Cuestión de lúmenes, no de cojones. ¡Hágase la luz! ¡realmente mucha luz! Por Pat Rogers.

De todos es sabido que la luz es imprescindible para la vida del ser humano. No nos percatamos de lo importante que resulta la luz hasta que nos vemos a oscuras, momento en el que incluso podemos llegar a tener miedo sin motivo aparente para ello. Indudablemente el ser humano no fue creado para la oscuridad y necesita la luz para poder utilizar su vista de forma eficaz, por carecer de capacidad de visión nocturna, como sí tienen más desarrollada otros animales. En el caso del combate con armas de fuego, la necesidad de la luz adquiere otra dimensión y el hecho de disponer de más o menos luz podría significar un grave peligro, tanto para nosotros como para terceros. Parece bastante evidente que en una determinada situación táctica, en la que hayamos de entablar combate con una o varias amenazas, no podemos depender de la luz ambiental disponible y deberemos contar con nuestra propia fuen
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