Profundizando en el arma corta. Por Alfonso García.

Tras un primer artículo nuestro compañero Alfonso García regresa con un segundo  en el que continúa desgranando los entresijos del arma corta, centrándose en esta ocasión en el mecanismo de disparo para explicar las diferencias que introduce en el arma corta así como sus ventajas e inconvenientes.

CZ 97 B .45 ACP¿Cómo funciona un arma corta? ¿Qué ocurre exactamente cuando se acciona el mecanismo de disparo? ¿Por qué algunas tienen martillo y otras no? ¿Cuál es el sistema de funcionamiento más adecuado para el uso policial, el militar o el deportivo? ¿Qué diferencias hay entre ellos? Responder a estas y otras cuestiones en la medida de mis posibilidades es el objetivo del artículo que presento a continuación.

Pretendo una vez más que las definiciones empleadas sean lo más intuitivas y sencillas posible, pero dada la mayor complejidad técnica del tema en cuestión, ruego a los lectores paciencia a la hora de leer algunos de los apartados que veremos a continuación.

También me gustaría aclarar que para exponer mejor los posibles usos que se pueden dar a las diferentes armas según su mecanismo de disparo, este texto irá un poco más allá de una de las reglas básicas de seguridad con las armas de fuego, que dice así: “el dedo no deberá estar introducido en el guardamonte ni en contacto con el disparador hasta el preciso momento de realizar el disparo”. Esta regla es sin duda uno de los pilares de la seguridad con las armas y debe respetarse siempre, pero si los seres humanos estuviéramos exentos de cometer errores, dicha regla implicaría que cualquier tirador podría utilizar cualquier pistola para cualquier uso o situación que se plantease, ya que si el dedo no toca el disparador, no tiene por qué haber nunca un disparo accidental, ¿no es así? Es fácil decir eso, pero la realidad no siempre es como nos gustaría, y el hecho de que algunos disparadores sean más sensibles que otros TAMBIÉN está íntimamente relacionado con la seguridad, los disparos accidentales, las negligencias…etc.

Si todo fuese tan sencillo como seguir a rajatabla esta norma de seguridad, jamás habría accidentes y todos los profesionales de las armas de fuego podrían llevar su pistola cargada, en simple acción y sin seguro en la funda, cosa que obviamente no es así POR SEGURIDAD. Dicho esto, y partiendo de la base de que las normas de seguridad son igual de aplicables a todas las armas sea cual sea su mecanismo de funcionamiento, el propósito de este artículo estará más encaminado hacia el viejo dicho de “utilizar la herramienta adecuada para el trabajo adecuado”.

Terminología:

Para expresarnos con la mayor corrección técnica posible, debemos referirnos al mecanismo de disparo, y no al arma en sí, cuando hablamos de Simple Acción (SA), Doble Acción (DA) o Aguja Lanzada (AL) entre otros. Es el mecanismo de disparo de un arma, y no la propia arma, el que funciona de uno u otro modo.

Por otra parte, todos sabemos que un mecanismo “se inicia”, y que la cola del disparador “se presiona”, de modo que no es correcto decir “cuando se presiona el mecanismo de disparo”. Para mayor claridad, y para no caer en el conocido vulgarismo de “gatillo”, en ocasiones englobaremos los términos “disparador” y “cola del disparador”, dentro del primero de ellos, es decir, “el disparador”.

Colt Single Action Army .45Por otra parte, consideraremos el martillo de una arma corta como “martillo abatido” cuando esté en su posición adelantada, relajada o de reposo, sin tensión en su muelle.  Por el contrario, “martillo en tensión” será aquel que está en su posición atrasada y listo para incidir sobre el percutor. Aceptaremos esta expresión a efectos de mayor claridad, a pesar de que no es el martillo, sino su muelle, el que está o no en tensión. Pasemos ahora a explicar uno a uno los diferentes sistemas de funcionamiento más habituales de las armas cortas:

Sistema de Simple Acción (SA): 

Siendo estrictos, resulta incorrecto denominar a este mecanismo “Simple Acción”, ya que su nombre en inglés, “Single Action”, se traduce exactamente como “Acción Única”, o “Una Sola Acción”. ¿Y por qué ese nombre? Sencillamente porque, al presionar el disparador, el mecanismo de disparo ejecuta la acción única de liberar el martillo. De ahí el nombre de “Single Action”. En las pistolas que funcionan según este principio, cuando tiremos de la corredera e introduzcamos el primer cartucho en recámara, el martillo se quedará en su posición más atrasada y por lo tanto sujeto a la tensión de su muelle. Normalmente a partir de este momento ya no tendremos la posibilidad de abatir nuevamente el martillo y devolverlo a su posición adelantada y relajada. Si pudiéramos hacerlo, ya no estaríamos ante un arma con mecanismo de Simple Acción. Nuestras únicas opciones son ahora disparar o por el contrario descargar el arma con seguridad. También nos queda la absolutamente nada recomendable técnica de presionar suavemente la cola del disparador mientras frenamos de manera controlada el movimiento del martillo con el dedo pulgar de la mano que empuña. Esto es algo típico del cine y la televisión, no del mundo real, y en ningún caso me parece una técnica que deba ser habitual en un usuario de este tipo de armas. Si nos encontramos en esta situación y por cualquier motivo ya no deseamos hacer fuego, lo mejor que podemos hacer es poner el seguro, retirar el cargador, tirar de la corredera y extraer el cartucho de recámara.

Con el sistema de Simple Acción, lo que conseguimos es en esencia un arma con un mecanismo de disparo muy sensible, un recorrido de la cola del disparador muy corto y suave, y que además requerirá muy poca presión para iniciar la secuencia de disparo. Hablando en términos muy coloquiales, podemos decir aquello de que “el arma se disparará a la mínima”.

¿Cuáles son los beneficios de este sistema? Principalmente dos: la precisión y la velocidad de tiro. Al ser tan leve la presión requerida para iniciar la secuencia de disparo, la fuerza y los movimientos musculares del cuerpo, el brazo, la mano y el dedo del tirador interferirán menos al disparar, es decir, se generarán menos errores de precisión por la acción muscular del usuario. El arma cabeceará hacia abajo mucho menos y los errores producidos por presiones laterales sobre la cola del disparador serán menos perceptibles.

Por ese mismo motivo y por ser el recorrido del disparador más corto, la velocidad con la que el tirador realiza disparos sucesivos puede llegar a ser muy rápida.

Con todo lo anterior, resulta fácil deducir que la aplicación más común hoy en día del mecanismo de Simple Acción es el tiro deportivo, sobre todo en modalidades como precisión, duelo y otras varias, así como en recorridos de tiro.

Colt Government M1911A1 .45 ACPSin embargo, el sistema de Simple Acción presenta un inconveniente serio, y es precisamente la excesiva facilidad con la que el tirador puede disparar el arma. Debido a esta característica, estas armas no son por lo general muy comunes en el ámbito policial o militar, y en los casos en los que lo son o lo han sido, casi siempre han estado acompañadas de uno o más seguros manuales externos. El caso más famoso es, como muchos sabrán, el de la Colt 1911 de calibre .45 ACP, posiblemente la pistola semiautomática de Simple Acción más popular de la historia.

El problema radica en que la mayor sensibilidad del mecanismo de disparo podría, hipotéticamente, aumentar las posibilidades de que se produjera un disparo accidental o negligente, más aún en una situación de alto estrés, lo cual a su vez podría suponer un agravio serio para cualquier profesional de las FCSE. Como expuse al principio de este texto, con esto no se está cuestionando la profesionalidad ni la habilidad de ningún miembro de estos colectivos, sino que simplemente se tiene en cuenta el hecho de que una pistola con este sistema de funcionamiento podría ser demasiado sensible o fácil de disparar, demasiado “agresiva” para las funciones policiales o militares. Aún así existen unidades policiales de excelente reputación que han mantenido armas de Simple Acción en servicio durante muchos años, como por ejemplo el SWAT de Los Ángeles, EEUU. Esta unidad y algunas otras solían portar el arma corta, en este caso la venerada Colt 1911, con cartucho en recámara y el seguro de aleta puesto, situación denominada “cocked & locked” (cargada y asegurada). En teoría, y debido a que la Colt tiene un seguro de empuñadura además del seguro de aleta y de la propia seguridad que aporta la funda, esta forma de portar el arma es segura y fiable, no obstante en mi opinión sólo debería emplearse por personal con experiencia, un nivel de instrucción muy alto y que tuviera altas probabilidades de tener que utilizar su arma de fuego en situaciones críticas. Por otra parte, el hecho de tener que desactivar el seguro de aleta antes de realizar el disparo también requiere un buen nivel de instrucción y puede ser algo que vaya contra nosotros en el peor momento.

FN Five SevenOtro ejemplo más moderno de pistola con mecanismo de Simple Acción es la FN FiveSeven MK2 y otras versiones, arma vanguardista introducida a finales de los años 90 que dispara el exclusivo cartucho de 5,7×28 mm, y que hoy en día está en servicio en más de cuarenta países incluido España.

A mi juicio, el mecanismo de Simple Acción no es hoy en día el más recomendable para funciones policiales o militares, salvo que se tenga un gran nivel de instrucción, pero es sin duda uno de mejores para el tiro deportivo en sus diferentes modalidades.

Sistema de Doble Acción (DA):

Este sistema, también llamado “Sólo Doble Acción” o “DAO”, es habitual en bastantes armas semiautomáticas de hoy en día. Lo habitual es que estas armas, al igual que las de simple acción, presenten martillo exterior. El sistema comparte similitudes con el funcionamiento de los revólveres de doble acción. Al igual que en estos, el mecanismo de disparo realiza dos funciones o acciones, (de ahí el término Doble Acción). La primera es introducir tensión en el muelle del martillo, haciendo que éste llegue a su posición más atrasada. La segunda es liberar el martillo para que impacte sobre el percutor y se produzca el disparo. En otras palabras, si presionamos la cola del disparador, a medida que ésta avanza en su recorrido, veremos cómo el martillo se desplaza hacia atrás, su muelle adquiere tensión poco a poco y acto seguido es liberado con fuerza hacia delante, impactando en el percutor como se ha explicado. Es importante tener en cuenta que todo este proceso ocurre sin solución de continuidad, es decir, como una única secuencia que no puede ser interrumpida salvo que retiremos el dedo de la cola del disparador. Si lo hacemos, el martillo volverá nuevamente a su posición inicial. Otro dato importante es que el martillo de estas armas no puede colocarse manualmente en simple acción, como podríamos hacer con un revólver normal o una pistola de Doble Acción/Simple Acción como explicaremos a continuación.

Según lo anterior, estas semiautomáticas funcionan casi exactamente como los revólveres de doble acción, con la obvia excepción de que el tirador deberá introducir el correspondiente cargador y tirar de la corredera para introducir el primer cartucho en recámara.

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