Ya es hora de cambiar la munición militar estadounidense para fusil. Problemas y Soluciones. Por Gary K. Roberts.

Munición de dotación en EE.UU. en calibre 5,56mm.

El debate sobre cuál es el mejor calibre y la mejor munición para combatir con fusil no sólo continúa abierto, sino que seguramente perdure por toda la eternidad. Los continuos avances de la ciencia y la tecnología permiten que exista una mayor o menor innovación en el campo de la balística. Para abordar este debate y sacar una conclusión válida se hace necesario conocer el pasado y el presente en cuanto a calibres y municiones de fusil, además de tener claros algunos conceptos de balística. Sin duda, una de las personas más indicadas para hablarnos de este tema es el Dr. Gary K. Roberts, que en el siguiente documento explica con todo lujo de detalles las consideraciones a tener en cuenta a la hora de selección calibre y munición para combatir con fusil. Por la extensión de este documento vamos a dividirlo en cuatro partes. Aquí tienes la primera.


Ya es hora de cambiar la munición militar estadounidense para fusil. Problemas y Soluciones.

Por Dr. Gary K. Roberts

(Presentación del Dr. Gary K. Roberts, Capitán de Corbeta de la Reserva Naval Estadounidense, el 21 de mayo de 2008 en Dallas (Texas, EE.UU.) para la National Defense Industrial Association (NDIA) [asociación nacional estadounidense de la industria de Defensa], traducida al español por Jorge Tierno Rey con el permiso de su autor)

Experiencia y Formación del Autor

Actualmente el Dr. Roberts trabaja en el Stanford University Medical Center [Centro Médico de la Universidad de Stanford], que constituye un gran hospital universitario y centro de atención de urgencias de Nivel I, en el que practica la odontología y cirugía hospitalaria.

Durante su servicio activo en la Armada estadounidense tras finalizar su residencia en el Navy Hospital Oakland [Hospital Naval de Oakland] en 1989, estudió en el Wound Ballistic Laboratory [Laboratorio de Balística de Heridas] del Letterman U.S Army Institute of Research [Instituto de Investigación Letterman del Ejército de Tierra estadounidense] y se convirtió en uno de los primeros miembros de la International Wound Balllistic Association [Asociación Internacional de Balística de Heridas]. Desde entonces se ha encargado de realizar todo tipo de pruebas y estudios independientes en balística de heridas en el ámbito militar, policial y privado.

Continúa siendo oficial de la Reserva Naval y recientemente ha trabajado en el Joint Service Wound Ballistic Integrated Product Team (JSWB-IPT) [Equipo Integrado de Producto del Servicio Conjunto en Balística de Heridas], además de ser consultor en el programa conjunto FBI-USMC de pruebas de municiones y en el programa Modified Upper Receiver Group (MURG) [conjunto superior modificado del fusil] del Technical Support Working Group (TSWG) [Grupo de Trabajo de Apoyo Técnico].

Se le suele requerir para prestar su asesoramiento técnico en balística de heridas por parte de numerosas organizaciones y unidades de operaciones especiales tanto estadounidenses como aliadas. Además, ejerce como asesor técnico para la Association of Firearms and Toolmark Examiners [Asociación de Peritos en Armas de Fuego], así como para múltiples cuerpos policiales federales, estatales y municipales. Fue policía reservista en la zona de la Bahía de San Francisco, donde actualmente participa en el ámbito de la formación policial.

1. Formación… y más formación

2. Sistema de armas fiable y duradero

3. Rendimiento terminal de la munición

Antes de llegar a preocuparse seriamente por la tercera, primero han de abordarse completa y adecuadamente las dos primeras cuestiones…

¿Dónde está el fallo en el caso de la munición militar para fusil?

En 1940 el prototipo del avión de combate P51 Mustang voló con éxito tan sólo 178 días después de que se hubiera realizado el pedido inicial. Actualmente, en pleno siglo XXI, a pesar de los esfuerzos de muchas personas inteligentes, pocas mejoras en el campo de las armas portátiles parecen llegar a terminarse pronto y desplegarse sobre el terreno a su debido tiempo. Existe una brecha importante entre lo que SABEMOS y lo que realmente HACEMOS por nuestros soldados. Si durante la Segunda Guerra Mundial el desarrollo de un nuevo arma hubiera sido tan lento, la guerra habría terminado antes de que ningún arma entrara en servicio.

Muchos proyectos estadounidenses de desarrollo en el campo de las armas portátiles y las municiones, como SALVO, SPIW, 6mm SAW, ACR, XM29, XM8, etc., aún con la ayuda de la ingeniería moderna, las técnicas CAD/CAM y los nuevos materiales, cuestan decenas de millones de dólares y años de Investigación, Desarrollo, Pruebas y Evaluación, para que después rara vez lleguen a utilizarse realmente en el campo de batalla.

Se despilfarran millones de dólares en tecnologías para armas portátiles de nueva generación sin ningún potencial a corto plazo para mejorar la capacidad de combate, tales como la munición embutida [telescoped ammunition], la munición sin vaina [caseless ammunition] y la munición de explosión aérea [air-burst ammunition], mientras que avances progresivos sencillos e innovadores que pueden tener un impacto inmediato en las operaciones de combate, tales como la munición ciega a las barreras [barrier blind ammunition] y los calibres intermedios, reciben una mínima financiación o resultan ignorados.

El Ministerio de Defensa (MdD) estadounidense renueva su material informático (hardware y software) cada 3 o 4 años, pero no realiza el mismo tipo de mejoras progresivas en cuanto a armas portátiles y municiones, a pesar de suponer unos costes similares.

Has leído el 40% de este artículo

Contenido exclusivo para suscriptores

3€/mes o 18€/año —lo que cuestan uno o dos cafés al mes─. A cambio tienes acceso a todos nuestros contenidos exclusivos que no vas a encontrar en ninguna otra parte.