El 19 de febrero de 1945 se lanzó la Operación Desprendimiento [Operation Detachment], lo que fue la invasión de la isla de Iwo Jima por parte de la Infantería de Marina estadounidense. Iwo Jima era una isla desierta del Océano pacífico, protegida por la artillería japonesa, pero para las mentes militares estadounidenses constituía un terreno primordial en el que construir aeródromos desde los que lanzar bombardeos sobre Japón, a tan sólo 660 millas (1.062 km.) de distancia.
Los estadounidenses empezaron a aplicar presión sobre las defensas japonesas de la isla en febrero de 1944, cuando bombarderos B-24 y B-25 atacaron la isla durante 74 días. Fue el bombardeo previo a una invasión más largo de la guerra, pero necesario debido a la medida en la que los japoneses, con una entidad de 21.000 hombres, fortificaron la isla, tanto sobre el terreno como bajo el terreno, que incluía un red de cuevas. Justo antes de la invasión real se los estadounidenses desplegaron equipos de demoliciones subacuáticas («hombres rana» [frogmen]). Cuando los japoneses dispararon a los hombres rana delataron muchas de sus posiciones de defensa «secretas».
Los desembarcos anfibios de los infantes de marina empezaron la mañana del 19 de febrero, mientras el Secretario de la Armada, James Forrestal, acompañado por periodistas, observaba la escena desde un buque de mando en alta mar. Cuando los infantes de marina llegaron a la isla, siete batallones japoneses abrieron fuego sobre ellos. Por la tarde, más de 550 infantes de marina estaban muertos y más de 1.800 heridos. La toma del Monte Suribachi, el punto más alto de la isla y el bastión de la defensa japonesa, llevó cuatro días más y muchas más bajas. Cuando finalmente se plantó la bandera estadounidense en Iwo Jima, la memorable imagen quedó capturada en una famosa fotografía que posteriormente ganó el Premio Pulitzer..
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