¿Cuál era el concepto tras las bases de fuegos en Vietnam? Por David T. Zabecki.


Un bote de humo marca el punto de toma para la evacuación en helicópteros que vienen a llevarse a los soldados 1er Regimiento de Caballería estadounidense heridos durante la batalla para controlar el vital valle A Shau.

Parecido al concepto de fuerte del siglo XIX, las bases de apoyo de fuegos en Vietnam podían reforzarse unas a otras a larga distancia con potentes efectos.

Vietnam fue una guerra no lineal. No había líneas del frente con enemigos de un lado y aliados del otro. Los problemas tácticos podían llegar a ser muy complejos, con el enemigo potencialmente en cualquiera o todas direcciones. Era vital ser capaz de observar y disparar 360º alrededor.

Aunque atípico en la mayoría de guerra del siglo XX, esas condiciones no eran necesariamente únicas en la historia militar. Quizás la experiencia estadounidense más cercana fueron las Guerras Indias del siglo XIX ─con fuertes aislados establecidos para controlar ciertas zonas y proporcionar seguridad a rutas de viaje terrestres y asentamientos civiles en el sector─.

Un solución al problema táctico de la Guerra de Vietnam fue la base de apoyo de fuegos (o base de fuegos). La mayoría de fuertes del siglo XIX estaban aislados y tenían que ser autosuficientes. Gracias a la tecnología del siglo XX, las bases de fuegos utilizadas por los aliados en Vietnam podían comunicarse entre ellas inmediatamente y se podían reabastecer y reforzar por vía aérea.

¿QUÉ ERA UNA BASE DE FUEGOS?

La base de apoyo de fuegos era una posición combinada de infantería y artillería que a veces incluía carros de combate. Dependiendo de la duración planeada de la posición, las bases de fuego podían fortificarse considerablemente y reforzarse con medios de zapadores. Puede que la mayor fortaleza de las bases de fuegos fuera su capacidad para cubrirse entre sí con apoyos de fuegos mutuos a larga distancia. Desde antiguo uno de los principios de la potencia de fuego es que los fuegos en masa son la forma más eficaz de utilizar la artillería.

A lo largo del siglo XIX, la única forma de realizar fuegos en masa era agrupar físicamente las armas sobre el terreno. Entre la 1ª y la 2ª Guerras Mundiales, la mejora de las comunicaciones combinada con los avances innovadores en las técnicas de control de la dirección de fuegos lo hicieron posible realizar fuegos en masa inmediatamente sobre blancos enemigos desde muchas armas ampliamente dispersas.

Las bases de fuegos podían reforzar los fuegos de sus propias armas internas con las armas de cualquiera o de todas las demás bases de fuegos dentro del alcance de la artillería. Era un potente efecto multiplicador.

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