
Un submarino de la serie S-80 sale del puerto de Cartagena el 18 de noviembre de 2024. En esa fecha el único entregado a la Armada era el S-81 Isaac Peral. Fuente: A Guy Named Nyal vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).
La semana pasada publiqué la primera entrega de este análisis sobre el programa de submarinos S-80. En ella expliqué que el primer submarino llegó casi 20 años después de la orden de ejecución, que el programa cuesta hoy en términos reales entre 1,8 y 2,1 veces lo previsto, unos 5.000 millones de euros de 2025, y que mientras tanto la Armada llegó a tener un único submarino en servicio. También expliqué que el precio de partida estaba en línea con el mercado de 2004 y que el precio final se parece al de los submarinos europeos que se encargan hoy.
Queda la parte que más se discute. ¿Habría sido más barato y más rápido comprar fuera? ¿Cuánto habría costado construir en Cartagena un diseño extranjero? ¿Qué se ha comprado con la diferencia? ¿Cuánta independencia da un submarino de diseño español con equipos de otros países? ¿Y cuánto pesa el argumento industrial? Repito la advertencia de la primera entrega. Todo se basa exclusivamente en información disponible públicamente, y los escenarios alternativos son estimaciones propias, con límites que explico en cada caso.
Primera inmersión estática del S-82 Narciso Monturiol en Cartagena, en julio de 2026. Fuente: Navantia en YouTube.
Qué se pedía y qué había en el mercado.
Para comparar alternativas primero hay que saber qué se quería. El S-80 se pidió como un submarino convencional grande, con propulsión independiente del aire [air independent propulsion], o AIP, para aguantar semanas sumergido sin usar el snorkel, y con capacidad de ataque a tierra. La versión entregada desplaza unas 2.965 toneladas en inmersión, mide unos 81 metros y lleva torpedos pesados DM2A4, misiles Sub-Harpoon y minas.
Lo que todavía no lleva es la AIP. El S-81 y el S-82 se han construido sin ella y la recibirán en su primera gran carena. Los primeros en llevarla de serie serán el S-83 y el S-84, y en septiembre de 2026 Navantia terminó las pruebas del sistema del S-83. Es una tecnología propia, el BEST, que produce hidrógeno a bordo a partir de bioetanol y oxígeno líquido para alimentar una pila de combustible, y su desarrollo es una de las razones que dio el Gobierno en 2018 para justificar el aumento de coste. Hay que tener en cuenta que en 2025 la oferta de Navantia y su socio indio L&T quedó fuera del concurso de la India para 6 submarinos precisamente porque su AIP, la del S-80, no estaba probada en la mar.
En 2004 había en el mercado al menos 2 diseños con AIP. Uno era el alemán Tipo 214, con pila de combustible, del que Portugal encargó ese mismo año una versión propia, el 209PN. El otro era el propio Scorpène, que podía llevar el sistema francés MESMA y en cuyo desarrollo había participado la empresa que hoy es Navantia. Ambos eran más pequeños que el S-80, de unas 1.700 a 2.000 toneladas, y eso hay que tenerlo en cuenta al comparar precios.

Escenario A. Comprar fuera, llave en mano.
El primer camino era comprar los 4 submarinos a otro país, diseñados y construidos allí. Para estimar cuánto habría costado he tomado 2 contratos de la época, el de Portugal de 2004 y el de Malasia de 2002, y los he pasado a euros de 2025. Salen entre unos 600 y unos 810 millones por submarino, es decir, entre 2.400 y 3.200 millones por los 4. En plazo, Portugal tardó 6,3 años desde la firma hasta el primer submarino y Malasia 6,6, así que un contrato firmado en 2004 habría traído el primero hacia 2010 o 2011. Si el diseño hubiera tenido que adaptarse mucho, como en Singapur, que tardó 10,8 años, el primero habría llegado hacia 2015.
Este escenario tiene límites claros. Los submarinos de la comparación son más pequeños que el S-80, y uno de unas 3.000 toneladas habría costado más. El precio de Portugal es el del contrato, y según la prensa portuguesa el coste total para el Estado superó los 1.000 millones de euros. Además, comprar fuera tiene costes que no aparecen en el contrato. La autoridad técnica de diseño se queda en el fabricante, y cualquier reparación profunda o modificación importante depende de él. Es lo que pasó con el Galerna, cuya quinta gran carena en Cartagena se hizo bajo la supervisión de Naval Group como autoridad técnica de diseño de los Agosta. Y, por supuesto, Cartagena se habría quedado sin la carga de trabajo de construir 4 submarinos.

El Impeccable, segundo 218SG de Singapur, en Kiel en junio de 2022. Singapur compró a la alemana TKMS un diseño adaptado a sus necesidades y tardó 10,8 años desde la firma hasta la entrada en servicio de los 2 primeros. Fuente: Wolfgang Fricke vía Wikimedia Commons (CC BY 3.0).
Escenario B. Diseño extranjero construido en Cartagena.
El segundo camino era comprar el diseño y la tecnología y construir los submarinos en Cartagena bajo licencia, con el control de calidad del diseñador. Es lo que hicieron la India y Brasil con el Scorpène, Turquía con el Tipo 214 y Australia con el Collins, y lo que España ya había hecho con los Daphné y los Agosta.
Construir en casa suele costar más que comprar hecho. Un estudio de la RAND para el Gobierno australiano estimó en 2015 que construir buques de guerra en Australia costaba entre un 30 y un 40% más que hacerlo fuera, y que esa diferencia podía bajar a la mitad con una producción continua y diseños maduros. Cartagena venía de construir Scorpène, así que he aplicado un recargo de entre el 15 y el 30% sobre los precios del escenario A. Salen entre 2.700 y 4.200 millones de euros de 2025 por los 4 submarinos.
El plazo es lo más incierto. Los programas bajo licencia de la comparación tardaron entre 9,1 y 15,2 años hasta el primer submarino. El precedente más cercano es el Tun Razak, que Navantia terminó en Cartagena unos 7 años después de la firma del contrato malasio. Con esas referencias, el primer submarino habría llegado entre 2011 y 2019. Incluso en el peor caso, unos 5 años antes que el S-81.
Este camino tiene una ventaja sobre el anterior que no hay que olvidar. Mantiene en Cartagena la construcción de submarinos, el empleo y buena parte de la cadena de suministro, que es justo el argumento industrial que se suele dar a favor del S-80. Lo que no da es un diseño propio. Las mejoras importantes y las ventas a otros países necesitarían el permiso del dueño del diseño, como ocurre con cualquier licencia. Y tampoco garantiza que todo salga bien. Australia construyó sus Collins con retrasos que documentó su oficina nacional de auditoría, y canceló el Attack sin que llegara a botarse ningún submarino.

El INS Kalvari, primer Scorpène construido bajo licencia en la India. Entró en servicio en diciembre de 2017, unos 5 años más tarde de lo previsto en el contrato. Fuente: Armada india vía Wikimedia Commons (CC BY 2.5 IN).

El Riachuelo (S40), primer submarino del programa brasileño con Francia, en 2022. Se incorporó a la Marinha do Brasil en septiembre de ese año, 13,7 años después del acuerdo. Fuente: Marinha do Brasil vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).
Escenario C. Lo que se hizo.
El tercer camino es el que se tomó. El S-80 costará 4.339 millones de euros corrientes, que en euros de 2025 son entre 4.339 y unos 5.200 según cuándo se haga cada pago, con una estimación central de unos 5.000. El primer submarino llegó en noviembre de 2023, la AIP llegará con el S-83 hacia finales de 2028 y el último submarino, hacia 2030.

Coste en euros de 2025 y año del primer submarino en los 3 caminos posibles con la decisión tomada en 2004. Los escenarios A y B son estimaciones propias. Fuente: elaboración propia con fuentes abiertas, El Blog de Tiro Táctico.
Puesto todo junto, y con la estimación central del S-80, comprar fuera habría costado entre 1.800 y 2.600 millones de euros de hoy menos y habría traído el primer submarino entre 9 y 14 años antes. Construir aquí un diseño extranjero habría costado entre 800 y 2.300 millones menos y habría traído el primero entre 5 y 13 años antes. Una parte de esa diferencia paga un submarino más grande, y otra el desarrollo de una AIP propia que en las alternativas venía hecha. El resto es el precio del diseño propio y del retraso, y eso es lo que hay que poner en la balanza.
No soy el único que llega a una cifra de este orden. En 2021, Josep Baqués escribió en un análisis para el Real Instituto Elcano que cada submarino de la serie costaría «más o menos, el doble de lo que es propio de submarinos similares fabricados en otros lares». En el mismo texto defendía el programa porque situaba a España en el «selecto club de Estados capaces de diseñar y construir submarinos convencionales», y porque quedarse sin submarinos, con los países del entorno dotándose de ellos, «sería temerario».
Una soberanía con letra pequeña.
El argumento más fuerte a favor del S-80 es la independencia. El Consejo de Ministros lo escribió así en 2018, cuando justificó el aumento de coste por «el interés de la defensa, al alcanzar una independencia estratégica en un arma esencial». En la puesta a flote del S-82, en octubre de 2025, la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, defendió que el programa «ha dado prioridad al componente nacional» en el diseño, la fabricación y el suministro de equipos, y que por eso «podemos decir que este es un submarino español».
El diseño es de Navantia, y eso tiene un valor real. Significa que las grandes carenas, las modificaciones y la integración de equipos nuevos se pueden decidir aquí, sin depender de un diseñador extranjero, al revés de lo que pasó con el Galerna. Pero un submarino es mucho más que el casco. El núcleo del sistema de combate se desarrolló con Lockheed Martin como socio tecnológico, y también son de Lockheed Martin los sonares de proa, de flanco, de medida de distancias y de detección de minas. La pila de combustible de la AIP la suministra en exclusiva la estadounidense Collins Aerospace, y los periscopios y la optrónica, Kollmorgen. El torpedo es el alemán DM2A4, el misil es el Sub-Harpoon de Boeing, y hay equipos británicos e italianos en los domos del casco resistente, los tubos lanzadores, el manejo de armas y los mástiles.

Equipos principales del S-80 citados en fuentes abiertas, agrupados por el país de la empresa que los suministra. No es una lista completa ni indica el peso económico de cada uno. Fuente: elaboración propia con fuentes abiertas, El Blog de Tiro Táctico.
Eso tiene consecuencias. La normativa estadounidense de control de exportaciones de material de defensa, las ITAR, exige una autorización previa del Departamento de Estado para reexportar o transferir a terceros un equipo de defensa estadounidense. Hay una excepción para componentes integrados en un producto extranjero cuando el comprador es un país de la OTAN o uno de unos pocos aliados, pero no cubre el material militar significativo ni los grandes contratos. Un contrato de submarinos siempre lo es, así que cualquier exportación del S-80 con sus equipos actuales necesitaría el visto bueno de Washington. No es una amenaza teórica. Tailandia lleva años esperando su submarino chino porque Alemania no autorizó la exportación de los motores diésel.
La dependencia tampoco acaba en la exportación. En septiembre de 2023 se autorizaron 8,2 millones de euros para que la US Navy asista hasta 2030 a la oficina técnica que gestiona el ciclo de vida de los S-80, una ayuda que, según el Ministerio de Hacienda, da continuidad a la que ya prestó durante la obtención del submarino. No hay nada malo en aprender de quien más sabe de submarinos, pero conviene llamarlo por su nombre. El S-80 es un submarino de diseño español, construido en España, con una dependencia tecnológica importante de Estados Unidos y menor de otros aliados.
El otro dato que se suele dar para medir lo nacional del programa es el número de empresas, y aquí los datos públicos no ayudan. En 2017 el Gobierno habló de más de 2.127 empresas implicadas, 854 de ellas españolas. En 2021 y 2022 se habló de un centenar de empresas de 11 comunidades autónomas, y en 2025 de un centenar de empresas colaboradoras. Ninguna de esas cifras dice qué parte del dinero se queda en España y qué parte se va fuera, que es lo que de verdad mide el peso nacional de un programa. No he encontrado ese dato publicado.
Suecia sirve de espejo. Mantiene su propio diseño de submarinos y lo está pagando con un A26 que ha más que doblado su coste por submarino y su plazo. Mantener esa capacidad también es caro fuera de España.

El sueco HMS Gotland en San Diego en octubre de 2005. Suecia mantiene su propio diseño de submarinos, y su nuevo A26 ha más que doblado coste y plazo. Fuente: US Navy, Patricia R. Totemeier, vía Wikimedia Commons (dominio público).
Navantia, Cartagena y el argumento industrial.
La otra mitad de la pregunta es política. ¿Se hizo el S-80, o se siguió adelante cuando se torció, para mantener abierta Navantia? Aquí los documentos oficiales son bastante claros y no hace falta especular. En noviembre de 2018, al autorizar el aumento de 1.771,7 millones, el Consejo de Ministros justificó la modificación por «razones de interés público como son el interés de la defensa, al alcanzar una independencia estratégica en un arma esencial, el desarrollo tecnológico e industrial en España-sistema de propulsión AIP- así como razones económicas y sociales en el área de influencia del astillero de NAVANTIA en la Región de Murcia».
La razón industrial y social está escrita junto a la militar. Ya en 2003 el anuncio del programa incluyó sus cifras de empleo, y en la puesta a flote del S-82 la ministra de Defensa, Margarita Robles, dijo que el programa «reivindica a esta España grande que representa la Armada, la industria española, así como Cartagena y la región de Murcia». Que haya razones industriales no significa que no haya razones militares. Las 2 conviven, y el propio texto de 2018 pone la defensa en primer lugar. Tampoco es una apuesta de partido. El programa lo aprobó un Gobierno del PP en 2003, otro del PP lo reprogramó en 2013 y los del PSOE aumentaron su coste autorizado en 2018 y en 2025.
Lo que los números no sostienen es la idea de que el S-80 mantiene a flote a Navantia. Es una empresa pública que, según las cuentas que ha ido publicando la prensa económica, cerró 2024 con su ejercicio número 17 seguido en pérdidas. El último beneficio que he encontrado es el de 2007, de apenas 159.000 euros según el Tribunal de Cuentas. En 2025 volvió a perder 149 millones en el conjunto del grupo, aunque con una contratación récord de 6.627 millones. En 2024 la propia empresa atribuyó parte de sus pérdidas a un ajuste por la revisión de los costes pendientes del S-80. Lo que mantiene a Navantia es ser una empresa del Estado, a través de la SEPI, que según la prensa le concedió 450 millones de financiación en 2023, y el conjunto de sus contratos, no un programa concreto.
Lo que sí sostienen los datos es algo más concreto. El S-80 ha mantenido viva en Cartagena la capacidad de diseñar y construir submarinos. El Gobierno habla de cerca de 2.000 empleos directos y de industria auxiliar en la Región de Murcia, y de más de 6.000 en total si se suman los indirectos e inducidos. Esa capacidad se pierde con facilidad. Los Países Bajos construyeron en casa sus Walrus, pero el astillero que los hizo, RDM, quebró por falta de pedidos, y para sustituirlos han tenido que encargar 4 submarinos a Naval Group, con un presupuesto de unos 5.600 millones de euros y los 2 primeros previstos dentro de unos 10 años. El Reino Unido, como se vio en la primera entrega, comprobó con el Astute lo que cuesta recuperar unas capacidades que se dejan atrofiar.

El neerlandés Walrus junto al estadounidense USS Tucson en Norfolk en 2008. El astillero que construyó los Walrus quebró por falta de pedidos, y los Países Bajos han tenido que encargar sus sustitutos en Francia. Fuente: US Navy vía Wikimedia Commons (dominio público).
Además, el S-80 no ha conseguido de momento lo que podría compensar parte de su coste, que es exportar. En 2019 Navantia quedó fuera del concurso de los Países Bajos. En 2025 quedó fuera del de la India por no tener la AIP probada en la mar, que es una consecuencia directa del retraso, y del de Polonia, que acabó eligiendo el A26 sueco, y no entró en la lista corta de Canadá. En 2023 ofreció 2 S-80 a Filipinas por unos 1.560 millones de euros, con formación, una base y transferencia de tecnología, y no me consta que se haya firmado nada.

El submarino de Isaac Peral, de 1888, en el Museo Naval de Cartagena. La ciudad lleva más de 100 años ligada a los submarinos. Fuente: MdeVicente vía Wikimedia Commons (CC0).
¿Ha sido rentable?
Depende de qué se entienda por rentable, y conviene separar 3 respuestas.
Como compra de armamento, no lo ha sido. Con lo que se sabía en 2004, comprar fuera o construir aquí un diseño extranjero habría salido más barato, entre 800 y 2.600 millones de euros de hoy según el camino, y sobre todo mucho más rápido. La Armada habría podido tener submarinos con AIP en el mejor caso hacia 2010 y en el peor hacia 2019, en vez de a finales de 2028, y no habría pasado años con un único submarino en servicio. El precio final del S-80 se parece al de los submarinos europeos de hoy, pero eso no compensa los años perdidos. El gran coste militar no fue el submarino, fue el retraso.
Como política industrial, la respuesta tiene más matices. El S-80 ha mantenido en Cartagena la capacidad de diseñar y construir submarinos, con miles de empleos, y eso tiene valor si se va a usar. Pero una parte de ese valor también la habría dado el escenario B, que mantenía la construcción en Cartagena. Lo que el S-80 añade sobre ese escenario es el diseño propio, y eso es lo que han costado, en euros de hoy, entre 800 y 2.300 millones y varios años más. Ese diseño propio solo se convertirá en una buena inversión si hay más submarinos, para la Armada o para la exportación, que aprovechen lo aprendido. Hasta hoy no hay ninguna venta al exterior.
Como capacidad de defensa, el S-80 aporta algo que la Armada no tenía. Es un submarino convencional grande y moderno, con capacidad de ataque a tierra y, cuando tenga la AIP, con semanas de autonomía sumergido. Su valor se mide sobre todo en lo que no pasa. Como se publicó en este blog a propósito de un anuncio de las Fuerzas Armadas noruegas, la razón de unas Fuerzas Armadas modernas y preparadas es que no pase nada. Esa disuasión necesita submarinos en la mar, no en el astillero, y ahí el S-80 ha llegado muy tarde. Y con una soberanía con letra pequeña, porque depende de Estados Unidos en su sistema de combate, sus sonares y su AIP.
En este blog se publicó hace poco un análisis de los nuevos cascos de combate de la Infantería de Marina con una idea que sirve también aquí. La pregunta no es cuánto cuestan, sino si son los mejores que podíamos comprar. Para el S-80 la respuesta llegó tarde y cara. Para el próximo programa de submarinos, sea cual sea, todavía se puede responder a tiempo.
Referencias:
- Presidencia del Gobierno. Rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de 5 de septiembre de 2003 y referencia del Consejo de Ministros de 30 de noviembre de 2018.
- Presidencia del Gobierno. Robles asiste a la puesta a flote del S-82 Narciso Monturiol, 3 de octubre de 2025, y La ministra de Defensa destaca la importancia del programa de submarinos S-80 de Navantia, 21 de enero de 2022.
- Congreso de los Diputados. Respuesta del Gobierno a las preguntas escritas 184/9919 a 184/9931 sobre los programas especiales de armamento, 28 de abril de 2017.
- Ministerio de Defensa. Infografía del programa S-80. Revista Española de Defensa, mayo de 2021.
- Ministerio de Hacienda. Límites de gasto para la asistencia técnica de la Armada estadounidense a los submarinos S-80, 12 de septiembre de 2023.
- Cortes Generales. Resolución sobre el informe de fiscalización del Tribunal de Cuentas de las actividades de Navantia en 2007-2010. BOE núm. 4, de 4 de enero de 2018.
- Infodefensa. El S-82 Narciso Monturiol alcanza por primera vez su máxima cota operativa en las pruebas de mar, 26 de septiembre de 2026. El Español, Navantia mantiene la entrega del S-82 para finales de año, 6 de marzo de 2026 (fuentes secundarias).
- Lockheed Martin. Lockheed Martin to work with Spanish industry on new S-80 submarine combat system, 4 de enero de 2006. Collins Aerospace, Bespoke PEM fuel cell power systems. Defense Industry Daily, S-80. A Sub, for Spain, to Sail Out on the Main. naval-technology.com, S-80 class submarine (las 2 últimas, fuentes secundarias).
- Legal Information Institute, Universidad de Cornell. 22 CFR § 123.9, reexportaciones y transferencias de material de defensa.
- RAND. Australia’s Naval Shipbuilding Enterprise. Preparing for the 21st Century, 2015.
- Josep Baqués. Acerca del S-80. Real Instituto Elcano, comentario 15/2021, 28 de abril de 2021.
- Portugal. Defense Industry Daily, contrato de 21 de abril de 2004 y propulsión con pila de combustible. naval-technology.com, entrega del Tridente, agosto de 2010. Observador, coste total de los submarinos para el Estado portugués (fuentes secundarias).
- Malasia. RSIS, Diving in changing times, 2010. Bernama en Malaysian Defence, botadura del Tun Razak en Cartagena y precio del contrato. naval-technology.com, Scorpène class submarine (fuentes secundarias). DCNS, entrega del primer Scorpène a Malasia, 27 de enero de 2009, recogida por GlobalSecurity.
- Singapur. Malay Mail, anuncio de la compra de 2 submarinos 218SG, 2 de diciembre de 2013. Naval News, entrada en servicio de los 2 primeros, septiembre de 2024 (fuentes secundarias).
- India, Brasil y Turquía. Armada india, entrada en servicio del INS Kalvari, 14 de diciembre de 2017. Ajai Shukla, retraso del INS Kalvari, Business Standard, 14 de diciembre de 2017 (fuente secundaria). Marinha do Brasil, submarinos de la clase Riachuelo. IRIS, entrada en servicio del TCG Pirireis, 4 de septiembre de 2024.
- Australia. Australian National Audit Office, New Submarine Project, informe 34 de 1997-98. Primer Ministro de Australia, acuerdo con Naval Group, 11 de junio de 2022.
- Exportaciones. Naval News, lista corta de los Países Bajos, 13 de diciembre de 2019, y concurso P75(I) de la India, 29 de enero de 2025. Portal Stoczniowy, ofertas del programa Orka, 14 de febrero de 2025. ESD, Polonia elige el A26, noviembre de 2025. CBC, lista corta de Canadá, 25 de agosto de 2025. Philippine Daily Inquirer, oferta de Navantia a Filipinas, 28 de agosto de 2023 (fuentes secundarias).
- Suecia, Polonia y Países Bajos. FMV, contrato actualizado del A26, 13 de octubre de 2025. Saab, pedido de 3 submarinos A26 para Polonia, 29 de junio de 2026. ESD, The Royal Netherlands Navy’s submarine replacement programme, mayo de 2019. Breaking Defense, contrato de los Orka con Naval Group, septiembre de 2024 (las 2 últimas, fuentes secundarias).
- Tailandia. Thai PBS World, retraso por los motores, 19 de mayo de 2025. Seasia, nuevo plazo de entrega, 4 de septiembre de 2026 (fuentes secundarias).
- Navantia. Europa Press en Galiciapress, resultados de 2025, 3 de julio de 2026. Escudo Digital, resultados de 2024, 3 de julio de 2025. El Independiente, 17 años seguidos de pérdidas, 28 de julio de 2025 (fuentes secundarias).
- Eurostat. Índice armonizado de precios de consumo, medias anuales y tipos de cambio anuales del euro.

