
En el ámbito empresarial se conoce como «fraude en el currículum» precisamente a eso, a no ser honesto y presentar un currículum inflado, cargado de mentiras sobre formación y experiencia. No consiste simplemente en adornar el currículum con halagos de todo tipo que uno mismo se atribuye, sin necesidad de fundamento, sino en mentir directamente sobre titulaciones que no se poseen o puestos que no se han ocupado. La forma de contrarrestar esta tendencia radica en verificar los datos y referencias del currículum, lo que requiere tiempo y contactos, por lo que no siempre es posible ni fácil ─aunque Internet ayuda─.
Pues bien, este «fraude en el currículum», así como exagerar u omitir ciertos datos, también se da en el sector táctico por parte de instructores y vendehúmos. Quizás mentir no resulte tan habitual, porque hoy día resulta relativamente sencillo desenmascarar a un mentiroso, gracias a Internet. Sí que no es extraño encontrarse la típica persona, un tanto mitómana, que se adorna a sí mismo en su currículum, con todo tipo de logros y calificativos, que si no son totalmente mentira, no son del todo verdad, aunque difícilmente se pueden comprobar. O aún más habitual resulta la persona que evita dar demasiada información, hasta el punto de no facilitar siquiera un nombre propio. Dice el dicho que «cuando el río suena, agua lleva», que a contrario sensu vendría a decir «cuando el río NO suena, agua NO lleva». Te puedes encontrar honrosas y escasas excepciones, por las que el agua tiene tal humildad que pasa sin hacer mucho ruido.
Soy tan la polla, que no te puedo decir quién soy ni lo que he hecho, o tendría que matarte.
Comentarios recientes