¿Ha sido rentable el submarino S-80? Lo que ha costado y lo que ha tardado. De 1.755 a 4.339 millones y casi 20 años hasta el primer submarino (1ª parte).

Submarino S-81 Isaac Peral atracado en el puerto de Cartagena

El S-81 Isaac Peral, primero de la serie S-80, en el puerto de Cartagena el 29 de diciembre de 2023, 1 mes después de su entrega a la Armada. Fuente: Ismael Olea vía Wikimedia Commons (CC BY 4.0).

A finales de septiembre de 2026 el S-82 Narciso Monturiol completó frente a Cartagena su primera inmersión a la máxima cota operativa. Es una de las pruebas de seguridad más importantes de un submarino nuevo y deja al segundo S-80 a las puertas de su entrega a la Armada, prevista para finales de este año. Han pasado 23 años desde que el Consejo de Ministros aprobó el programa, el 5 de septiembre de 2003. Entonces se habló de 4 submarinos, 1.755 millones de euros y entregas entre 2011 y 2014. Hoy el coste autorizado es de 4.339 millones y el primer submarino llegó en noviembre de 2023.

Con esos datos la pregunta sale sola. ¿Ha sido rentable el S-80? ¿Aporta de verdad a la defensa de España, o responde sobre todo a razones políticas, como mantener en Cartagena la capacidad de construir submarinos y la carga de trabajo de Navantia? ¿Habría salido más barato y más rápido comprar los submarinos en otro país, o al menos comprar el diseño y construirlos aquí bajo la supervisión del diseñador?

Antes de seguir, una advertencia. Todo lo que sigue se basa exclusivamente en información disponible públicamente. He usado referencias del Consejo de Ministros, respuestas del Gobierno en el Congreso, el informe del Tribunal de Cuentas sobre Navantia publicado en el BOE, notas de los ministerios de Defensa y de Hacienda, documentos de otros gobiernos y astilleros, estudios de centros de análisis y prensa especializada. No he tenido acceso a documentación clasificada ni a los contratos completos, y algunas cifras de otros países son estimaciones de prensa.

Lo he dividido en 2 entregas. En esta primera explico lo que se puede medir, qué se aprobó, qué ha costado, cuánto ha tardado, qué le pasó a la flota mientras tanto y cómo queda todo eso al lado de otros 15 programas de submarinos de 16 países. La segunda entrega se publicará la próxima semana y entrará en lo que más se discute. Calcularé cuánto habría costado y cuándo habría llegado el primer submarino si se hubiera comprado fuera, o si se hubiera construido en Cartagena un diseño extranjero. Veré cuánta independencia real da un submarino que lleva dentro equipos de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido e Italia, y miraré con lupa el argumento industrial. Al final de esa segunda entrega intentaré responder a la pregunta de si ha sido rentable.

 

De la patente francesa al diseño propio.

La Armada lleva medio siglo con submarinos hechos en España, pero hasta el S-80 nunca había tenido uno de diseño propio. En 1968 empezó a construirse el primero de los 4 de la serie 60, de patente francesa Daphné, que entraron en servicio entre 1973 y 1975. Les siguieron los 4 de la serie 70, también franceses, del tipo Agosta, que entraron en servicio entre 1983 y 1986. Se construyeron en Cartagena con la patente y la supervisión de la DCN, la actual Naval Group.

Submarino Delfín S-61 convertido en museo flotante en Torrevieja

El Delfín (S-61), primero de los 4 submarinos de la serie 60, de patente francesa Daphné, convertido hoy en museo flotante en Torrevieja. Fuente: Zarateman vía Wikimedia Commons (CC0).

El paso siguiente fue el Scorpène, un diseño que desarrollaron juntas la francesa DCN y la española Bazán, que después pasó a llamarse Izar y hoy es Navantia. De ese trabajo salieron submarinos para Chile, Malasia y la India, y una parte se hizo en Cartagena. Allí se construyó el Carrera chileno, que entró en servicio en 2006, y allí se botó en octubre de 2008 el Tun Razak, el segundo de los 2 que compró Malasia.

Submarino Scorpène Tun Razak de Malasia en el astillero de Navantia en Cartagena

El Tun Razak, uno de los 2 Scorpène de Malasia, en el astillero de Navantia en Cartagena en octubre de 2009, pocos días antes de su entrega. Fuente: Outisnn vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Así que, cuando se aprobó el S-80, Cartagena no partía de cero. Federico Trillo, entonces ministro de Defensa, lo presentó tras el Consejo de Ministros del 5 de septiembre de 2003 como «por primera vez un proyecto mayoritariamente español», con un sistema de combate norteamericano y con la autonomía sin snorkel como su «característica más importante». Anunció 4 submarinos con entregas entre 2011 y 2014, un coste calculado de 1.755 millones de euros, 960 empleos directos y un impacto total de 2.778 puestos de trabajo.

La forma de contratarlo también tiene su interés. El S-80 no salió a concurso. Se encargó a Izar, la actual Navantia, mediante un convenio de colaboración y una orden de ejecución de 25 de marzo de 2004, que el propio Consejo de Ministros describe como un negocio jurídico excluido de la ley de contratos de las administraciones públicas. El dinero lo adelantó el ministerio responsable de Industria como prefinanciación, y Defensa empezaría a pagar con la entrega del primer submarino. Es la fórmula de los programas especiales de modernización, y con ella el coste se ha ido conociendo por partes, en acuerdos y respuestas parlamentarias de años distintos.

 

El peso que hundió el calendario.

En noviembre de 2012 Navantia comunicó a la Armada que el diseño no era viable por una «desviación crítica en el control de pesos del buque». Lo cuenta el propio Consejo de Ministros en su referencia de 30 de noviembre de 2018. Según la prensa especializada de 2013, sobraban entre 75 y 100 toneladas, y con ese exceso el submarino podía tener problemas para volver a superficie tras una inmersión. El fallo lo detectó el propio astillero en una revisión del diseño, antes de poner a flote el primer casco.

Circula la idea de que todo vino de una coma mal puesta en un cálculo. No he encontrado ningún documento oficial que lo confirme. Lo que sí está documentado es la solución, que llevó años. En 2013 se contrató como asesor a Electric Boat, un astillero que construye submarinos nucleares para la US Navy, por unos 10 millones de euros a 3 años. El casco se alargó de unos 71 a unos 81 metros, y el desplazamiento en inmersión pasó de las 2.465 toneladas previstas a unas 2.965. A esa versión rediseñada se la conoce como S-80 Plus.

Mientras tanto el calendario se fue moviendo. En 2017 el Gobierno preveía entregar el primer submarino a finales de 2021 y el resto entre 2023 y 2026. En mayo de 2021, 1 mes después de la puesta a flote del S-81, la Revista Española de Defensa publicaba otro calendario, con el S-81 en el primer trimestre de 2023 y el S-84 en agosto de 2027. El S-81 se entregó por fin el 30 de noviembre de 2023, más de 12 años después de lo previsto en 2003. Para el resto, la prensa especializada da hoy finales de 2026 para el S-82, finales de 2028 para el S-83 y principios de 2030 para el S-84.

Gráfica con las fechas de entrega prometidas y reales de los 4 submarinos S-80

Fechas de entrega de los 4 S-80 según el calendario de 2003, el de 2021 y la entrega real o la previsión actual. El retraso respecto a 2003 va de 12 a 16 años. Fuente: elaboración propia con fuentes abiertas, El Blog de Tiro Táctico.

Resumen de la ceremonia de puesta a flote del S-81 Isaac Peral en Cartagena, en abril de 2021. Fuente: Navantia en YouTube.

 

Lo que ha costado.

El coste se puede seguir en documentos oficiales casi de principio a fin. En 2003 se aprobaron 1.755 millones de euros. El Tribunal de Cuentas recogió un precio inicial de 1.755,9 millones y, a finales de 2010, un coste previsto de 2.101 millones, con la terminación del programa prevista entonces para 2017. Según el Gobierno, un acuerdo del Consejo de Ministros de agosto de 2013 lo situó en 2.135,54 millones. En 2018, tras el rediseño, se autorizó elevar el techo del programa en 1.771,7 millones, hasta 3.907,24, y se modificó la orden de ejecución con Navantia «al alterarse las condiciones básicas esenciales del contrato, tanto en lo relativo a las características técnicas de su objeto, como en los plazos de cumplimiento y en el precio». La última subida llegó el 23 de diciembre de 2025, con 432 millones más para «alcanzar una configuración adecuada de los submarinos, adquirir repuestos y atender la gestión de las obsolescencias». El total autorizado es de 4.339 millones de euros.

Gráfica del coste autorizado del programa S-80 entre 2003 y 2025 frente al presupuesto de 2003 actualizado con la inflación

Coste autorizado del programa S-80 en millones de euros corrientes, frente a lo que habría crecido el presupuesto de 2003 solo con la inflación. Fuente: elaboración propia con fuentes abiertas, El Blog de Tiro Táctico.

Esos 4.339 millones son euros corrientes, pagados y por pagar entre 2004 y 2032, así que no se pueden comparar sin más con los 1.755 de 2003. Si actualizo el presupuesto de 2003 solo con la inflación, hoy serían unos 2.840 millones. El coste real en euros de hoy depende de cuándo se pagó cada parte. Con el reparto que se deduce de los documentos públicos sale algo más de 5.000 millones, y con un reparto uniforme hasta 2032, unos 5.150. Dicho de otra forma, en términos reales el S-80 cuesta entre 1,8 y 2,1 veces lo previsto, y cada submarino sale por unos 1.250 millones de euros de hoy.

Aquí hay 2 matices que suman. El primero es que no todo el aumento es sobrecoste puro. El submarino entregado desplaza unas 500 toneladas más que el previsto, y la subida de 2025 incluye repuestos y gestión de obsolescencias que en otros programas se pagan aparte. El segundo va en sentido contrario, porque no todo el coste del submarino está en esa cifra. El sostenimiento se paga por separado, y por ejemplo en 2023 se autorizaron 8,2 millones de euros para que la US Navy asista hasta 2030 a la oficina técnica que gestiona el ciclo de vida de los S-80.

 

Una flota que pasó de 8 submarinos a 1.

El retraso tuvo un coste que no aparece en ninguna partida. A principios de siglo la Armada tenía 8 submarinos. Los 4 de la serie 60 se dieron de baja entre abril de 2003 y junio de 2006, y el Siroco en junio de 2012, en plena crisis económica. Para estirar los otros 3 Agosta hasta la llegada de los S-80 hubo que someterlos a revisiones extraordinarias. En diciembre de 2019 se supo que no se haría una quinta gran carena al Mistral, entre otras razones por «la buena marcha del Programa S-80», que entonces preveía entregar el S-81 en septiembre de 2022. El Mistral terminó su vida operativa en junio de 2020, y el S-81 llegó 14 meses más tarde de lo que se esperaba entonces. El Galerna sí pasó por esa quinta gran carena, que empezó a finales de 2017 y terminó en octubre de 2022, casi 5 años y más de 43 millones de euros después, con la supervisión de técnicos de Naval Group.

Así, entre junio de 2020 y octubre de 2022 el único submarino en servicio de la Armada fue el Tramontana, y hubo un momento en que ese único submarino estaba fuera del agua por mantenimiento. En el verano de 2023 el Tramontana quedó inmovilizado, y hasta la entrega del S-81 el único operativo fue el Galerna. Con 1 o 2 submarinos, cualquier avería o revisión deja a la Armada sin ninguno en la mar, que es justo lo que pasó.

Gráfica del número de submarinos de la Armada en servicio entre 1972 y 2025 por series

Submarinos de la Armada en servicio a 31 de diciembre de cada año entre 1972 y 2025. Fuente: elaboración propia con fuentes abiertas, El Blog de Tiro Táctico.

Submarino Tramontana S-74 atracado en el puerto de Málaga en 2022

El Tramontana (S-74) atracado en Málaga en junio de 2022, cuando era el único submarino en servicio de la Armada. Se dio de baja el 16 de febrero de 2024. Fuente: Daniel Capilla vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

No es la primera vez que pasa. A finales de los años 60, mientras se construían los Daphné, solo quedaba operativo 1 submarino, y la Armada compró a Estados Unidos entre 1971 y 1974 otros 4 de segunda mano para tapar el hueco. Polonia ha hecho algo parecido ahora y operará el sueco Södermanland mientras llegan los 3 A26 que acaba de encargar. En esta ocasión no consta ninguna solución de ese tipo.

Submarino Galerna S-71 en el puerto de Almería en enero de 2023

El Galerna (S-71) en el puerto de Almería en enero de 2023, 3 meses después de terminar una gran carena de casi 5 años. Fuente: Ismael Olea vía Wikimedia Commons (CC BY 4.0).

Hay que tener en cuenta que no todo el hueco se debe al S-80. Los submarinos tienen una vida limitada, la Armada llevaba años con recortes de financiación y cualquier programa nuevo, nacional o extranjero, habría necesitado tiempo. Lo que sí se puede atribuir al programa es la distancia entre lo prometido y lo entregado, más de 12 años en el primer submarino, que es el tiempo durante el que hubo que estirar los Agosta.

 

Lo que les ha costado a otros.

Un retraso así puede parecer una rareza española, pero un submarino es de lo más complejo que puede construir una industria de defensa y otros países también han tropezado. Para tener referencias he reunido los datos públicos de otros 15 programas y los he separado en 3 grupos. En el primero están los de diseño propio, como el S-80. En el segundo, los diseños extranjeros construidos en casa bajo licencia. En el tercero, las compras a otro país, en las que el submarino se diseña y se construye fuera.

En tiempo, el S-80 es el más lento de todos. Pasaron 19,7 años entre la orden de ejecución y la entrega del S-81. Le sigue el A26 sueco, otro diseño propio, contratado en 2015 con entregas desde 2022 y que ahora no llegará hasta 2031, con el segundo en 2033. Los diseños extranjeros construidos en casa tampoco han ido rápido. La India tardó 12,2 años en recibir su primer Scorpène, Brasil 13,7 con el suyo y Turquía 15,2 con su primer Tipo 214. Las compras a otro país son las más rápidas, 6,3 años en Portugal y 6,6 en Malasia, aunque no siempre. Singapur tardó 10,8 años con un diseño hecho a su medida, y Tailandia, que firmó en 2017 la compra de un submarino chino, no lo recibirá antes de finales de 2028 porque Alemania no autorizó la exportación de sus motores diésel por el embargo de armas de la Unión Europea a China.

Gráfica de los años transcurridos entre el contrato y el primer submarino en 14 programas

Años entre la firma del contrato y el primer submarino en 14 programas, según el modelo de obtención. Fuente: elaboración propia con fuentes abiertas, El Blog de Tiro Táctico.

También hay programas nacionales que cumplieron. Corea del Sur encargó en diciembre de 2012 sus 2 primeros KSS-III, de diseño propio y unas 3.000 toneladas como el S-80, y recibió el primero en agosto de 2021, 8,6 años después. El 212CD germano-noruego, contratado en 2021, prevé entregar el primero en 2029. Y hay casos peores en países con mucha experiencia. El Astute británico, que es nuclear, entró en servicio con más de 5 años de retraso, y un estudio de la RAND concluye que las capacidades británicas de diseño y construcción de submarinos se habían atrofiado durante el largo hueco entre programas. Australia construyó en casa el Collins, un diseño sueco de Kockums, y recibió el primero unos 18 meses más tarde de lo que marcaba el contrato. Después encargó a Naval Group el Attack, otro diseño extranjero para construir en casa, y lo canceló en 2021 sin llegar a recibir ningún submarino. Pagó a la empresa francesa 555 millones de euros de compensación, con un gasto total que la prensa especializada cifra en unos 2.260 millones.

Submarino surcoreano Dosan Ahn Chang-ho llegando a Pearl Harbor para el ejercicio RIMPAC 2026

El Dosan Ahn Chang-ho (SS-083), primer KSS-III surcoreano, llegando a Pearl Harbor para el ejercicio RIMPAC 2026. Es un diseño propio de unas 3.000 toneladas que llegó 8,6 años después de firmar su construcción. Fuente: US Navy, Analice Baker, vía Wikimedia Commons (dominio público).

Submarino nuclear británico HMS Astute llegando a la base naval de Clyde

El HMS Astute llega a la base naval de Clyde en 2012. El primer submarino de la clase entró en servicio con más de 5 años de retraso. Fuente: Paul Halliwell, Ministerio de Defensa británico, vía Wikimedia Commons (OGL v1.0).

Submarino australiano HMAS Collins saliendo a superficie durante el ejercicio La Pérouse en 2019

El HMAS Collins sale a superficie durante el ejercicio La Pérouse en 2019. Australia construyó en casa sus 6 Collins a partir de un diseño sueco. Fuente: US Navy, Leonard Adams, vía Wikimedia Commons (dominio público).

En coste la comparación es más delicada, porque cada contrato incluye cosas distintas. Unos llevan formación, repuestos, armas o infraestructura y otros no, y los submarinos van de unas 1.600 a unas 4.000 toneladas. He pasado todos los precios a euros de 2025 con el cambio medio del año de la firma y la inflación de la zona euro, y los he dividido entre el número de submarinos. El resultado sirve como orden de magnitud, no como comparación exacta.

Con esa cautela, el precio de partida del S-80 no era caro. Los 1.755,9 millones de 2004 equivalen a unos 690 millones de euros de hoy por submarino, en la línea de lo que se pagaba entonces. Portugal contrató en 2004 sus 2 209PN por unos 600 millones de hoy cada uno, Malasia sus 2 Scorpène por unos 810 y la India sus 6 Kalvari por unos 870. El problema vino después. Hoy cada S-80 sale por unos 1.250 millones, casi el doble, una cifra que ya se parece a lo que pagan ahora los países europeos que encargan submarinos nuevos. El contrato germano-noruego de 2021 sale por unos 1.100 millones por submarino, la ampliación alemana de 2024 por unos 1.200, el A26 polaco de 2026 por unos 1.420 y el presupuesto de los 4 Orka neerlandeses, que incluye otros gastos hasta 2039, por unos 1.430.

Gráfica del coste por submarino en millones de euros de 2025 en 15 contratos de submarinos

Coste por submarino en millones de euros de 2025. En el S-80 y en el A26 sueco se muestran el precio al firmar y el último coste conocido. Fuente: elaboración propia con fuentes abiertas, El Blog de Tiro Táctico.

Aquí hay otros 2 matices. El primero es que el A26 sueco, otro diseño propio europeo de esta generación, ha seguido un camino muy parecido al del S-80. Su contrato de 2015 equivalía a unos 520 millones de euros de hoy por submarino y el último, de 2025, ronda los 1.130, aunque parte de la subida se debe a capacidades añadidas al contrato en 2021. El segundo es que los contratos recientes son de submarinos más grandes y complejos que los de hace 20 años, y salen bastante más caros en términos reales. Quien compra hoy paga ese mercado, y quien compró en 2004 pagaba otro.

Submarino alemán U-36 del tipo 212A en el astillero de TKMS en Kiel

El U-36, un Tipo 212A alemán, en el astillero de TKMS en Kiel en 2018. Su sucesor, el 212CD, sale por unos 1.100 a 1.200 millones de euros de hoy por submarino. Fuente: Marco Kuntzsch vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

 

Lo que dicen los números, por ahora.

Con lo visto en esta primera entrega se pueden sacar 3 conclusiones provisionales. La primera es que el S-80 no nació caro. Su precio de partida estaba en línea con el mercado de 2004, y su precio final se parece al de los submarinos que se encargan hoy en Europa. La segunda es que el gran problema fue el tiempo. Han hecho falta casi 20 años para tener el primer submarino, el plazo más largo de todos los programas comparados, y mientras tanto la flota bajó de 8 submarinos a 1 en servicio. La tercera es que un diseño propio tiene más riesgo de costar y tardar más de lo prometido, como muestran el A26 sueco o el Astute británico, aunque Corea del Sur demuestra que también puede salir bien, y construir en casa un diseño extranjero tampoco garantiza rapidez.

Lo que estos datos no dicen todavía es si había una alternativa mejor. Que un S-80 cueste hoy lo mismo que un submarino europeo nuevo no demuestra que en 2004 no hubiera una opción más barata o más rápida, ni lo contrario. Para saberlo hay que poner números a las alternativas y mirar qué se ha comprado realmente con esos casi 20 años y esos 5.000 millones, desde el diseño propio hasta la dependencia de equipos extranjeros y el papel de Navantia y de Cartagena. Es lo que haré en la segunda entrega, que se publicará la próxima semana.

 

Referencias:

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