
Después de hablar sobre su funcionamiento en la primera parte, y sobre sus ventajas y efectos en la segunda parte, para terminar hablaremos de cómo se diseña y fabrica un silenciador o supresor para armas de fuego.
Diseño y fabricación de un silenciador
Hacer un silenciador ─o supresor─ es fácil y difícil al mismo tiempo. Es fácil, en tanto en cuanto prácticamente cualquier cosa que pongas delante de la boca de fuego va a atenuar el ruido. Lo cual, en algunos casos, va contra el Reglamento de Armas y puede suponer la comisión de un delito. Y es difícil, en tanto en cuanto lo que se utilice para atenuar el ruido puede restar precisión, generar problemas para utilizar los elementos de puntería y convertirse en un inconveniente, en un artilugio tosco y sencillamente horrendo que va unido a la boca de fuego.
En esta imagen puedes ver el interior de un silenciador. El diseño y fabricación de un silenciador consiste en una serie de deflectores soldados al interior de un tubo.
Los diseñadores y fabricantes de silenciadores se esfuerzan por hacer silenciadores sencillos, con buen aspecto y sin detrimento de la precisión (en realidad, la mejoran, como vimos en la segunda parte), al mismo tiempo que reducen significativamente el ruido del disparo.
Los diferentes diseños de silenciadores se pueden encuadrar en dos categorías genéricas: monobloque y deflectores apilados. En cada categoría existen además dos tipos de silenciadores: los de armazón sellado y los desmontables, para permitir el mantenimiento por el usuario ─mantenimiento que consiste sencillamente en desmontar, limpiar y volver a montar─. Mención aparte merecen los silenciadores réflex, que ahora veremos.
Silenciadores réflex
Para ser eficaces, los silenciadores para fusiles de grueso calibre tienden a ser voluminosos. Un silenciador puede llegar a aumentar hasta 30cm la longitud total de un fusil de grueso calibre, lo que hace el arma poco manejable y pesada en la boca de fuego. El arma con silenciador no cabe en su maletín de transporte, por lo que hay que desmontarlo para guardar y transportar el arma. Se puede mitigar este aumento en longitud utilizando un cañón más corto, pero eso resta velocidad en la boca de fuego. Para abordar estos y otros problemas, el diseñador finlandés Juha Hartikka inventó el silenciador réflex.

El diseño réflex de un silenciador distribuye la cámara de expansión alrededor del cañón y hacia atrás de la boca de fuego entre 10 y 20cm. Así se reduce lo que sobresale el silenciador por delante de la boca de fuego y le resta peso en la boca de fuego.
Este diseño se orientó principalmente hacia cazadores, para reducir los efectos dañinos del ruido de un disparo en la audición, utilizando un silenciador sencillo, barato y fácil de utilizar.
Deflectores apilados
El diseño de un silenciador con deflectores apilados comprende un tubo, dentro del cual el fabricante apila una serie de deflectores en forma de cono. En un inicio había dos tipos de deflectores: en forma de «K» y en forma de «M». Hoy día se pueden encontrar todo tipo de deflectores que funcionan perfectamente con sutiles diferencias en fracciones de un dB, que únicamente podrán apreciar aquellos con un oído más exquisito. Los deflectores se diseñan para albergar un espacio entre ellos. Esos huecos constituyen el volumen necesario para la expansión de los gases. Precisamente, al primer hueco se lo denomina «cámara de expansión».
Los deflectores pueden adoptar formas de lo más variopinto, como se puede ver en los cortes seccionales de diferentes supresores. Además, pueden ir perforados para permitir el paso de los gases en expansión y generar turbulencias en el flujo del gas. Esas turbulencias aumentan la eficiencia y mejoran la atenuación del ruido, aunque hay quien cuestiona cuánto influye realmente.
Los deflectores tienen que permanecer fijos dentro del tubo, por lo que se fabrican para encajar muy ajustados dentro del tubo. El tubo se sella por delante y por detrás con sendos tapones que retienen los deflectores dentro del tubo. El tapón trasero incorpora además un sistema de montaje-anclaje a la boca de fuego del arma en cuestión, que puede ser por rosca directa o de anclaje-suelta rápida.
Estos deflectores ya mecanizados están listos para el siguiente paso del proceso de fabricación de un silenciador.
Normalmente, los silenciadores para calibres de pistola (9 Luger, por ejemplo) o de fuego anular (.22 LR, por ejemplo), llevan ambos tapones roscados, de tal forma que puedan desmontarse para limpiar el conjunto. De lo contrario, con el tiempo el silenciador se volvería inservible por acumulación de residuos de pólvora quemada, aceites lubricantes y fragmentos de proyectiles, que rellenarían los huecos en los deflectores y acabarían obstruyendo incluso el paso del proyectil.
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