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El disparo te sorprende
«El disparo ha de sorprenderte cuando salga». A mi ese dicho siempre me ha parecido un mal consejo. Cuando me sorprende el disparo, normalmente se llama «errar».
Cuando entrenamos, tenemos que hacerlo hasta el punto de conocer exactamente el momento en el que va a caer el martillo. Sin sorpresas. Para llegar a tal punto resulta primordial una adecuada repetición. Para lograr una adecuada repetición se hace necesario el tiro en seco. Pero no la clase de tiro en seco en la que simplemente ejecutas los movimientos, sino la práctica seria y la repetición con sentido.
Hay que trabajar hasta el punto de la automaticidad.
La automaticidad consiste en la capacidad para hacer las cosas sin ocupar la mente en los pequeños detalles que se necesitan, haciendo que se conviertan en un hábito o patrón de respuesta automática. Normalmente es el resultado de aprender, repetir y practicar.
Algo a lo que a veces no se le presta la debida atención durante la enseñanza del tiro es la presentación del arma. Entre los aspectos fundamentales del tiro con pistola éste resulta especialmente importante. La presentación del arma consiste en cómo presentas la pistola desde la posición de en guardia hasta la posición de disparo. Cuando forma parte de la técnica de desenfunde, la presentación ha de ser todo lo firme que sea posible hacia el frente para evitar cualquier desvío. En un mundo ideal, el martillo habría de caer justo en la cúspide de tu presentación.
Solo a través de la práctica seria del tiro en seco hasta una cantidad adecuada de repeticiones puede uno lograr la automaticidad. Cuando hayas llegado a tal punto con presentación firme y preparación del disparador el temido «disparo por sorpresa» te sorprenderá porque irá a la zona de impactos de la A.
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