Por qué preferiría recibir un disparo de un fusil AK-47 antes que de un fusil M4. Por Dr. Dan Pronk.

Cartucho 7,62x39mm que dispara el fusil AK-47. Foto de Dominio Público.

Esto encaja con lo que puedes ya saber en cuanto al diferente rendimiento terminal entre diferentes calibres y proyectiles, donde las diferencias de masa y velocidad juegan un importante papel. En el siguiente artículo, el Dr. Dan Pronk analiza un par de casos reales donde por un lado se produce una herida con un calibre 5,56x45mm y por el otro con un calibre 7,62x39mm. Las diferencias son evidentes y tienen su explicación «balística».

(Este artículo es una traducción de su original en inglés Why I’d rather be shot with an AK-47 than an M4, escrito por el Dr. Dan Pronk para TacMed Australia, realizada con la autorización del autor)

Por qué preferiría recibir un disparo de un fusil AK-47 antes que de un fusil M4

Por Dr. Dan Pronk.

Lo cierto es que preferiría no recibir un disparo de ninguno de los dos, pero si tuviera que elegir, me llevaría mil veces antes un disparo de un fusil AK-47 que de un fusil M4. Hay un matiz para tal afirmación, y es que en este caso me refiero a un disparo desde una distancia relativamente corta ─aproximadamente hasta unos 150-200 metros─.

Antes de entrar en los detalles, he de decir que este artículo no pretende ser una detallada lección sobre balística terminal o física, ni contempla todas las particularidades del tipo de munición o el perfil de la herida. Este artículo va dirigido a introducir al lector en los conceptos sobre heridas producidas por proyectiles de alta velocidad ─nada más─.

Fusil AK-47. Foto de Dominio Público.

Dicho esto, para entender por qué preferiría recibir un disparo de un fusil AK-47 antes que de un fusil M4, es importante tener una idea muy básica de la física de la balística terminal. En este caso, pensemos en la ciencia de lo que sucede cuando un proyectil que penetra en un cuerpo humano. Para empezar lo primero es la siguiente ecuación de la energía cinética:

EC = ½ m (V1-V2

Si separamos esta ecuación en sus componentes, vemos que la energía cinética (EC) depende de la masa (m) del proyectil que impacta, así como de la velocidad (V) del mismo. Esto tiene sentido; es lógico pensar que un proyectil más pesado y más rápido cause más daño que un proyectil más ligero y más lento. Lo importante es entender la influencia relativa que la masa y la velocidad tienen sobre la energía cinética, ya que resulta fundamental para entender por qué prefiero recibir un disparo de un AK-47 que de un M4. Un factor clave de la ecuación a tener en cuenta es que la componente velocidad está al cuadrado. Por esta razón, la velocidad del proyectil tiene mucha más influencia que la masa en la energía que este entrega al blanco.

La componente V1-V2 de la ecuación considera que el proyectil puede atravesar el blanco, en lugar de detenerse dentro. En este caso, el cambio en la velocidad del proyectil tras atravesar el blanco (V1 es la velocidad al entrar, y V2 es la velocidad al salir) es el factor que se considera al calcular cuánta energía entrega el proyectil al blanco. Desde luego, si el proyectil se detiene dentro del blanco (es decir, no hay herida de salida), entonces V2 es igual a cero y solo se utiliza la velocidad con la que el proyectil impacta en el blanco (V1) para calcular la EC.

Con eso tenemos suficiente física por ahora, para que entiendas el concepto de que el proyectil óptimo para dispararle a alguien es aquel que tenga una masa decente; que sea muy, muy rápido; y que se detenga dentro de su blanco a fin de disipar la mayor cantidad de energía posible en él y, por lo tanto, causar el mayor daño posible.

El siguiente concepto a entender es el de la cavidad permanente frente a la cavidad temporal. La cavidad permanente es el agujero que un proyectil deja en un blanco al atravesarlo. Piensa sencillamente que es como si un palo afilado atravesara un blanco y dejara un agujero en el blanco del diámetro del palo. La cavidad permanente que deja una bala es proporcional a la superficie frontal de la bala a medida que atraviesa los tejidos. Por ejemplo, si un proyectil de AK-47 de 7,62mm de diámetro en su punto más ancho atraviesa un blanco limpiamente, dejará una cavidad permanente de 7,62mm de diámetro.

Si este agujero atraviesa una estructura vital del cuerpo, entonces la herida puede ser letal. Sin embargo, si la bala solo atraviesa tejidos blandos, la cavidad permanente puede ser relativamente benigna. Se trata de una ligera simplificación del concepto, ya que las balas rara vez se mantienen estables al atravesar un cuerpo humano; tienen una tendencia a desestabilizarse y que el extremo posterior más pesado de la bala quiera adelantar al extremo anterior, lo que hace que voltee. Este concepto, conocido como guiñada [yaw], aumenta la superficie frontal de la bala a medida que atraviesa los tejidos y, por lo tanto, crea una mayor cavidad permanente.

Pero mucho más lesiva que la cavidad permanente que deja un proyectil es la cavidad temporal que este genera. Cualquiera que haya visto el programa de televisión Cazadores de Mitos [MythBusters] conocerá este concepto, que como mejor se ve es en vídeos a cámara lenta de balas que se disparan contra una gelatina especial conocida como gelatina balística, que está calibrada para tener la misma densidad que los tejidos blandos humanos. Lo que se puede ver en esos vídeos es la disipación pulsátil de energía que emana de una bala a medida que atraviesa la gelatina. Esta es una representación visual del concepto de cavidad temporal, y permite al espectador apreciar el efecto devastador que puede tener un proyectil de alta velocidad cuando impacta en un cuerpo humano.

La cavidad temporal constituye la transferencia de energía cinética del proyectil a los tejidos del blanco y, como aprendimos antes, esta depende de la masa y, en mayor medida, de la velocidad del proyectil. A medida que se disipa la energía del proyectil en los tejidos del blanco, la cavidad temporal pulveriza las estructuras adyacentes al recorrido de la bala, incluido vasos sanguíneos, nervios, músculos y cualquier órgano sólido que pueda estar en las cercanías. Por esa razón, el proyectil de alta velocidad no necesita atravesar directamente una estructura del cuerpo para destruirla. Cuanta más energía cinética lleva el proyectil, más allá de la cavidad permanente se extiende la cavidad temporal.

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