
Todo usuario ─por profesión o por afición─ de un arma de fuego sabe el peligro que él mismo representa si durante el uso y/o manejo de dicho arma no respeta unas mínimas normas de seguridad (las cuatro reglas de Jeff Cooper). Lo realmente peligroso no es el arma de fuego en sí misma, que en esencia no es más que un objeto inanimado, sino su usuario, que siendo humano puede equivocarse, especialmente cuando no presta la debida atención a lo que está haciendo.








Además de la funda pistolera, en la que portar la pistola con cierta seguridad y accesible rápidamente para usarla en caso de necesidad, uno de los accesorios más importantes, que también puede llegar a vital en aquellas situaciones tácticas en las que se imponga realizar una recarga rápida o de emergencia [fast reload o emergency reload], es el bolsillo portacargador. Tiene que permitir el acceso rápido al cargador que aloja, de forma que se pueda realizar efectivamente una recarga RÁPIDA, que lógicamente si recibe tal denominación es porque así debe ser, rápida. Para que se confirme esta rapidez, inherente a este tipo de recarga, no solo es cuestión de disponer de un portacargador adecuado, sino del propio adiestramiento del tirador, que tiene que invertir cierto tiempo en un


Comentarios recientes