Armas no letales de energía cinética (Byrna, FN303, saquetes calibre 12). Una idea que ya falló hace medio siglo y que falla justo cuando más falta hace.

En noviembre de 1972 un periódico de Indiana publicaba un artículo titulado «el Prowler-Fouler puede ser peligroso». El Prowler-Fouler era la versión civil de un arma que disparaba saquetes de perdigones, fabricada por MB Associates, y se vendía como arma de defensa personal para el ciudadano corriente. Además, se vendía a pesar de las quejas de los policías de la época, que temían que acabara usándose contra ellos. 54 años después tenemos las lanzadoras Byrna, que disparan bolas del calibre .68 por aire comprimido, se venden como arma de defensa personal para el ciudadano corriente y prometen exactamente lo mismo. La idea no es nueva.

En este artículo hablaremos de un tipo de arma que se inventó hace medio siglo con una promesa, que se comprobó que no cumplía, que se retiró, que volvió mejorada, que volvió a fallar, y que ahora reaparece en el mercado civil presentada como el no va más con cifras que aporta quien la vende. En cuanto a su eficacia, la cuestión no es que no funcionen nunca, sino que no funcionan siempre, y que cuando no funcionan es justo cuando más falta hacían.

Por cierto, hablamos de armas no letales, no de armas «menos letales» ni «de letalidad reducida», por las razones que ya explicamos hace años en este artículo sobre semántica lingüística. Y hablamos de una categoría concreta, la de las que actúan por transferencia de energía cinética. Entran aquí los cartuchos del calibre 12 con saquete [bean bag], los lanzadores de 37 y 40mm con proyectil de espuma o rígido, las lanzadoras de aire comprimido del calibre .68 como el FN303 o las Byrna, o las bolas de pimienta [pepperball] que se deshacen al impactar liberando oleorresina de Capsicum (OC).

Las armas no letales se definen como «armas, dispositivos y municiones que están explícitamente diseñados y se utilizan principalmente para incapacitar inmediatamente a las personas o material que son su blanco, al mismo tiempo que se minimizan las víctimas mortales, las lesiones permanentes a las personas y los daños no deseados sobre los bienes dentro de la zona o entorno del blanco. Las armas no letales están diseñadas para que sus efectos sobre personas o material sean reversibles» (JROCM 060-09, Initial Capabilities Document for Counter Personnel Joint Non-Lethal Effects and Initial Capabilities Document for Counter Materiel Joint Non-Lethal Effects)

 

Lo que ya se sabía hace medio siglo.

El linaje de estas armas se remonta a los trozos de palo de escoba que se disparaban contra los amotinados en Singapur en la década de 1880. La Policía de Hong Kong desarrolló proyectiles de madera, que tenían el problema de astillarse y producir heridas. En 1967, para los disturbios prochinos, se perfeccionó un cartucho de cinco perdigones de madera de algo más de 3cm con un alcance de hasta 70m. Tras la visita del comisario de Hong Kong, la Policía de Berkeley fue la primera de Estados Unidos en adoptarlo, en julio de 1970. Funcionó para dispersar a quienes intentaban volcar e incendiar un coche patrulla, pero preocupaba el daño que hacía la madera.

Proyectil de goma «Round, Anti-Riot, 1.5in Baton» (Fuente).

Ese mismo verano ocurrieron dos cosas a la vez en dos continentes. El 2 de agosto de 1970 el Ejército británico introdujo en Irlanda del Norte el proyectil de goma, la «Round, Anti-Riot, 1.5in Baton», unos 150g a unos 60m/s, pensado para rebotar en el suelo delante del amotinado y darle en las piernas. Y en San Ramón (California), MB Associates ─la empresa del Gyrojet, aquella pistola que disparaba cohetes en miniatura─ inventaba el arma de saquetes, a la que llamaron «the Stun Gun». Lanzaba un saquete de perdigones de casi 250g a unos 190Km/h desde un lanzagranadas M-79 del Ejército. La promesa de la época, literalmente, era que aturdiría o incapacitaría a una persona pero no tanto como para matarla ni herirla.

Municiones no letales de 40mm de MB Associates (Fuente).

Recorte del periódico The Tribune (Coshocton, Ohio) del 24 de julio de 1970 que menciona la Stun Gun de MB Associates (Fuente).

Las dos ideas fracasaron dejando un rastro. En Irlanda del Norte se dispararon unos 55.000 proyectiles de goma entre 1970 y 1975, con 3 muertos ─dos por impacto en la cabeza y uno en el pecho─ y una larga lista de fracturas de cráneo, lesiones oculares y contusiones pulmonares. El primer muerto fue Francis Rowntree, 11 años, en abril de 1972, alcanzado en la cabeza a menos de 7m. En 1975 se sustituyó el proyectil de goma por el de plástico, más preciso, y el resultado fue peor, porque al ser rígido y alargado impacta de frente y concentra la energía en menos superficie. Hasta 1999 se dispararon más de 60.000 y causaron 14 muertos, 10 de ellos por impacto en la cabeza. Sumando los 35 años que van de 1970 a 2005, unos 125.000 proyectiles de goma y plástico, 17 muertos, 8 de ellos niños. Un detalle sobre la calidad de las pruebas previas, recogido en una respuesta parlamentaria británica de 1977, antes de entrar en servicio, ambos proyectiles se ensayaron en Porton Down sobre ovejas vivas anestesiadas a las que no se dejó despertar.

Al otro lado del Atlántico el desenlace fue más rápido. El arma de saquetes se usó por primera vez en San Francisco en diciembre de 1970, la compraron Salt Lake City y Nueva Orleans, y también la Universidad Estatal de Kent y la Guardia Nacional de Ohio y de Nuevo México. La empresa llegó a fabricar lo que anunciaba como el primer arma no letal semiautomática alimentada por cinta, capaz de disparar 250 saquetes por minuto. Y lanzó al mercado civil el Prowler-Fouler. A finales de los años 1960 el invento cayó en desgracia después de que un adolescente muriera de una contusión cardíaca por un impacto en el pecho. MB Associates acabó cerrando.

Y en 1990, con la empresa original desaparecida y la lección aprendida, el saquete volvió al mercado de la mano de dos compañías nuevas, MK Ballistics System y Defense Technology Corporation, esta vez mejorado y disparado desde una escopeta del calibre 12. Algo que había desaparecido en su concepto inicial, vuelve en otra versión.

Medio siglo del mismo ciclo. Cada vez que uno de estos sistemas se retira por haber matado a alguien, vuelve al mercado unos años después presentado como una versión mejorada. Elaboración propia a partir de OFFICER Magazine, CAIN, Hansard, WBUR, Amnistía Internacional, Maldita.es y Police1.

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