Gafas de protección balística con cristales fotocromáticos Swiss Eye Tomcat, la mejor relación calidad-precio.

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No vamos a repetirte por qué necesitas unas gafas de protección balística cada vez que disparas un arma de fuego ─o simplemente estás presente cuando otro la dispara─, porque ese tema ya lo hemos tratado varias veces ─por ejemplo, al hablar de las gafas WileyX VALOR─. Si a estas alturas todavía no lo tienes claro, te lo resumimos: ojos no hay más que dos y no los venden sueltos. Tienes incluso una prueba gráfica del porqué en este vídeo.

Cada vez que se produce un disparo, los ojos están expuestos a esquirlas, partículas, fragmentos y vainas que pueden impactar contra ellos. Y eso sin contar con las agresiones externas del día a día: polvo, arena, viento, ramas, insectos. La solución es tan obvia como eficaz: unas gafas de protección balística. No unas gafas de sol bonitas del chino de la esquina, sino unas gafas que cumplan las normas y estándares de seguridad que garantizan la protección adecuada (EN 12312-1, STANAG 2920, STANAG 4296, ANSI Z87.1, MIL-PRF-31013 o MIL-PRF-32432).

Como ya hablamos de gafas en varias ocasiones, incluso de la misma marca que te traemos hoy ─Swiss Eye─, toca hablar de algo diferente, a la par que útil y elegante, como las cristales* fotocromáticos que montan las gafas de protección balística Swiss Eye Tomcat, especialmente por qué son la opción más inteligente para quienes disparan en diferentes condiciones de luz ─que suele ser el caso salvo que puedas controlar la luz ambiental─.

*No es cristal realmente, sino policarbonato que no se fragmente con los impactos.

La inmensa mayoría de gafas de protección balística del mercado ─ya sean de marcas como ESS, WileyX, Oakley SI, Gatorz o Swiss Eye─ llevan cristales* fijos, a elegir entre claros, oscuros, amarillos y otros colores para condiciones concretas de luz. Muchos modelos incluyen varios cristales intercambiables para que cada uno los vaya cambiando según le interese en función de la luz ambiental o del contraste que quiera. En teoría se trata de algo útil, pero en la práctica es un coñazo tener que estar cambiando de cristales cuando cambia la luz, así que acabas dejando siempre los mismos cristales, sean o no los más adecuados en cada momento. ¡Acabas harto!

La cuestión es que cualquiera sabe que en exteriores no puedes controlar las condiciones de luz y pueden cambiar drásticamente de un momento a otro, pasando de pegar el sol con todas sus ganas a nublarse por completo en cuestión de un minuto, del mismo modo que si pasas de una zona descubierta a una zona de sombra. Si llevas cristales oscuros en esos momentos de poca luz, pierdes definición y contraste, lo que influye directamente en tu capacidad para ver bien los blancos y los elementos de puntería. Si llevas unos cristales claros a pleno sol, la luz puede deslumbrarte y se te cansa la vista, especialmente si el suelo es claro también y refleja con gusto el sol. Podrías cambiar de cristales según fuera necesario, pero va a ser un poco absurdo si te pilla en mitad de un ejercicio o escenario de tiro. Así que aquí es donde los cristales fotocromáticos marcan la diferencia ─que realmente no son cristales, sino policarbonato que no se fragmenten con los impactos─.

Los cristales fotocromáticas reaccionan a la radiación ultravioleta y se oscurecen o se aclaran de forma automática en función de la intensidad de la luz ambiental, es decir, se adaptan por sí solos sin que tengas que hacer nada, incluso en mitad de un ejercicio o escenario de tiro. Con unos cristales fotocromáticos no necesitas más cristales que esos, ni  tienes que perder tiempo cambiándolos, ni decidir si usas unos oscuros o unos claros a riesgo de equivocarte. Unos únicos cristales cubren todo el espectro de condiciones de luz, de claro a oscuro, pasando por todos tonos intermedios.

 

Gafas de protección balística Swiss Eye Tomcat con cristales fotocromáticos

Ya recomendamos en su día las gafas Swiss Eye Raptor por su relación calidad-precio. Swiss Eye es una marca alemana fundada en 1998, especializada en gafas deportivas, tácticas y de protección, con bastante difusión entre policías y militares en Alemania y otros países europeos. No será la marca más conocida del mundo, pero lleva casi 30 años fabricando gafas de protección y cumpliendo con las normas de seguridad más exigentes.

Pues bien, las gafas de protección balística Swiss Eye Tomcat con cristales fotocromáticos son una de las mejores opciones del mercado para quien busque protección balística con cristales que se adapten a la luz, sin tener que pedir un préstamo. Los cristales son de policarbonato, de una resistencia conforme a la norma EN 12312-1, y fotocromáticos, por lo que se adaptan automáticamente a la intensidad de la luz, pasando de claros a oscuras y viceversa. Como no podía ser de otra manera, los cristales cumplen el STANAG 2920 en cuanto a pruebas balísticas y el STANAG 4296, que es el estándar OTAN que define las propiedades generales que deben tener unas gafas de protección balística (peso ligero, ajuste cómodo, reducción del empañamiento y los arañazos, campo de visión despejado de al menos 160°, compatibilidad con otro equipo de protección y protección balística.

Además de protección balística, los cristales fotocromáticos también protegen frente al 100% de radiación UVA, UVB y UVC y cuentan con un recubrimiento antivaho y antiarañazos. Por su parte, la montura de estas gafas tiene el puente nasal ajustable, como corresponde, y los extremos de las patillas son de goma para un ajuste más cómodo y seguro. También son compatibles con el adaptador de clip para cristales graduados. Las gafas pesan 32 gramos y se entregan con una bolsita de microfibra y un estuche rígido.

En España, Swiss Eye la distribuye en exclusiva Saborit International, una empresa española con sede en Madrid y más de 35 años de experiencia en el sector, conocida por ser también el distribuidor oficial de Safariland, entre otras marcas de primer nivel.

Y ahora viene quizás lo más interesante. Porque una cosa es que las gafas cumplan con todas las normas y estándares exigibles y otra muy distinta es el precio de cumplir con todo. Y las Swiss Eye Tomcat con cristales fotocromáticos cuestan la mitad o menos que la competencia. Para que te hagas una idea, en Europa, las Gatorz Magnum con cristales fotocromáticos cuestan en torno a 295-315€, las ESS Crossbow con cristales fotocromáticos en torno a 195-235€ y las WileyX Ozone con cristales fotocromáticos en torno a 190€, mientras que las Swiss Eye Tomcat con cristales fotocromáticos se mueven en torno a los 120€.

La diferencia es brutal. Estamos hablando de que por el precio de unas Gatorz Magnum fotocromáticas te puedes comprar dos pares de Swiss Eye Tomcat fotocromáticas ─y aun te sobra para comer en un restaurante─. Cierto es que las Gatorz tienen montura de aluminio mecanizado CNC y las Tomcat son de policarbonato, pero ambas ofrecen la misma protección balística y los cristales fotocromáticos hacen exactamente lo mismo. Es como comprarse un Mercedes o un Toyota¿Merece la pena pagar más del doble? No seremos nosotros los que digamos que no si alguien quiere y puede permitírselo, que ya nos gustaría probar también las Gatorz. Pero si no es el caso, las gafas de protección balística Swiss Eye Tomcat con cristales fotocromáticos ofrecen una protección excelente a un precio muy razonable.

Por supuesto, no te vamos a engañar diciendo que estas son las mejores gafas de protección balística que te puedes encontrar. Solo podemos hablar respecto a otras que hayamos probado. La gran diferencia viene dada por los cristales fotocromáticos, eso está claro. El resto no dista mucho de lo que pueden ofrecerte otras gafas de calidad similar. Pero es que los cristales fotocromáticos son una delicia. No te lo decimos porque nos lo hayan contado, ni porque nos hayan regalado las gafas, que también, sino porque las hemos estados probando activamente durante  unos meses en el campo de tiro, incluso en algunas competiciones, con diferentes condiciones de luz ambiental. Los cristales fotocromáticos funcionan como se supone: se aclaran en zonas con poca luz y se oscurecen a pleno sol, sin que te des cuenta. La transición es rápida y la visión es nítida en todo momento, sin distorsiones ─como corresponde a unos cristales de policarbonato de calidad óptica─.

¡Ojo al manojo! ¡Los cristales no se ponen negros como el carbón por mucha luz solar que les dé! Se oscurecen lo suficiente, pero no esperes un oscuro opaco, por decirlo de alguna forma. Quizás en el vídeo inicial te hagas una idea.

Respecto a las gafas, el ajuste es cómodo, se adaptan bien a la nariz y las gomas de las patillas cumplen su función para que las gafas no se muevan. Los 32 gramos de peso las hacen prácticamente imperceptibles. Un único apunte que conviene mencionar: las patillas de las Tomcat NO son planas. No se trata de ningún drama, pero es algo a tener en cuenta si utilizas cascos de protección auditiva que presionan las patillas contra la cabeza ─esa presión sobre unas patillas con relieve «puede» resultar molesta durante una sesión larga de tiro─. Si utilizas tapones ─como es nuestro caso─ te da un poco igual.

En resumen, si buscas unas gafas de protección balística con cristales fotocromáticos que cumplan con las normas de seguridad, ofrezcan buena calidad óptica y no cuesten un ojo de la cara ─nunca mejor dicho─, las Swiss Eye Tomcat con cristales fotocromáticos son una opción difícil de superar por su relación calidad-precio y las distribuye en España Saborit International.

Y si ya tienes unas gafas con cristales fijos y estás harto de cambiar de cristales según la luz ambiental, prueba unos cristales fotocromáticos, que seguro que te encantan y no miras atrás.