NO SEAS UN CERO CUANDO PONGAS A CERO. La conexión hombre-máquina. Por Pat Rogers.

Paul Buffoni, propietario de la marca de armas Bravo Company USA, en una sólida posición de tendido: pegado al suelo y con el cargador apoyado a modo de monópode. Paul es un gran tirador.

La puntería no solo representa uno de los principios básicos del tiro, sino que además constituye uno de los pilares fundamentales del combate con armas de fuego. Pero de nada sirve la puntería si no se logra un impacto exacto, es decir, preciso y corregido. Para ello no queda otra que poner a cero, ajustar o colimar los elementos de puntería del arma a la distancia adecuada, tratando de optimizar el alcance máximo de impacto en el blanco. De la puesta a cero de un arma va a depender la eficacia de los disparos, lo que convierte a este proceso en un elemento fundamental y previo al uso del arma, que requiere todo el rigor a la hora de realizarlo. En el siguiente artículo, Pat Rogers (1946-2016) mejor que nadie nos explica todo lo que rodea una correcta puesta a cero del arma.

(Este artículo es una traducción de su original en inglés Don’t be a zero when you zero. The Man-Machine Connection, escrito por el reputado instructor Pat Rogers (1946-2016) y publicado en la desaparecida revista SWAT en su número de agosto del año 2012. La traducción y publicación de este artículo cuenta con la autorización de Rich Lucibella, director de la revista SWAT)


NO SEAS UN CERO CUANDO PONGAS A CERO

La conexión hombre-máquina

Por Patrick A. Rogers (1946-2016). Ilustraciones de Duke KriegerTraducido por Jorge Tierno Rey.

Poner a cero [zero en inglés] se puede definir como la armonización de los elementos de puntería con el impacto del proyectil. Esto se logra disparando con el fusil a una distancia conocida y aplicando una tabla balística para la combinación arma/munición utilizada.

Como con casi todo, existen variables y constantes a tener en cuenta. Una variable se puede definir como un valor que va cambiando y una constante como un valor que se mantiene sin cambios.

Al poner a cero un arma las constantes son el alcance (distancia a la que disparas), la munición (peso y tipo de proyectil) y el arma.

Las variables son las condiciones ambientales (lluvia, nieve, calor, frío, viento) y la variable más variable de todas las variables, tú.

El componente humano es el comodín y el único que puede hacer posible o impedir todo aquello que pretendamos conseguir.

Desafortunadamente para nosotros, incluso las constantes pueden no ser tan constantes. La munición que utilices puede ser de buena o mala calidad.

Además, la calidad del arma que utilices puede ser cuestionable. Si tienes un fusil de juguete, las piezas de baja calidad pueden darte problemas. Aún con un fusil fabricado según especificaciones de calidad, o incluso por encima, el número de disparos realizados previamente supone un desgaste en las piezas y el cañón que puede influir negativamente en el impacto del proyectil.

La consistencia es la madre de la precisión, muy especialmente en el momento de poner a cero un arma. Y junto con esa consistencia, hemos de demostrar mucho sentido común y fijar unas expectativas realistas con lo que estamos haciendo.

A lo largo de este artículo me voy a centrar en la carabina M4, aunque soy consciente de que hay quien dispara con uno u otro tipo de fusil de precisión tipo AR.

La precisión estándar para la carabina M4 es de 5 MOA. Siendo realistas, la mayoría de carabinas M4 nuevas disparan agrupamientos considerablemente más ajustados, por debajo de los 2,5 MOA.

La línea de tiradores pone a cero sus armas en el campo de tiro The Quinn Ranch en Brady, Texas (EE.UU.). Independientemente de la posición que utilices, tienes que pegarte al suelo todo lo que puedas, adoptar una posición sólida y mantener el control sobre el arma en todo momento.

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