Esto no tiene ningún secreto. De nada sirve creerse suficientemente competente con un arma de fuego, sea fusil o pistola, si tu rendimiento no lo demuestra. Se podrían definir muchos estándares de rendimiento que determinen el mínimo de competencia con las armas de fuego exigible a cualquier profesional, pero te vamos a proponer una sencilla prueba con la que tú mismo podrás colgarte el sambenito de «incompetente» (así pasarás de un nivel de incompetencia inconsciente al nivel de incompetencia consciente imprescindible para poder mejorar tu rendimiento). Solo vamos a evaluar si eres capaz de colocar un único impacto en el blanco, que es el primer paso hacia la competencia con las armas de fuego; de nada sirve todo lo demás si no eres capaz de colocar sobre tu blanco ese primer disparo.
Para realizar esta prueba de evaluación únicamente necesitas lo propio para practicar el tiro (campo/galería de tiro, armamento, munición, ganas, tiempo, etc.), pero además cinta métrica (nada de estimar la distancia a ojo, que luego pasa lo que pasa) y cronómetro de tiro, para que las mediciones sean precisas. Puedes utilizar cualquier tipo de blanco siempre que lleve delimitada una zona de impactos consistente en un círculo de 20cm de diámetro con su centro aproximadamente a una altura de 1,50m. Si utilizas el clásico blanco de círculos concéntricos, como el blanco NRA B-8 (la zona del 8 tiene un diámetro de 20cm, 8 pulgadas), tendrás una mejor y más fácil referencia de puntería, gracias al contraste entre los círculos negros centrales y los exteriores en color blanco. Sin embargo, si optas por mayor realismo, puedes utilizar un blanco del tipo blanco de combate EBdT2, que añade la dificultad de no disponer de referencias de puntería.
Esta prueba pretende evaluar de algún modo tu rendimiento en cualquier momento, por lo que tienes que ejecutarla en frío, es decir, sin calentamiento previo, nada más llegar al campo/galería de tiro, sin realizar previamente prácticas, ensayos o pruebas de ningún tipo, ni en seco ni con munición real. Además, si hace varios días o semanas desde tu última sesión de entrenamiento, tanto mejor. De hecho, lo ideal sería que en cualquier momento del día, de forma inesperada, alguien requiriera tu presencia en el campo/galería de tiro para realizar esta prueba. Se trata de evaluar tu rendimiento en caso de tener que hacer frente a una situación en la vida real que requiera hacer uso del arma de fuego, y eso ni avisa, ni permite calentamiento previo, ni se produce poco después de una sesión de entrenamiento.
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