
El blindaje corporal ha evolucionado a la par que las armas frente a las que protege. Hoy día existen blindajes que con poco espesor y peso ofrecen protección frente a los proyectiles de alta velocidad que dispara un fusil de asalto. Pero la carrera del blindaje nunca se detiene. La clave radica en lograr mayor protección con menor peso y grosor, dentro de unos costes asumibles. Ello depende lógicamente de los materiales, aleaciones y compuestos utilizados: metales y aleaciones, cerámicas, aramidas. El titanio y sus aleaciones se utiliza ampliamente en la industria aeroespacial, y puede tener también sus aplicaciones en blindajes, pero su peso, propiedades, coste, son factores a tener en cuenta. En el siguiente artículo puedes hacerte una idea al respecto.
(Este artículo es una traducción de su original en inglés Titanium Armor, escrito por Jake Ganor ─director de Diamond Age (actualmente Adept Armor)─ y publicado en el blog de la empresa con fecha 4 de mayo de 2018)

Los blindajes corporales de titanio.
Por Jake Ganor, de Diamond Age (actualmente Adept Armor).
Las primeras aleaciones de titanio ─incluida la famosa Ti6Al4V, que actualmente representa más del 50% de la producción total de titanio─ se desarrollaron en EE.UU. a finales de los años 1940. Poco después de su aparición, una evaluación de Pitler y Hurlich indicó que estas nuevas aleaciones resultaban prometedoras frente a proyectiles de armas portátiles. A pesar de múltiples investigaciones, experimentos y estudios posteriores ─que incluyeron el desarrollo de aleaciones tremendamente duras (dureza 62 HRC)─, realizados a lo largo de los años 1950 y 60, nunca se dotó de blindaje corporal de titanio a soldados estadounidenses o de la OTAN. Solo hay una excepción: las dotaciones de embarcaciones fluviales en Vietnam, que se dotaron con un chaleco ligero de titanio y nylon como protección frente a fragmentos, sin pretender detener proyectiles de alta velocidad; no fue más que el análogo ligero de los chalecos de acero y nylon que llevaban las dotaciones de vuelo en la 2ª Guerra Mundial.
Durante el periodo de diez años que va de 1996 a 2006, aproximadamente, el titanio disfrutó de un pequeño resurgimiento en EE.UU. como material para blindaje: varias empresas privadas estadounidenses estudiaron el uso de placas de blindaje corporal de titanio monolítico, en 2005 los Army Research Labs [Laboratorios de Investigación del Ejército de Tierra estadounidense] investigaron el polvo metálico de titanio prensado en caliente como blindaje, y el chaleco blindado DragonSkin ─de la ya desaparecida empresa del mismo nombre─ utilizaba un blindaje a base de baldositas de un compueso de titanio y cerámica. Al final, ninguno de estos intentos tuvo mucho éxito.

Los soviéticos, a diferencia de los estadounidenses, utilizaron ampliamente el titanio como material para blindaje corporal. En 1979, poco después del inicio de la Guerra Soviético-Afgana, el chaleco blindado 6B2 dotó a las tropas sobre el terreno en Afganistán. El 6B2 estaba formado por una matriz de placas de aleación de titanio, de un grosor de tan solo 1,25mm, unidas a 30 capas de tejido de aramida. El chaleco tenía una funda de nylon, con cierres de Velcro. Hay que tener en cuenta que en aquella época el Velcro era algo muy novedoso, así que su aparición en chalecos soviéticos supuso especulaciones sobre los orígenes del chaleco.
Todo el conjunto pesaba 4,8Kg, incluyendo la parte frontal y la de la espalda. Se consideró protección suficiente frente a fragmentos y proyectiles de baja velocidad, pero el chaleco 6B2 de ninguna manera podía detener proyectiles de alta velocidad. De hecho, existe constancia de que ni siquiera podía detener proyectiles del calibre 7,62x39mm disparados desde distancias entre 300 y 500 metros. Por lo tanto, el chaleco 6B2 era muy parecido en muchos aspectos al chaleco de protección frente a fragmentos de la era de Vietnam, incluso en apariencia, pero considerablemente más pesado.
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