
No es nada nuevo que se escape a lo ya sabido, pero refuerza la idea el hecho de contar con un estudio de este tipo, que no viene más que a constatar que el entrenamiento de fuerza contra fuerza, con algún tipo de munición marcadora, es el siguiente paso (correr) una vez se superan los pasos anteriores (gatear, andar). Desgraciadamente hay quien se lanza con ese nivel sin alcanzar previamente un mínimo, lo que no les permite sacar ningún tipo de provecho. El que no es capaz de batir blancos de papel, no va a ser capaz de batir blancos de carne y hueso, como es lógico y evidente. John Taverniers, uno de los dos autores de este estudio con el que hemos mantenido contacto, nos facilitó el artículo completo, del que puedes leer un resumen a continuación. Este artículo solo está disponible para suscriptores.



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