
Consejos para Guerreros
No tengas miedo a cometer errores. El miedo a los errores conllevará que nunca lo intentes. Este miedo a los errores y la voluntad de intentarlo te perseguirán hasta el final de tus días…
En el ámbito militar es inherente a los Guerreros probarse a sí mismos saliendo en busca de cursos de selección. La selección es una forma de reconocimiento que les hará ascender en la escalera de la cualidad guerrera. En el Ejército de Tierra estadounidense esa selección pasa por el Programa de Adoctrinamiento Ranger [Ranger Indoctrination Program (RIP)], la selección para las Fuerzas Especiales y la selección para la Unidad. Existen muchas selecciones ahí fuera pero me voy a basar en las que yo he sufrido. A lo largo de los años he recibido todo tipo de consejos. Para mi resulta cojonudo el tipo que te dice qué hacer porque pasó por ello el mes pasado. Sin embargo, en más de una ocasión saber demasiado me ha llevado a cometer errores. Echando la vista atrás me dí cuenta que lo que más me ayudó fue tan sencillo como algo que pudiera estar diciéndome a mi mismo una y otra vez.
Tío, te lo digo en serio, en el curso de Ranger debo haber abandonado mentalmente más de mil veces. Me decía a mi mismo «Si mis hombros se desprenden del cuerpo y mi mochila toca al suelo, llegados a tal punto, todo se acabó y sólo queda llorar». Incluso se convirtió en una broma continua con mi binomio en el curso de Ranger para cuando la cosa se ponía tan difícil y el mamoneo era tan alto que Abandonaríamos. Lo has leído bien. Pero sólo nos decíamos esas palabras el uno al otro y aún así era sólo un murmullo, de forma que nadie lo escuchaba. Cuando había mucho mamoneo y nos poníamos más furiosos que un toro de Miura murmurábamos tal cosa y resultaba una buena manera de calmarnos lo suficiente como para no decir «¡que le den! ¡abandono!». Había días buenos en los que abandonaríamos incluso sin tener una razón. Esa broma siempre resultó una buena inyección de moral y unas risas. Una vez que dejábamos atrás durante el resto del día nuestra intención de abandonar nos esforzábamos duramente con más fuerza y las pilas cargadas. Realmente nunca abandoné y superé el curso de Ranger en 6 fases incluso aunque por aquel entonces eran sólo 4. Dejaré que tú hagas las matemáticas.
Quisiera darte el mejor consejo que haya recibido nunca. Es confuso y me lo pasó el mejor y con más grande corazón Ranger que haya conocido nunca. Era el tipo con el que siempre podías contar que no te dejaría atrás, que nunca flaquearía y que siempre estaría ahí de pie junto a ti cuando el humo se desvaneciera. El problema es que era tonto como una piedra. De Guerrero a Guerrero, quiero compartir contigo lo que me dijo para ayudarte en tu selección, curso o cualquier otro reto al que pudieras enfrentarte. De hecho, hace poco le dije eso mismo a alguien muy cercano a mi al que siempre he admirado. Quizás esa fue mi oportunidad de compartir algo tan personal con alguien muy importante para mi y quisiera compartirlo también contigo porque creo en ello profundamente en mi alma guerrera. Constituye mi mantra.
Tienes que repetirlo en tu cabeza una y otra vez. Cuando te levantes por la mañana, cuando las cosas se pongan difíciles a lo largo del día y cuando te vayas a la cama (eso si llegas a dormir, lo que es todo un lujo, jajaja). Dilo tanto en tu peor pesadilla como cuando pases por un camino de rosas. Para todos aquellos soberbios Guerreros, no hagáis una montaña de un grano de arena o simplemente acabaréis comiéndoos la cabeza (vosotros sabéis quiénes sois). Para el resto de los Guerreros, dadle vueltas al asunto y aplicad esto a cada situación en la que os encontréis. Confiad en ello como confiáis en que vuestra brújula apunta siempre al Norte. Oh, si, lo estoy escribiendo exactamente como deberías repetírtelo en tu cabeza, lo demás no importa.
«No hay nada que vaya a hacer hoy que no pueda hacer». Sencillo, pero siempre perdemos la perspectiva general, especialmente cuando creemos que no podemos continuar. Sin embargo, también hay ocasiones en las que tienes que sobrevivir pero sin perder nunca de vista tus objetivos. Hazlo siempre lo mejor que puedas. Si eso no es suficiente entonces no te preocupes porque tú lo hiciste lo mejor que pudiste.
Fíjate objetivos.
Conoce lo que quieres. Desglosa esos objetivos en aquellos a largo y a corto plazo. Bien, lo tengo, pero mientras escribo esto todavía no sé qué quiero hacer cuando sea mayor. Si conoces tus objetivos, cojonudo. Si tus objetivos son más flexibles entonces sigue a tu corazón. Si persigues algo y descubres que no es para ti entonces déjaselo a otro y no te preocupes, cada uno sigue un camino diferente. Por ejemplo, el mío ha sido más bien cortar maleza a través del campo que no seguir un camino. Ahora bien, puede que no seas capaz de definir completamente tus objetivos y que sean ellos los que te encuentren a ti. Si ese es el caso no hay problema, está bien. Por último, como auténtico profesional nunca te limitarás a hacer algo a no ser que sea perfecto, pero eso retrasará o entorpecerá tus logros. Perfeccionista, existe un momento en el que tendrás que decir «está suficientemente bien así» y pasar página.
Comentarios recientes