Que no es lo mismo disparar ─o «tiro», a secas─ que combatir con armas de fuego (también podríamos llamarlo «tiro táctico») resulta bastante evidente, aunque no siempre hayamos sido conscientes de ello. No obstante, «combatir con armas de fuego» suele implicar dispararlas o hacer tiro con ellas. Por lo tanto, habrá que tener en cuenta los principios básicos del tiro con armas de fuego.
Prácticamente cualquier instructor o libro que se precie te hablará de unos u otros principios básicos del tiro, entre los que casi siempre encontrarás uno que se llame algo así como control del disparador. Entre otras cosas, ese control del disparador puede incluir, o considerarse como un principio básico aparte, el seguimiento del disparo o follow through.
En el siguiente artículo, el difunto Pat Rogers nos explica la importancia del seguimiento del disparo [follow through] en el combate con armas de fuego.
(Este artículo es una traducción de su original en inglés Fight the Future, Importance of Follow Through, escrito por el difunto Pat Rogers, y publicado en la extinta revista SWAT, en su número de mayo del año 2010. La traducción y publicación de este artículo cuenta con la autorización de Rich Lucibella, director de la revista SWAT)
Lucha por el futuro. La importancia del seguimiento del disparo [follow through]
Por Pat Rogers. Revista SWAT Mayo 2010.
El diccionario define «seguimiento» [follow through] como:
1: llevar algún proyecto o propósito hasta su total terminación.
2: el acto de llevar un golpe hasta su terminación natural.
El término «seguimiento» [follow through] suele salir a colación en el ámbito de los deportes, y se refiere a la continuación del golpe tras haberle dado ya a la pelota (tal como una pelota de golf, de fútbol o de baloncesto). En el ámbito empresarial se refiere, por ejemplo, a supervisar un proyecto hasta su terminación.
Ambos ejemplos anteriores se relacionan con un juego o una empresa, según cuál sea tu punto de vista. El resultado final en cualquiera de los ejemplos puede suponer un perjuicio que va desde la pérdida de prestigio hasta la pérdida de sustento, pero rara vez va a suponer lesiones personales o incluso la muerte (salvo en el caso de lesiones autoinfligidas o relacionadas con el crimen organizado).
Desde el punto de vista de aquellos que utilizan armas de fuego de verdad, fallar al realizar el seguimiento [follow through] del disparo puede tener consecuencias más graves.
De izquierda a derecha: 1. El dedo índice está sobre el disparador. La presión se ejerce recta hacia atrás. El pulgar descansa sobre la aleta selectora del seguro. 2. Se presiona el disparador y el fiador libera el martillo. Se mantiene el disparador hacia atrás. 3. El dedo alivia la presión hasta resetear el disparador. Se puede hacer lentamente o con gran rapidez, según la situación táctica.
La habilidad de colocar un proyectil en una ubicación específica normalmente es el resultado de dos acciones. La primera de ellas es colocar los elementos de puntería sobre aquella parte del blanco en la que quieres que penetre la bala. Esto se conoce habitualmente como «imagen de los elementos de puntería» [sight picture]. Puede consistir en alinear el punto de mira con la abertura/muesca del alza, en colocar el punto rojo sobre lo que tenga que ser, o poner la cruz filar sobre el blanco.
La segunda acción es presionar el disparador recto hacia atrás, lo que se conoce habitualmente como «control del disparador» [trigger control].
En general, asumiendo que los elementos de puntería están puestos a cero (colimados) correctamente, que la munición es decente, y que la luna está alineada con estrellas específicas del cielo meridional, ese proyectil impactará donde debiera hacerlo.
En competición puede que si o puede que no se necesario un único disparo, pero rara vez es lo indicado en el campo de tiro de dos direcciones (vida real).
Para garantizar la incapacitación de la(s) amenaza(s) se requiere la habilidad de realizar disparos precisos y rápidos sobre el(los) oponente(s). Normalmente no se logra la incapacitación con un único disparo, independientemente del calibre, tipo de proyectil, coeficiente balístico, velocidad en la boca de fuego o marca de la munición empleada. Un problema adicional, aunque generalmente no se tiene en cuenta, es la posibilidad de que también otros oponentes puedan requerir tu atención, en cuyo caso tu día puede ser significativamente más complicado.
Rogers, una rehén rescatada y el negociador Dominick Misino. Este fue el resultado de un trabajo de 12 horas en la urbanización Riverdale de The Bronx (Nueva York) y empezó cuando un vecino observó a un ladrón meterse en una casa por una ventana abierta. Finalmente el ladrón soltó a la rehén, pero el trabajo no terminó en ese momento. Terminó cuando se engrilletó al secuestrador y fue traslado a Comisaría detenido. «No termina hasta que termina».
Hace ya mucho tiempo que el difunto TCol. Jeff Cooper les presentó a sus alumnos la «Tríada de Combate» [Combat Triad], que consiste en Puntería [Marksmanship], Manipulación [Manipulation] y Mentalidad [Mindset].
De las tres, la Puntería en sí y por sí misma, individualmente, solo resulta de utilidad cuando se dispara sobre malos de papel. La Manipulación, que constituye un conjunto de habilidades muy deficientes a lo largo de toda la comunidad táctica (militares, policías y civiles), se le puede enseñar con relativa facilidad a aquellos que estén receptivos.
La última parte del trío, la Mentalidad, constituye con creces la más difícil de inculcar. Las razones de esa gran dificultad son muchas, pero uno tiene que entender que la mayoría de las personas no son combatientes.
Puede que sean capaces, en un momento dado, de reunir el odio suficiente como para utilizar la Fuerza Física Letal contra otra persona, pero pocas personas disponen de la habilidad para hacerlo en frío.
Disparar y combatir con un arma pueden ir cogidos de la mano, pero disparar en sí mismo no equivale a combatir.
Una vez que se adquiere la amenaza y se identifica como tal, una imagen de los elementos de puntería sitúa ese punto rojo, ese punto de mira, o lo que sea, sobre aquella parte del cuerpo que permitirá al proyectil penetrar en el lugar adecuado del cuerpo.
Se presiona, y se controla, el disparador, recto hacia atrás, y entonces se produce el disparo.
Comprenderás que el disparo tiene que realizarse en un margen de tiempo comprimido. ¿Cuánto de comprimido es ese margen de tiempo?
Aquí se da una relación inversamente proporcional. Cuanto más cerca de la amenaza nos encontremos, menos precisión será necesaria. Pero, aunque todavía tenemos que prestarle atención a los principios básicos del tiro, puntería incluida, necesitamos velocidad, y mucha.
A medida que aumenta la distancia, la necesidad de precisión también aumenta, mientras la necesidad de velocidad disminuye. Sin embargo, todo ha de tomarse dentro del contexto operativo. Para tal fin, existen dos perogrulladas:
1. No puedes fallar lo suficientemente rápido como para ponerte al día.
2. Tienes el resto de tu vida para solucionar el problema.
Izquierda: Vista a través de un visor de punto rojo Aimpoint Micro T-1 a distancia de CQB. El punto rojo se encuentra sobre la parte del blanco donde quieres que impacte el proyectil, en este caso 2’5 pulgadas (6’4 cm.) por encima del punto de impacto para compensar la altura del visor [mechanical offset].
Centro: El fusil dispara y se desvía con el retroceso.
Derecha: Simultáneamente con el reseteo del disparador, el punto rojo vuelve a colocarse sobre el blanco.
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