
El término visor de combate cercano procede de la traducción literal del término inglés Close Combat Optic (CCO), acuñado por el Ejército de Tierra estadounidense (US Army) para designar un tipo de visor cuya misión principal era, y sigue siendo, «proporcionar a todo soldado armado con un fusil de la serie M16 o con una carabina M4 un visor óptico electrónico de punto rojo robusto y preciso para su empleo con los dos ojos abiertos que incremente su efectividad en el tiro». La principal característica de este tipo de visores es el carecer de óptica de aumentos, de forma que puedan emplearse en enfrentamientos tanto a corta (de 0 a 50 metros) como a media distancia (hasta 200 metros), pero especialmente en combate cercano (CQB, Close Quarters Battle).
AVISO: este artículo data de octubre de 2011 y todos los datos utilizados se ajustan a aquel momento. De eso hace ya unos cuantos años, en los que han aparecido nuevas marcas y modelos de visores de punto rojo para dar lugar a una nutrida competencia. La propia EOTech ha tratado de dejar atrás los problemas ─que le llevaron incluso a pagar un demanda─, para lo que cambió su logo y rediseñó algunos de visores holográficos. No obstante, este artículo continúa siendo interesante para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos en cuanto a visores de punto rojo.
EOTech 552 (© EOTech Inc.)
Tal acepción surgió por primera vez en el año 1997 en el primer concurso del US Army para la adquisición de miles de unidades de este tipo de visores, concurso que sucesivamente se fue extendiendo en el tiempo con la firma de nuevos contratos de suministro de miles de unidades de estos visores, pero de modelos más evolucionados, todos ellos de la misma empresa adjudicataria del concurso inicial por falta de otros candidatos válidos. Todos los modelos de este tipo de visores se conocen desde 1997 con la misma denominación militar M68 o M68 CCO.
El concurso inicial de 1997 fue adjudicado a la empresa sueca Aimpoint AB, que presentó por aquel entonces su modelo de visor de punto rojo CompM, del que se fueron entregando mensualmente miles de unidades al US Army. En el año 2000 Aimpoint presentó su nuevo modelo CompM2 con características mejoradas, especialmente en cuanto a robustez y autonomía, del que también se suministraron miles de unidades al US Army. En 2006 el número de visores M68 CCO (Aimpoint CompM y CompM2) solo en manos del US Army alcanzaba la nada desdeñable cifra de más de 500.000, a los que habría que añadir las miles de unidades adquiridas por parte de otros ejércitos, tal como pueden ser los más de 100.000 visores adquiridos por el Ejército del Aire estadounidense (US Air Force).
Aimpoint CompM4s (© Aimpoint AB)
Con el ánimo de continuar dotando a sus soldados con la mejor marca y modelo de CCO disponible en el mercado, en 2007 el US Army volvió a sacar a concurso la adquisición de 560.000 unidades de este tipo de visores. Este nuevo concurso, aún habiéndose presentado diferentes marcas con sus mejores modelos de CCO ─y a pesar de las tres protestas consecutivas de L-3 Communications EOTech, Inc. por haber sido excluido de la licitación, que retrasaron varios meses la resolución del concurso─, fue nuevamente adjudicado en 2009 a Aimpoint con su nuevo modelo CompM4. De este modo, a la finalización de este contrato de 5 años, Aimpoint habrá suministrado solo al US Army más de 1.250.000 de sus visores de punto rojo, cantidad con la que el US Army cumplirá su objetivo de dotar a cada soldado de un CCO.
A la vista de los hechos, resulta evidente que el principal fabricante de visores de combate cercano es Aimpoint. Sin embargo, existe otro fabricante que a lo largo de los años ha adquirido cierta relevancia en este sector, habiendo suministrado miles de visores a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos desde el año 2003, además de a las Fuerzas Armadas de otros países, entre los que se encuentra España. Este fabricante no es otro que L-3 Communications EOTech, Inc., que con sus visores de las series M550 y las más modernas XPS y EXPS mantiene una cierta rivalidad con Aimpoint en el mercado de los visores de combate cercano.
EOTech 553 (© EOTech Inc.)
Se podría pensar que el éxito de los visores Aimpoint frente a los de su competidor EOTech se debe a un menor precio, pero en realidad tal afirmación es totalmente errónea. De hecho, su precio es más alto y en un mismo distribuidor un visor Aimpoint CompM4s cuesta un 52% más que un EOTech 552, un 33% más que un EOTech XPS3-0 y un 14% más que un EOTech 553. Lo cierto es que el principal motivo de este éxito se debe fundamentalmente a la fiabilidad de los visores Aimpoint, especialmente su nuevo modelo CompM4s. Es dificilísimo encontrar otra cosa que no sean más que alabanzas hacia los visores Aimpoint por parte de sus usuarios, lo que le ha valido a Aimpoint para ganarse una robusta reputación y prestigio. No se puede decir lo mismo de los visores EOTech, que cuentan con un sinfín de críticas por su poca fiabilidad, independientemente del modelo. Resulta bastante sencillo hacerse una idea de hasta dónde llegan las diferentes opiniones respecto a los visores Aimpoint y EOTech, basta con buscar “Aimpoint failure” y “EOTech failure” en Google o leer las opiniones vertidas en diferentes foros profesionales.
Aimpoint Micro T-1 (© Aimpoint AB)
Sin embargo, la fiabilidad de los visores EOTech es un término muy discutido y discutible, ya que aquellos usuarios que no han tenido nunca problemas con sus visores EOTech tienden a pensar que estos son suficientemente fiables. En este sentido hay que tener en cuenta que la fiabilidad se define como la probabilidad de buen funcionamiento de algo, o lo que es lo mismo, la probabilidad de que no falle, y ello depende directamente del índice de fallos (relación entre el número de fallos y un determinado número de visores). De este modo, no se puede considerar como fiable un visor del que se tiene constancia de un apreciable índice de fallos. No disponemos de un dato concreto sobre el índice de fallos de los visores EOTech, pero a juzgar por los datos facilitados en diferentes foros profesionales este índice es muy superior al de los visores Aimpoint.
La cuestión no consiste en valorar si un determinado usuario tiene o ha tenido problemas con su visor EOTech, ni si los tendrá en el futuro (puede ser que nunca tenga un solo problema), sino el hecho que la probabilidad de tener problemas es realmente considerable. Por poner un ejemplo, que un determinado modelo de coche suela tener problemas con los inyectores (pongamos que 15 de cada 100 vehículos dan problemas) no quiere decir que todo conductor de un coche de este modelo vaya a tener problemas con los inyectores algún día, aunque sí tiene más papeletas que el conductor de un coche de otro modelo que destaque por su fiabilidad (sólo 3 de cada 100 vehículos dan problemas) [son cifras inventadas; no tenemos ni idea de los índices de fallos en coches].
EOTech XPS (© EOTech Inc.)
Por sí misma la fiabilidad de un determinado equipo, como puede ser un visor de combate cercano, no reviste demasiada importancia más allá de otorgar cierto prestigio y reputación a una marca en concreto. No obstante, si tenemos en cuenta la misión desarrollada por el usuario de ese equipo, la fiabilidad se convierte en un factor decisivo. Es por ello que la fiabilidad de un visor no resulta tan relevante para un cazador como sí lo es para un soldado, ya que sus misiones son bien distintas. El cazador utiliza un visor en su fusil para apuntar con mayor eficacia a la presa que quiere abatir. En el caso que su visor falle en el momento de apuntar a la presa la única consecuencia es que no podrá cobrarse la presa que tanto deseaba y tendrá que esperar a la próxima ocasión, una vez haya reparado o sustituido el visor en cuanto regrese a la armería donde lo adquirió. Sin embargo, el soldado utiliza un visor en su fusil de asalto para apuntar con mayor eficacia a la amenaza que quiere abatir antes que sea esta la que lo abata a él primero. En el caso que su visor falle en el momento de apuntar a la amenaza puede ser que no sea capaz de abatirla antes que esta lo abata a él primero. Además, si el fallo persiste, no podrá reparar o reemplazar el visor porque se encuentra desplegado durante meses.
Continuando con el ejemplo anterior, la fiabilidad de un coche se convierte en decisiva también según la misión del mismo. Si el coche se utiliza normalmente para transitar por las calles de cualquier ciudad, la fiabilidad del mismo no resulta tan decisiva como si el coche se utiliza para transitar por parajes muy remotos, ya que en la ciudad siempre podrá disponer de todos los servicios (grúa, taller, transporte alternativo) y en un lugar aislado una avería supondrá el quedar abandonado a su suerte.
EOTech EXPS (© EOTech Inc.)
En definitiva, cuando tu misión implica arriesgar tu propia vida, la fiabilidad del equipo que utilices para el desarrollo de tu misión ha de ser máxima y en el caso de contar con un visor de combate cercano este no ha de fallar prácticamente nunca. Solo aquel visor con una alta fiabilidad aún sometido a las condiciones más duras puede ser considerado apto para el combate, como es el caso del Aimpoint CompM4 o el Micro T-1. Lamentablemente no se puede decir lo mismo de los visores EOTech.
El considerable índice de fallos de los visores EOTech se debe fundamentalmente a un error de diseño que consiste en un mal aislamiento del compartimento de las pilas frente a los efectos del retroceso del arma. Por este motivo, tras cada disparo se transmite una fuerza de inercia a las pilas que es suficiente para generar problemas. En los modelos de la serie M550, debido a la disposición de las pilas longitudinalmente con el cañón, y, por tanto, con el retroceso del arma, la fuerza de inercia que actúa sobre las pilas se traduce en una sacudida o golpeteo sobre las mismas contra los contactos eléctricos dentro del compartimento, que puede ocasionar un desgaste prematuro de los mismos, llegando incluso a liberarlos de su alojamiento, pudiendo perderse al abrir el compartimento de las pilas. Estas sacudidas o golpeteo también pueden llegar a provocar que en un momento dado las pilas pierdan momentáneamente el contacto ocasionando un corte de la energía eléctrica que alimenta el emisor láser del visor y que puede implicar el apagado repentino del visor en el peor momento de un combate. Asimismo, el efecto del retroceso sobre las pilas puede llegar a generar tal tensión sobre las mismas que provoque la aparición de fisuras y el vertido del ácido de su interior en el compartimento, con la consiguiente corrosión del visor.
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