
Esta es una de esas ideas recurrentes en el mundo del combate con armas de fuego. Como bajo estrés el cuerpo hace lo que le da la gana, lo lógico es buscar y entrenar aquello que sea más natural, innato, instintivo, como se quiera llamar, porque será lo único que salga cuando llegue el momento de la verdad. Dicho así suena a lógica aplastante. El problema es que, en cuanto la ponemos a prueba, esa lógica se viene abajo, y para comprobarlo no hace falta ningún laboratorio, basta con repasar la historia del deporte.









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