–

Una de las cosas más interesantes que no dejo de aprender al estudiar enfrentamientos armados del mundo real consiste en el hecho que el grado de dificultad de los enfrentamientos no resulta particularmente elevado. La mayoría de los enfrentamientos armados únicamente requieren unas técnicas bastante sencillas. Correr, saltar, rodar y otras payasadas típicas de las películas rara vez entran en juego en el mundo real. La mayoría de las veces se trata simple y llanamente de una sencilla cuestión de alineación de los elementos de puntería y presión del disparador.
Las distancias de enfrentamiento rara vez superan los 9 metros (10 yardas) y, como norma general, resulta bastante habitual una distancia de 4,5 metros (5 yardas). Las condiciones suelen ser de poca luz, aunque normalmente hay luz suficiente para ver el blanco y alinear los elementos de puntería. La clave radica en superar el proceso Visión-Decisión-Acción.
La mayoría de nosotros tomamos gran parte de nuestras decisiones basándonos en lo que «vemos» ─lo que viene siendo la «amenaza»─. A continuación, tomamos la decisión de reaccionar. Por último, tenemos que ejecutar la «acción». Para la mayoría de la gente la fase de decisión constituye la parte de la ecuación que les lleva más tiempo. La mayoría de nosotros somos capaces de reconocer visualmente un problema en menos de un segundo. Si has aprendido y practicado técnicas de combate sabes más o menos cuánto te lleva reaccionar y lanzar un puñetazo o una patada, o presentar la pistola y realizar un disparo certero ─o dos, o tres─. Practicamos hasta que asimilamos estas técnicas y podemos ejecutarlas suave y consistentemente.
Para lo que no puedo preparar a nadie, o lo que no puedo enseñarle a nadie es cuánto les va a llevar tomar la «decisión» de reaccionar. Un sistema que se suele recomendar consiste en practicar la visualización, en la que piensas mentalmente que sufres una agresión y planeas tu respuesta. No es mala idea, pero no ayuda demasiado si te quedas bloqueado con el síndrome «no me puedo creer que esto me esté pasando a mi». ¿Cuánto tiempo deberías dedicarle a la fase de acción de la ecuación? Me encanta la respuesta de Jim Cirillo, «tómate todo el tiempo que sea necesario para realizar el disparo».
En un enfrentamiento armado no necesitas que alguien te grite «¡dispara más rápido!» para que presiones el disparador más rápido. Lo más probable es que el mejor consejo sea que frenes un poco y consigas buenos impactos. La mayoría de las personas son reacias a llevar a cabo un acto que pueda suponer la muerte de otra persona. En cuanto tienes que disparar a alguien en una situación de defensa personal, este tabú parece atenuarse un poco y mucho más con cada incidente similar. La mayoría de delincuentes callejeros tienen una ventaja en esto en virtud de su experiencia con la violencia. Tienes que aceptar el hecho de que puedes verte envuelto en un incidente en el que tu vida se vea amenazada. Vivimos en un mundo peligroso, siempre lo ha sido. Amar al prójimo suena muy bien, pero la historia nos dice que tiene mucho de fantasía.
Comentarios recientes