80% en seco y 20% con fuego real: origen, estudios y límites de una regla sin inventor.

Puesto de práctica en seco con pistola láser, cámara y ordenador

En la antigüedad, nuestro puesto de práctica en seco con pistola láser, cámara y ordenador para registrar cada presión del disparador. Fuente: El Blog de Tiro Táctico.

Hace poco vimos a alguien en España tratando de atribuirse méritos que no le corresponden ni de lejos al presentarse como el inventor de la regla del 80/20, la que dice que el 80% del entrenamiento de tiro tiene que ser práctica en seco [dry fire] y el 20% fuego real [live fire]. No vamos a dar su nombre, porque lo que nos interesa no es la persona sino la regla. ¿De dónde sale? ¿Quién la dijo primero? ¿Hay algún dato detrás de ese 80/20 y no de un 90/10, un 70/30 o un 50/50? Hemos buscado la respuesta en publicaciones, estudios y declaraciones de grandes tiradores, y también en lo que hemos publicado nosotros mismos desde 2010.

Adelantamos el resumen. No hemos encontrado a nadie que pueda presentarse como inventor de la idea de practicar mucho más en seco que con fuego real, porque esa idea está escrita en el tiro práctico al menos desde 2003 y la instrucción militar la aplicaba desde mucho antes, con cifras muy distintas. Tampoco hemos encontrado un solo estudio que diga que el 80/20 es la proporción óptima, porque nadie lo ha medido. Lo que sí dicen los datos es que buena parte de lo que hace falta para tirar bien se puede aprender sin cartuchos, pero no todo, y que la proporción que le sirve a cada uno depende de sus recursos ─munición, tiempo, acceso a un campo de tiro y equipo─ y de lo que necesite mejorar en cada momento.

Antes de entrar en materia, hay que tener en cuenta algo que vale para todo lo que sigue. «80/20» se dice muy rápido, pero casi nunca se aclara 80% de qué. Como veremos con nuestros propios números, al mismo tirador puede salirle un 80/20, un 42/58 o un 98/2 según el año y según lo que cuente.

Práctica en seco del reseteo y control del disparador con cronómetro de tiro, uno de los ejercicios más clásicos. Fuente: canal de YouTube de EBdT2.

 

Un nombre prestado de la economía.

El 80/20 no nació en un campo de tiro. Vilfredo Pareto, ingeniero y economista italiano, estudió a finales del siglo XIX cómo se reparte la riqueza y propuso un modelo matemático para describir que una parte pequeña de la población concentra la mayor parte de ella. Se le atribuye la observación de que el 20% de los italianos poseía el 80% de la propiedad, y de ahí viene la cifra redonda que ha llegado hasta nosotros.

Retrato de Vilfredo Pareto

Vilfredo Pareto en la década de 1870. Fuente: Wikimedia Commons.

El nombre de «principio de Pareto» no se lo puso Pareto, sino Joseph M. Juran, un ingeniero especializado en calidad industrial que lo utilizó en la primera edición de su manual de control de calidad, publicada en 1951. Juran llevaba desde mediados de los años 20 viendo en las fábricas que unos pocos tipos de defecto explicaban la mayor parte de los fallos, y buscó un nombre corto para ese fenómeno. En 1974 escribió un texto con un título que lo dice todo, «The Non-Pareto Principle; Mea Culpa», en el que reconocía que se había equivocado de nombre, porque Pareto solo había estudiado la riqueza y sus modelos no estaban pensados para otros campos. La etiqueta 80/20 terminó de popularizarse fuera de las empresas con el libro «The 80/20 Principle», de Richard Koch, en 1997.

Fotografía de Joseph M. Juran

Joseph M. Juran en 1987. Fuente: Wikimedia Commons.

Esto tiene su importancia, porque el principio de Pareto describe cómo se reparten los efectos entre las causas, no cómo hay que repartir el tiempo de entrenamiento. En el tiro, la etiqueta 80/20 se usa al menos con 3 sentidos distintos. El primero es una receta, dedicar el 80% de la práctica al seco y el 20% al fuego real. El segundo es una estimación, que el 80% de lo que hace falta para tirar bien se puede entrenar sin disparar. El tercero es el Pareto de toda la vida aplicado a la técnica, que el 20% del trabajo da el 80% de los resultados, que es como lo usaba Mike Seeklander en 2019 para decidir qué practicar en seco. Ninguno de los 3 aclara 80% de qué, y ninguno sale de una medida.

 

Lo que sí está documentado.

La idea de que la mayor parte de la práctica sea en seco es muy anterior a cualquier regla con nombre. En 2013 y en 2015, la Infantería de Marina estadounidense contaba que sus reclutas pasaban una semana entera, la llamada Grass Week, aprendiendo las posiciones de tiro y encarando el fusil sin munición ─lo que ellos llaman «snapping in»─ y apuntando a bidones con blancos pintados, antes de la semana de fuego real y evaluación. Contado por semanas, eso es un 50/50. Y un veterano que hizo la instrucción con el fusil M1 recuerda que pasó casi toda la primera de sus 3 semanas en el campo de tiro haciendo lo mismo.

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