Infante de Marina con casco Fedur FE-Águila. Fuente.
El 9 de septiembre se publicó en el Boletín Oficial del Estado el anuncio de licitación del expediente 2026/AR40U/00002249E, un acuerdo marco de cascos para unidades de la Armada con un valor estimado de 4.448.409€. Es una compra pequeña en dinero y grande en lo que dice de nosotros.
El pliego técnico es restringido, pero la documentación económica deja ver lo esencial. Son 2 lotes. El primero, 1.398 cascos de combate de corte alto modelo FE-Águila, de la empresa española Fedur, con un precio máximo por unidad de entre 1.019€ y 1.097€ sin impuestos. El segundo, 469 equipos más específicos, entre ellos 156 cascos Ops-Core FAST XR para la Fuerza de Guerra Naval Especial a un máximo de entre 2.130€ y 2.293€, 179 cascos de salto Ops-Core FAST Bump a entre 587€ y 632€, y 134 sistemas de comunicaciones y protección auditiva Ops-Core AMP a entre 1.989€ y 2.142€. Cada FE-Águila incluye raíles laterales, acople Unity para visor, base de soporte frontal, alargador de barboquejo, funda y bolsa de transporte, de modo que no hablamos solo de la carcasa.
Difícilmente iba a entrar competencia a ese precio, pero es que además el único criterio de adjudicación es el precio, con una ponderación del 100%, así que se lo iba a llevar igualmente el más barato, que no el mejor casco de combate disponible en el mercado, que es lo que le gustaría a quien tiene que ponérselo. La pregunta no es si es caro o barato el casco elegido, sino si alguien, en algún momento del proceso, ha medido si ese casco protege mejor o peor que los que podíamos haber comprado por el mismo dinero. Vamos a intentar contestarla.


Décadas comprando en casa.
Las Fuerzas Armadas españolas llevan medio siglo comprando cascos de combate a fabricantes de casa. El famoso y tan querido casco español Marte de Induyco entró en servicio en 1985 y estuvo 3 décadas largas en nuestras cabezas, con una última actualización de 1997. Su relevo, el Cobat 01 de Fábrica Española de Confecciones S.A. (FECSA), se adjudicó para entregar 42.000 unidades al Ejército de Tierra y 10.000 a la Armada entre 2017 y 2019. Ahora le toca a Fedur, homologado desde 2018 y con la validez renovada en marzo de 2026.
No vamos a decir que esos cascos sean malos, porque eso lo diría una comparativa de prestaciones. De hecho, el Cobat 01 pasó por el INTA en La Marañosa y por un programa de envejecimiento serio, con 24 días alternando entre -40º y 63º de temperatura, radiación solar equivalente a 3 años de desierto e inmersión en agua de mar, todo ello documentado por el propio Ministerio en «su» Revista Española de Defensa ─no hay conflicto de intereses de ningún tipo en esa información─. Fedur lleva más de 50 años haciendo cascos, sean buenos o malos, y fue la primera empresa que fabricó carcasas de aramida de cascos en España.
Así que no hay duda de que se fabrican cascos en España, pero no sabemos si mejor o peor que otros disponibles en el mercado en cada momento. Cuando las mismas empresas se reparten el mercado durante décadas, y la homologación se rige por una norma militar española que solo ellas manejan, y el precio pesa el 100% en la adjudicación, el sistema deja de premiar al mejor producto. Premia al que llega al mínimo más barato. No es cosa de Fedur ni de FECSA, que se limitan a competir con las reglas del juego que se les imponen.
Comentarios recientes