
Prepararse para combatir con un arma de fuego implica prepararse para lo peor. Te preparas para lo más difícil, no para lo más fácil. Entonces, ¿por qué hay quien con su pistola no se separa más de 4 o 5 metros del blanco? ¿Acaso las amenazas van a tener la decencia de no alejarse más de 4 o 5 metros de su posición? Enfrentarse a una amenaza tan próxima es lo menos deseable y lo más peligroso, algo que se debiera evitar creando distancia y manteniéndola siempre que sea posible. Sin embargo, ¿cómo vas a poder incapacitar a una amenaza a más de 4 o 5 metros si nunca te apartas más de esa distancia del blanco cuando practicas? ¿Tú crees que es técnicamente imposible o realmente difícil impactar sobre un blanco a 50 metros? Pues se puede y tiene que practicarse.
A mediados de diciembre de 2013, el digunto Pat Rogers comentaba lo siguiente en un foro profesional al hablar sobre la formación en combate con pistola tras impartir uno de sus prestigiosos cursos ─esta vez en Southern Exposure Training Center (Lakeland, FL) del 11 al 12 de diciembre de 2013─ a un grupo de civiles:
«El tiro con pistola nunca ha sido una habilidad que se domine fácilmente pero se ha deteriorado a lo largo de la última década más o menos. Existen muchas razones para ello pero quizás la más frustrante resulte de la reducción de los criterios de evaluación en todas partes que se manifiesta en la tontería de disparar sólo a 6 metros y menos. La teoría a la que se suele recurrir es que esa es la distancia «media» a la que se produce un enfrentamiento con la policía, así que por qué incomodar al personal cuando no pueden darle al blanco a mayor distancia.
Informativo: si eres policía y te ves envuelto en un enfrentamiento con armas de fuego ya te has salido de la «media» [la media por la que sólo x de cada 100 policías se ven envueltos en un enfrentamiento con armas de fuego, así que por qué prepararse para algo que resulta tan difícil que suceda].
Cualquiera es un sniper a 6 metros. Se puede ser un pésimo tirador y aún así lograr buenos impactos tan cerca del blanco. Sin embargo, la habilidad necesaria para lograr impactos a distancias de hasta 25 metros resulta más difícil de dominar y la autoestima de alguno puede sentirse herida al no ser capaz de impactar a tales distancias.
Cuanto más lejos de la amenaza más difícil resulta impactar, pero eso funciona así en ambos sentidos. Cualquiera puede tener suerte a corta distancia pero la distancia es nuestra aliada. Ahí es donde la habilidad entra en juego y marca la diferencia respecto a los no preparados y los semipreparados.
En nuestros cursos empezamos a 25 metros y pasamos aproximadamente el 35% del tiempo a 15 metros y más allá.
Comentarios recientes