Las armas no letales se definen como “armas, dispositivos y municiones que están explícitamente diseñados y se utilizan principalmente para incapacitar inmediatamente a las personas o material que son su blanco, al mismo tiempo que se minimizan las víctimas mortales, las lesiones permanentes a las personas y los daños no deseados sobre los bienes dentro de la zona o entorno del blanco. Las armas no letales están diseñadas para que sus efectos sobre personas o material sean reversibles” (JROCM 060-09, Initial Capabilities Document for Counter Personnel Joint Non-Lethal Effects and Initial Capabilities Document for Counter Materiel Joint Non-Lethal Effects). Dentro de esta categoría se encuentran algunas armas no letales cuya acción se realiza por impacto como las defensas (vulgarmente conocidas como porras), principal arma no letal de dotación en la mayor parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a nivel mundial. Desde hace ya muchos años entre los diferentes tipos de defensa destacan las defensas extensibles por su polivalencia, por su facilidad de uso y por su comodidad al portarlas en el cinturón de servicio. Existen varios fabricantes de este tipo de defensas pero creo que sin lugar a dudas el líder indiscutible a lo largo de todos los tiempos es la marca Armament Systems and Procedures (ASP), fundada en 1976 por Kevin Parsons, que debe su éxito al estricto cumplimiento de unos altos estándares de calidad y a unos diseños innovadores.
Han pasado ya muchos años desde el lanzamiento del primer bastón extensible ASP, cuyo diseño continúa vigente sin demasiados cambios por su fiabilidad y sencillez. Pero ha llegado el momento de evolucionar buscando una mejor solución sin detrimento de fiabilidad y robustez del sistema.
Los bastones extensibles ASP tradicionales utilizan como sistema de apertura la inercia de un movimiento enérgico, como si de una sacudida se tratara. Este movimiento es necesario para que los diferentes tramos que componen la defensa se deslicen uno dentro del otro hasta quedar bloqueados por fricción en su posición extendida. Para deshacer este movimiento de apertura, es decir, para cerrar o plegar sobre sí misma la defensa y que los diferentes tramos se deslicen uno dentro del otro, es necesario golpear enérgica y perpendicularmente la punta de la defensa contra una superficie suficientemente rígida.
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