El primer y único Ranking de «Vendehúmos Tácticos» de España. Resultados y Conclusiones.

El 10 de noviembre de 2019 ─junto con las Elecciones Generales─ finalizó el plazo de votaciones del primer ─que no último─ y único ranking de «vendehumos tácticos» de España. Los candidatos para este primer ranking salieron tras analizar las propuestas de los lectores del blog, con algún que otro enfado por parte de algún candidato o sus allegados. Faltaba hacer públicos los resultados y sacar algunas conclusiones de esta curiosa idea del «ranking de vendehúmos», que lejos de ser una idea original nuestra, se la copiamos con su autorización a «quédate con el cambio, sabandija asquerosa».

En primer lugar, no hay que perder de vista la definición de vendehúmos en la que se basa este ranking:

El que «vende humo» es aquel que, basándose en sus dotes verbales y en algunos trucos no muy creíbles, se exhibe ante los demás queriendo demostrar lo que realmente no sabe o no posee; el «vendedor de humo» es esa persona que hace alarde de conocimientos, talentos, experiencias o riquezas que no puede constatar, razón por la cual es alguien al que no se le debe prestar atención o, al menos, no se le debe creer; al decir que «se vende humo» se está queriendo expresar que se ofrece un producto de escaso o nulo valor. (Sergio Vázquez)

En inglés no tienen literalmente esta denominación [smoke seller], sino que tienen algo parecido. Lo llaman vendedor de aceite de serpiente [snake oil salesman]. Aceite de serpiente es una expresión que en un principio hacía referencia a productos de salud fraudulentos o medicina no probada, pero ha venido a referirse a cualquier producto de calidad o beneficios cuestionables o no confirmables. Por extensión, un vendedor de aceite de serpiente es alguien que vende a sabiendas productos fraudulentos o que él mismo es un fraude, un matasanos, un charlatán, y similares.

Por otra parte, eso de vendehúmos parece que tiene más que ver con campos como la Psicología o la Sociología. Podría llegar a ser un ejercicio interesante analizar las características de los «vendehúmos tácticos» y elaborar un perfil psicológico o sociológico. Seguro que existen unas características comunes, como la mitomanía o el narcisismo. Además, no es de extrañar que el maestro de una secta táctica sea un «vendehúmos táctico».

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