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El siguiente artículo es una traducción ─autorizada por su autor─ del artículo original en inglés Failure to Comply: Why Aren’t We Keeping Up?, publicado el 17 de diciembre de 2018, en el blog Sanitario de Combate de Próxima Generación [Next Generation Combat Medic], «el saber no pesa nada en la mochila». El autor de este artículo es Max, técnico en emergencias sanitarias y antiguo instructor de medicina táctica del Mando de Operaciones Especiales (SOCOM) del Ejército de Tierra estadounidense, que cree en el potencial de la formación bien hecha. Sin más preámbulos, te dejamos con el artículo, que esperamos que te resulte interesante.
No somos capaces de cumplir: ¿por qué no nos mantenemos actualizados?
Por Max. 17 de diciembre de 2018.
A pesar de los avances en nuestros conocimientos de medicina táctica y los continuos progresos en cuanto a mejores prácticas, el campo de batalla continúa llevándose la vida y el sustento de nuestros hermanos y hermanas de armas. Mejor blindaje, cambios en la doctrina, optimización de los sistemas organizados de tratamiento de heridos, recopilación de datos de la documentación de los heridos en el campo de batalla, mejora en el tratamiento de los heridos por parte de primeros intervinientes no sanitarios, ubicación de cirugía resucitativa [resuscitative surgery] cerca del lugar donde se produce el herido [point of injury] y disponibilidad de transporte estratégico con cuidados críticos, todo ello ha dado lugar a mejoras sustanciales en el tratamiento y resultado final de los militares heridos. Sin embargo, el cumplimiento de estos avances sobre el terreno, por parte de los sanitarios que colocan el primer vendaje, continúa siendo sorprendentemente bajo:
- «Menos de la mitad de todos los heridos en combate aptos para ello reciben analgesia alguna en el lugar donde se produce el herido [POI]» (2015).
- «Relativamente pocos pacientes con heridas de combate abiertas reciben antibióticos tal y como recomiendan las Directrices de Tratamiento Táctico de Heridos en Combate [TCCC Guidelines]» (2018).
- «La proporción de pacientes aptos para ello que recibieron ácido tranexámico (ATX) fue poca a pesar del énfasis en este aspecto que recogen las directrices de TCCC» (2017).
- «La mayoría de las víctimas con hipotensión tras resultar heridas recogidas en el Registro de Heridos Prehospitalarios [Prehospital Trauma Registry] no recibieron tratamiento prehospitalario con sangre o fluidos. De los tratamientos realizados, la mayoría no se ajustaron a las actuales directrices de TCCC» (2018).
- «Al 74,2% de los pacientes con alguna herida de bala o penetrante en el tórax, se le aplicó un parche torácico. La mayoría de los parches torácicos aplicados no eran con válvula, tal y como establecen las directrices de TCCC» (2018).
- «De los 705 pacientes recogidos en todo el registro de heridos, solo en 118 (16,7%) se había registrado el uso de gasa hemostática» (2017).
- «Solo se utilizaron ocasionalmente agentes hemostáticos para tratar hemorragias por heridas durante los últimos conflictos de Afganistán e Irak» (2018).
- «La anotación de datos en el registro de heridos fue muy mejorable, con muchos pacientes sin apuntar signos vitales y detalles del tratamiento» (2017).
*Al final del artículo se incluyen las referencias de todos estos estudios.
Que quede claro
Lo hacemos mejor que nunca. Desde 2011 hemos empezado a reducir paulatinamente el número de militares fallecidos por heridas potencialmente superables. Ponemos bien los torniquetes y evacuamos rápidamente a los heridos. Incluso vemos una adopción progresiva de los tratamientos más novedosos, tales como el ácido tranexámico. Nuestros sanitarios de combate superan a casi todos sus homólogos aliados en cuanto a calidad del tratamiento. Somos buenos, pero podemos ser excelentes.
Sin embargo
Las Directrices de Tratamiento Táctico de Heridos en Combate [Tactical Combat Casualty Care (TCCC) Guidelines] no son opcionales. En marzo de 2018, el Ministerio de Defensa estadounidense dio la orden de que todo su personal, tanto civil como militar, fuera formado en el nivel adecuado de TCCC. Antes de eso, el Comandante del Mando Central [CENTCOM] de las Fuerzas Armadas estadounidenses había ordenado que cualquier persona que pusiera un pie en el área de responsabilidad del CENTCOM recibiera formación en TCCC. Cumplir lo establecido en el TCCC es un mandato de alto nivel que viene dado por los escalones más altos de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Las Directrices de TCCC son una fuente abierta y están al alcance de cualquiera. No son de acceso restringido al personal del Ministerio de Defensa estadounidense ni están clasificadas como información «Solo Para Uso Oficial». Están publicadas para que todos podamos verlas en el sitio web Deployed Medicine de la Dirección Militar de Sanidad estadounidense [Defense Health Agency]. Se han dedicado grandes esfuerzos y cantidades de dinero para garantizar que cualquier sanitario en cualquier parte del mundo tenga acceso a las herramientas que necesita para formarse y estar al día en el TCCC.
Entonces, ¿por qué tenemos tantos problemas para cumplirlo? No creo que el sanitario de una sección de fusiles se despierte cada mañana y decida desobedecer las órdenes del Pentágono. Tampoco creo que piense que sabe más sobre el tratamiento de heridos en combate que el comité de médicos y sanitarios que aportan evidencias para actualizar las mejores prácticas en el tratamiento de heridos en combate. ¿Qué estamos haciendo mal?
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