
Me resulta especialmente interesante comprobar cómo tantas personas que llevan un arma para defenderse escogen arma y entrenamiento según lo que creen que constituye la «mejor situación posible». Fíjate en las pruebas anuales de evaluación de sus agentes de la mayoría de Cuerpos de Policía. Mientras que algunos Cuerpos de Policía han progresado y han fijado unas «evaluaciones» más difíciles y realistas, la mayoría han optado por unos ejercicios de tiro en la «evaluación» que incluso Ray Charles podría superar.
Del mismo modo, fíjate en cuántas personas que portan un arma oculta optan por una pistola que sea fácil de ocultar y cómoda de llevar. Esto normalmente quiere decir pistolas en calibres pequeños, habitualmente con unos elementos de puntería terribles, un disparador de mierda y muy poca precisión al alcance de la mano. Ellos argumentan que si surge la necesidad de hacer uso del arma para defenderse, la distancia será tan corta que no van a fallar, su blanco se quedará inmóvil, y tendrán todo el tiempo del mundo para extraer y presentar el arma desde donde la lleven oculta y realizar un disparo preciso perfectamente apuntado. Incluso los militares estadounidenses son culpables de esta mentalidad. Con la excepción de algunas unidades de operaciones especiales, la mayoría del personal dispara con pistola únicamente una vez al año y normalmente realizan ejercicios de tiro que para nada resultan realistas. La mentalidad de que van a hacer frente a la «mejor situación posible» todavía perdura en todos estos sectores.
Si puedes elegir te recomiendo profundamente que busques aquel entrenamiento que te prepare para la «peor situación posible». Si lo haces así aprenderás lo que necesitas para ganar y sobrevivir ante el ataque de una amenaza letal. Además, si tu instructor te proporciona un entrenamiento de calidad, aprenderás de él una serie de ejercicios de tiro de habilidad que practicar para estar preparado cuando llegue el momento en el que se desencadene la «tormenta de mierda».
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