Por: Joseph E LeDoux PhD
He estado estudiando la amígdala desde hace más de 30 años. Cuando comencé, la investigación de esta región del cerebro era un campo solitario. El hipocampo era más interesante, y a veces me sentía celoso de la atención que se prestaba debido a su contribución a la memoria. Ahora, es la amígdala la que se encuentra en el candelero.
Esta pequeña nuez neural ha pasado de ser una oscura área cerebral a ser una expresión familiar, casi un sinónimo de «miedo». Y, para mucha gente, mi nombre también es prácticamente un sinónimo de «miedo». Se entiende que soy quién ha identificado la amígdala como el centro cerebral del «miedo», Pero, yo no he hecho eso, ni nadie lo ha hecho.
La idea de que el miedo reside en la amígdala es eso, una idea. No es un hallazgo científico sino una conclusión basada en una interpretación de un hallazgo. ¿Qué hallazgo, qué interpretación, y de donde sale esta interpretación?
El Hallazgo: Si la amígdala se lesiona, estímulos amenazantes previos, comienzan a ser tratados como benignos. El descubrimiento clásico, fue que los monos con la amígdala dañada eran más sumisos o las serpientes ya no provocaban la llamada, respuesta de lucha-lucha. Estudios posteriores realizados tanto por mí como por otros investigadores, delimitaron el rol de la amígdala en el sistema neural que detecta y responde a las amenazas, y circuitos similares se encontraron operativos en los cerebros humanos.
La interpretación: Si el daño de la amígdala elimina la respuesta a las amenazas, los sentimiento de «miedo» son producto de la amígdala. Las personas responden menos cuando la amígdala está dañada (en los humanos esto puede ocurrir como resultado de epilepsia u otra condición médica o por tratamiento quirúrgico). Pero, esta gente puede todavía sentir «miedo». En otras palabras, la amígdala es una parte importante del circuito que detecta y responde a las amenazas, pero no es necesario que lo haga sintiendo «miedo».
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