
En los análisis preliminares de dos estudios realizados por el Force Science Institute (FSI) surgieron algunos resultados sorprendentes.
Un estudio se refiere a la velocidad con la que un sospechoso puede levantarse desde una posición de tendido boca abajo hasta una posición de huida o enfrentamiento. Los resultados indican que el tiempo invertido en ello es mucho más corto de lo que se pueda pensar, a pesar de los ajustes de la posición que normalmente los policías creen que impedirá un movimiento repentino peligroso del sospechoso.
El otro estudio analiza el impacto del esfuerzo físico y el estrés sobre el rendimiento en el tiro. Aquí la sorpresa radica en si el esfuerzo físico de perseguir y forcejear con un sospechoso que se resiste influye en la toma de decisiones respecto al uso de la fuerza letal.
Antes ya de procesarse los datos de la investigación, ya surgieron resultados que pueden repercutir en un mejor entrenamiento.
Este artículo es una traducción de su original en inglés NEW FORCE SCIENCE STUDIES: The stand up speed of proned-out suspects, plus the impact of physical exertion on shooting performance, publicado en el boletín Force Science News [Noticias Ciencia de la Fuerza] número 357, con fecha 20 de febrero de 2018. La traducción y publicación de este artículo cuenta con la autorización de Scott Buhrmaster, vicepresidente del Force Science Institute [Instituto Ciencia de la Fuerza].
Estudio 1: la velocidad para ponerse de pie desde una posición de tendido
Tender boca abajo en el suelo a un sospechoso es algo ampliamente aceptado por los policías como una táctica que les proporcionará algo de tiempo de reacción en caso de que el sujeto decida lanzarse contra ellos o intente escapar. Pero, ¿cuánto tiempo de margen aporta esa táctica en realidad?
En una academia de Policía del Medio Oeste de EE.UU., un equipo de investigadores dirigido por el Dr. John O’Neill, científico del comportamiento de la plantilla del FSI, reunió a un grupo de aspirantes a policía para averiguarlo. La media de los participantes se ajusta a las características físicas de los sospechosos que suelen agredir a los policías, según determinó un estudio anterior dirigido por el Dr. Anthony Pinizzotto, antiguo instructor de Force Science: varón, de unos 25 años de edad, poco menos de 180 cm. de estatura y un peso de unos 80 kilos.
CUATRO POSICIONES, UNA ORDEN
Se grabaron en vídeo uno por uno 89 aspirantes a policía que actuaban como sospechosos partiendo de dos posiciones de tendido boca abajo que se suelen utilizar en la calle: 1) con las manos metidas debajo del pecho (una posición que los delincuentes pueden asumir directamente como resistencia a las órdenes de los policías de adoptar otra posición); 2) con los brazos abiertos a los lados en una posición en forma de T con las palmas hacia arriba.
Posteriomente se evaluó a 66 de esos mismos voluntarios partiendo de dos posiciones más de tendido boca abajo: 3) con los brazos abiertos y las piernas cruzadas por los tobillos; 4) con los brazos abiertos y las piernas cruzadas por los tobillos y flexionadas hacia atrás.
Con la cámara grabando se le daba a cada «sospechoso» una misma orden simple: «ponte de pie lo más rápido que puedas».
RESULTADOS «MUY SORPRENDENTES»
«Nos esperábamos encontrar mucha diferencia» entre las posiciones, comentó O’Neill al boletín de noticias Force Science News. Pero cuando se analizaron las secuencias de vídeo fotograma a fotograma con su código de tiempo con la ayuda de un programa de ordenador que permite medir tiempos en milisegundos, se hicieron evidentes unos «datos muy sorprendentes».
«Desde las cuatro posiciones de tendido boca abajo», dice O’Neill, «los sujetos se pusieron de pie en un segundo o menos». Se levantaban de diferentes maneras, pero en no más de un segundo ─más rápido de lo que nos esperábamos─ estaban de pie con las manos despegadas del suelo y todo el peso del cuerpo descansando sobre los pies en una especie de posición de cuclillas desde la que podrían lanzar una agresión o iniciar su huída.
«De las cuatro posiciones, la mayor diferencia entre el tiempo más lento y el más rápido para ponerse de pie fue de menos de dos décimas de segundo». Normalmente la diferencia era de menos de una décima de segundo.
Según los datos obtenidos los sospechosos podían levantarse más rápido desde la posición con las manos metidas debajo del pecho. La posición más lenta era con las piernas flexionadas hacia atrás.
«Desde un punto de vista analítico, estas mínimas diferencias tienen cierto sentido estadístico», dice O’Neill, «pero desde un punto de vista práctico no parecen suponer mayores consecuencias».
DEDUCCIONES
«Nuestra conclusión es que la posición de tendido boca abajo, incluso con presuntos obstáculos tales como cruzar las piernas, no resulta tan segura ni tan restrictiva para un sospechoso como creen muchos policías», dice O’Neill. «Un sospechoso boca abajo no deja de suponer un grave peligro potencial y los policías han de estar alerta».
Si bien los resultados de la investigación no se prestan a recomendar una posición de tendido preferible, O’Neill espera que futuros experimentos conduzcan a mejoras tácticas. «Si los lectores tienen alguna otra variante de la posición de tendido que les gustaría que pusiéramos a prueba, estaremos encantados de escucharles», dice.
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