
La pregunta es estúpida, porque para nosotros la respuesta es evidente ─y puede que para ti también─. Pero si observamos a nuestro alrededor, los hechos indican que para instructor vale cualquiera. No es raro encontrarse unos cuantos «deficientes tácticos» haciendo las veces de instructores. Curiosamente, tienen un común denominador, y es que mienten más que hablan, son mitómanos (ya hemos hablado antes de esos «seres de luz») y vendehúmos. No obstante, lo que más nos sorprende es que tengan siquiera público, aunque está claro que «todo el mundo tiene su público» ─y su bello púbico, que no es lo mismo─.
No nos vamos a poner a enumerar las cualidades que ha de tener todo instructor, sobre todo uno bueno. Ni nos vamos a dedicar a elaborar una lista de instructores a evitar (sería demasiado larga). Lo que sí te podemos decir es que los instructores proliferan cada día más. Hay que reconocer que mola mucho vestirse con ropa de marca táctica toda nueva a estrenar y ponerse una camiseta con el rótulo «instructor» a la espalda.
La responsabilidad es tuya a la hora de seleccionar en manos de qué instructores te pones. Se trata de algo que, al menos a nosotros, nos preocupa seriamente. Al fin y al cabo, un instructor puede hacer tanto mal como bien si enseña a sus alumnos precisamente lo que no hay que hacer. Y no solo van a correr peligro los propios alumnos, sino también cualquier otro que por allí pase.
Comentarios recientes