Ejercicio de tiro «real o inerte», uno de los básicos para aprender a controlar el disparador y evitar el «muñecazo».

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Este ejercicio resulta tan útil como clásico en la práctica del tiro: real o/e inerte [ball or/and dummy]. Puede que se trate del mejor ejercicio para aprender y desarrollar el más importante de los cuatro principios básicos del tiro ─el control del disparador─ y evitar el típico «muñecazo» (popularmente conocido como «gatillazo»). Es difícil que te encuentres un instructor que se precie que no conozca este ejercicio y lo utilice con sus alumnos, en cualquiera de sus variantes. Se puede utilizar con cualquier arma de fuego, sea fusil, pistola, escopeta. Los beneficios son inmediatos y la relación coste-beneficio no tiene parangón.

En nuestro caso, la primera vez que escuchamos hablar de este simple y eficaz ejercicio fue hace ya más de diez años de boca del mismísimo Paul Howe, gracias a unos de sus vídeos en Panteao Productions ─no recordamos en cuál de sus títulos, porque los hemos visto todos─.

El ejercicio resulta tan sencillo como combinar cartuchos reales e inertes ─de ahí el nombre de real o/e inerte─, pero de forma que en el momento de disparar el tirador no sepa si va a disparar un cartucho real o uno inerte. Lo que se pretende ─y suele conseguirse─ es engañar a la mente del tirador y que crea que va a disparar un cartucho real cuando en realidad es inerte. Eso puede suponer que el tirador dé un «muñecazo» al presionar el disparador y pique la cabeza de fuego, es decir, que incline la pistola hacia abajo involuntaria e inadvertidamente. La ventaja del ejercicio es que el propio tirador va a poder comprobar por sí mismo el «muñecazo», porque observará cómo los elementos de puntería pican.

Una forma de realizar este ejercicio que aporta muchos beneficios consiste en hacerlo por binomios ─por parejas─. El tirador da media vuelta y retrocede unos pasos, de forma que permanece de espaldas al puesto de tiro mientras su compañero manipula el arma. Lo que tiene que hacer el compañero es dejar la pistola sobre la mesa sin que el tirador pueda saber si hay un cartucho real en recámara o si, por el contrario, hay un cartucho inerte ─o no hay ningún cartucho y el efecto será el mismo─.

Por supuesto, las normas de seguridad con las armas de fuego han de tenerse siempre presentes y en todo momento la manipulación del arma ha de realizarse respetando dichas normas. Una vez el arma está lista sobre la mesa del puesto de tiro ─apuntando a la línea de blancos y en seguro si dispone de seguro de aleta─ el compañero avisa al tirador para que se acerque, empuñe el arma y proceda.

Lo único que tiene que hacer el tirador es concentrarse en los principios básicos del tiro, prestando especial atención al control del disparador. Inmediatamente después de presionar el disparador, tanto él mismo como su compañero ─que le estará observando desde detrás por encima del hombro─ comprueban si hay o no hay «muñecazo», o más concretamente si se realiza el seguimiento del disparo [follow through].

Como motivación para el tirador viene bien que el compañero le indique lo que observa, es decir, que le diga mal o bien según proceda. Después el tirador deja el arma sobre la mesa del puesto de tiro y vuelve a colocarse de espaldas unos pasos por detrás para que el compañero le prepare el arma otra vez. Esto se puede repetir las veces que se quiera o durante un periodo de tiempo.

Cuando dirigimos alguna sesión en el campo de tiro solemos empezar con este ejercicio durante 5 minutos. Los tiradores ejecutan el ejercicio a un par de metros del blanco, para ver los impactos sin tener que acercarse a los blancos, así ven inmediatamente los efectos de no aplicar el seguimiento del disparo o no presionar suavemente el disparador. Los beneficios merecen la pena, porque todos los tiradores se van dando cuenta inmediatamente de que hacen y introducen correcciones por si mismos para solucionar muñecazo, control del disparador, seguimiento del disparo.

Llega un punto en que los tiradores pueden conseguir que todos los disparos ─entre los reales e inertes─ pasen prácticamente por el mismo agujero. Otro ejercicio complementario interesante consiste en realizar cinco disparos seguidos sobre un mismo punto a esos mismos dos metros de distancia del blanco. La idea es apuntar siempre al mismo sitio, de forma que se compruebe si es así y no se mueve el arma en el momento de cada disparo. Si es así, se observa cómo todos los impactos se tocan o prácticamente pasan por el mismo agujero.

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