Coleccionando cursos. Instrucción ¿y adiestramiento?

Parece como si los cursos de formación se pudieran coleccionar como los cromos, y que en eso consiste el currículum vítae de una persona y es lo que define objetivamente su experiencia y maestría. Pero no todo es lo que parece. Quizás ese sea el motivo por el que inicialmente alguno se plantea iniciar su colección particular de cursos de formación de todo tipo, de todos los colores y de todos los sabores, perdiendo de vista el auténtico objetivo de la formación, centrándose exclusivamente en aumentar dicha colección y sin prestar atención alguna a lo verdaderamente importante.

Pasado cierto tiempo, se percata que no todos los cursos son iguales aunque traten sobre un mismo tema, que no todos los cursos son necesarios por interesantes que puedan parecer, que la formación de un profesional no puede limitarse a coleccionar cursos, y que, en definitiva, la respuesta a todas las preguntas no se encuentra en un curso.

No pretendemos, ni mucho menos, criticar a nadie en concreto, ni a los que tienen un nutrido currículum vítae con una importante colección de cursos, ni a los que tienen uno pobre con pocos cromos. Se trata simplemente de exponer un punto de vista en cuanto a la importancia de la formación integral de un profesional, concretamente en la materia del combate con armas de fuego.

Los cursos constituyen solo una parte de la formación, que se quedaría coja si estos no vienen acompañados de algo más posteriormente. Cualquiera que haya realizado algún curso habrá sacado sus propias conclusiones tras finalizarlo, valorando si el curso ha resultado provechoso, si realmente ha sido inútil, si el profesor o instructor era más o menos válido, si los contenidos estaban bien desarrollados. Sin embargo, la cuestión es que normalmente en un curso de formación el tiempo disponible es bastante limitado y no resulta nada fácil que se pueden llegar a adquirir realmente unas destrezas y/o habilidades tales como las que requiere el combate con armas de fuego. «Siempre se aprende algo», por poco que sea, aunque solo sea lo que no hay que hacer. Eso suena más a excusa para justificar el error de haber realizado un determinado curso, y no sirve como criterio.

Has leído el 40% de este artículo

Este artículo requiere registro gratuito

Solo te pedimos un email para mantenerte informado ─no vamos a enviarte chorradas─. Regístrate en unos segundos y sigue leyendo.