Por qué preferiría recibir un disparo de un fusil AK-47 antes que de un fusil M4. Por Dan Pronk.

Cartucho 7’62x39 mm. que dispara el fusil AK-47. Foto de Dominio Público.

Cartucho 7’62×39 mm. que dispara el fusil AK-47. Foto de Dominio Público.

Lo cierto es que preferiría no recibir un disparo de ninguno de los dos, pero si tuviera que elegir, me llevaría mil veces antes un disparo de un fusil AK-47 que de un fusil M4. Hay un matiz para tal afirmación, y es que en este caso me refiero a un disparo desde una distancia relativamente corta ─aproximadamente hasta unos 150-200 metros─.

Antes de entrar en los detalles, he de decir que este artículo no pretende ser una detallada lección sobre balística terminal o física, ni contempla todas las particularidades del tipo de munición o el perfil de la herida. Este artículo va dirigido a introducir al lector en los conceptos sobre heridas producidas por proyectiles de alta velocidad ─nada más─.

Dicho esto, para entender por qué preferiría recibir un disparo de un fusil AK-47 antes que de un fusil M4, es importante tener una idea muy básica de la física de la balística terminal. En este caso, pensemos en la ciencia de lo que sucede cuando un proyectil que penetra en un cuerpo humano. Para empezar lo primero es la siguiente ecuación de la energía cinética:

EC = ½ m (V1-V2

Si separamos esta ecuación en sus componentes, vemos que la energía cinética (EC) depende de la masa (m) del proyecil que impacta, así como de la velocidad (V) del mismo. Esto tiene sentido; es lógico pensar que un proyectil más pesado y más rápido cause más daño que un proyectil más ligero y más lento. Lo importante es entender la influencia relativa que la masa y la velocidad tienen sobre la energía cinética, ya que resulta fundamental para entender por qué prefiero recibir un disparo de un AK-47 que de un M4. Un factor clave de la ecuación a tener en cuenta es que la componente velocidad está al cuadrado. Por esta razón, la velocidad del proyectil tiene mucha más influencia que la masa en la energía que este entrega al blanco.

La componente V1-V2 de la ecuación considera que el proyectil puede atravesar el blanco, en lugar de detenerse dentro. En este caso, el cambio en la velocidad del proyectil tras atravesar el blanco (V1 es la velocidad al entrar, y V2 es la velocidad al salir) es el factor que se considera al calcular cuánta energía entrega el proyectil al blanco. Desde luego, si el proyectil se detiene dentro del blanco (es decir, no hay herida de salida), entonces V2 es igual a cero y solo se utiliza la velocidad con la que el proyectil impacta en el blanco (V1) para calcular la EC.

Con eso tenemos suficiente física por ahora, para que entiendas el concepto de que el proyectil óptimo para dispararle a alguien es aquel que tenga una masa decente; que sea muy, muy rápido; y que se detenga dentro de su blanco a fin de disipar la mayor cantidad de energía posible en él y, por lo tanto, causar el mayor daño posible.

El siguiente concepto a entender es el de la cavidad permanente frente a la cavidad temporal. La cavidad permanente es el agujero que un proyectil deja en un blanco al atravesarlo. Piensa sencillamente que es como si un palo afilado atravesara un blanco y dejara un agujero en el blanco del diámetro del palo. La cavidad permanente que deja una bala es proporcional a la superficie frontal de la bala a medida que atraviesa los tejidos. Por ejemplo, si un proyectil de AK-47 de 7’62 mm de diámetro en su punto más ancho atraviesa un blanco limpiamente, dejará una cavidad permanente de 7’62 mm de diámetro.

Si este agujero atraviesa una estructura vital del cuerpo, entonces la herida puede ser letal. Sin embargo, si la bala solo atraviesa tejidos blandos, la cavidad permanente puede ser relativamente benigna. Se trata de una ligera simplificación del concepto, ya que las balas rara vez se mantienen estables al atravesar un cuerpo humano; tienen una tendencia a desestabilizarse y que el extremo posterior más pesado de la bala quiera adelantar al extremo anterior, lo que hace que voltee. Este concepto, conocido como guiñada [yaw], aumenta la superficie frontal de la bala a medida que atraviesa los tejidos y, por lo tanto, crea una mayor cavidad permanente.

Pero mucho más lesiva que la cavidad permanente que deja un proyectil es la cavidad temporal que este genera. Cualquiera que haya visto el programa de televisión Cazadores de Mitos [MythBusters] conocerá este concepto, que como mejor se ve es en vídeos a cámara lenta de balas que se disparan contra una gelatina especial conocida como gelatina balística, que está calibrada para tener la misma densidad que los tejidos blandos humanos. Lo que se puede ver en esos vídeos es la disipación pulsátil de energía que emana de una bala a medida que atraviesa la gelatina. Esta es una representación visual del concepto de cavidad temporal, y permite al espectador apreciar el efecto devastador que puede tener un proyectil de alta velocidad cuando impacta en un cuerpo humano.

La cavidad temporal constituye la transferencia de energía cinética del proyectil a los tejidos del blanco y, como aprendimos antes, esta depende de la masa y, en mayor medida, de la velocidad del proyectil. A medida que se disipa la energía del proyectil en los tejidos del blanco, la cavidad temporal pulveriza las estructuras adyacentes al recorrido de la bala, incluido vasos sanguíneos, nervios, músculos y cualquier órgano sólido que pueda estar en las cercanías. Por esa razón, el proyectil de alta velocidad no necesita atravesar directamente una estructura del cuerpo para destruirla. Cuanta más energía cinética lleva el proyectil, más allá de la cavidad permanente se extiende la cavidad temporal.

A continuación, puedes ver un vídeo a cámara lenta de Brass Fetcher de un proyectil del calibre 5’56×45 mm (el mismo que dispara un fusil M4) al impactar en gelatina balística. Tras verlo, el personal sanitario puede empezar a apreciar el daño que causa en los tejidos la onda de presión de la cavidad temporal.

A lo largo de mis años en las Fuerzas Armadas he tenido la oportunidad de tratar docenas de heridas por proyectiles de alta velocidad y he visto de primera mano el efecto que pueden tener varios calibres de fusil tras impactar en diferentes partes del cuerpo desde múltiples distancias. Naturalmente existen una multitud de variables que entran en juego cuando alguien recibe un disparo, y nunca una herida de bala será lo mismo que otra. El propósito de este artículo no es sacar conclusiones sobre la balística del AK-47 frente a la del M4, ni discutir las ventajas de una munición frente a otra, sino presentar los conceptos de los diferentes perfiles de heridas de las cavidades permanentes y temporales utilizando un par de estudios de casos.

Más abajo se exponen dos casos en los que estuve implicado que de alguna manera constituyen un estudio comparativo entre un proyectil de AK-47 y un proyectil de M4 que impactan aproximadamente en el mismo lugar anatómico, y aproximadamente desde la misma distancia (en ambos casos unos 150-200 metros).

En las fotos siguientes puedes ver una herida de bala de M4 especialmente fea, con una pequeña herida de entrada en la parte inferior de la nalga derecha, y una enorme herida de salida en la cara lateral del muslo derecho. La radiografía de la última foto muestra que el proyectil impactó en la parte superior del fémur y destrozó el hueso, proyectando fragmentos de hueso a través de los tejidos, que causaron la mayor parte de la herida de salida. En la primera foto se puede apreciar el daño causado por la onda de presión de la cavidad temporal, con hematomas profundos que se extienden hacia arriba por la nalga y hacia la zona lumbar del herido. Este hematoma es el resultado de la energía disipada a través de los tejidos, que pulveriza pequeños vasos sanguíneos a su paso (piensa en el vídeo anterior de la gelatina balística para imaginarte lo que le pasó a los tejidos).

Por qué preferiría recibir un disparo de un fusil AK-47 antes que de un fusil M4. Por Dan Pronk.

Por qué preferiría recibir un disparo de un fusil AK-47 antes que de un fusil M4. Por Dan Pronk.

Por qué preferiría recibir un disparo de un fusil AK-47 antes que de un fusil M4. Por Dan Pronk.

Por qué preferiría recibir un disparo de un fusil AK-47 antes que de un fusil M4. Por Dan Pronk.

El material granular que se ve en medio de la herida del muslo en la tercera foto y en la radiografía es una antigua generación de la esponja de coagulación avanzada [Advanced Clotting Sponge (ACS)] de la marca QuikClot, que se introdujo en el lugar donde se produjo el herido [point of injury] para controlar la hemorragia con un excelente resultado. Los fragmentos blancos brillantes de la radiografía son trozos pequeños de la bala, que se desintegró al impactar con los tejidos y el hueso. Esta es otra característica de un proyectil de M4 que lo hace aún menos atractivo para recibir un disparo ─la tendencia de la bala a desintegrarse si impacta en los tejidos con cierta velocidad─.

A pesar de ser un proyectil blindado [es decir, va recubierto por una capa de cobre], al ser más pequeño, ligero y rápido que un proyectil de AK-47, el 5’56 mm tiende a cabecear, o voltear, más rápido cuando impacta en los tejidos. Las fuerzas transversales que actúan sobre la bala cuando esta atraviesa los tejidos en un ángulo de 90° suelen romper la bala en fragmentos, que así se convierten en múltiples proyectiles más pequeños y aumentan las posibilidades de que todos los fragmentos de la bala se queden dentro del blanco, disipando así más energía. El proyectil de AK-47, ligeramente más pesado y lento que el de M4, suele quedar intacto al impactar contra los tejidos y, aunque penetra más, no cabecea hasta penetrar mucho más profundo que el de M4.

A continuación puedes ver un vídeo del canal de YouTube The Ammo Channel de un proyectil de AK-47 en calibre 7’62×39 mm que se dispara contra gelatina balística, para que lo compares con el vídeo de la munición 5’56×45 mm (fusil M4). Aunque en el vídeo se dispara un proyectil de punta blanda, que teóricamente debería ser más destructivo que su homólogo blindado, ilustra muy bien la significativa penetración del proyectil de AK-47 sin que cabecee demasiado o se fragmente.

Una vez me encontré un buen estudio de caso que demuestra este aspecto, en el que un herido había sufrido una herida de bala de AK-47 en la cara lateral del muslo derecho y recuperamos la bala intacta en el interior de la parte superior izquierda de la pared abdominal. El proyectil había atravesado aproximadamente un metro de tejidos y le había destrozado el intestino delgado, pero no se había fragmentado nada, y la cavidad temporal no había causado daño suficiente como para resultar letal. Al herido se le practicó una laparotomía para extirpar varias secciones del intestino delgado, pero se recuperó muy bien. Pero eso es otra historia, para otro momento.

La siguiente foto es de un buen amigo mío que recibió un disparo de AK-47 desde aproximadamente 200 metros cuando estaba de pie a mi lado. Afortunadamente la bala le atravesó limpiamente y, después de una limpieza quirúrgica la misma tarde de la herida, se presentó justo al día siguiente listo para trabajar. ¡Se crían fuertes en su pueblo!

Por qué preferiría recibir un disparo de un fusil AK-47 antes que de un fusil M4. Por Dan Pronk.

Por qué preferiría recibir un disparo de un fusil AK-47 antes que de un fusil M4. Por Dan Pronk.

La foto de arriba se hizo al día siguiente de resultar herido, con la mecha quirúrgica todavía dentro. La foto de abajo se hizo pocos días después, en la que se puede ver la evolución de los hematomas producidos por la cavidad temporal del proyectil a lo largo del recorrido de la bala. La herida de entrada se encuentra en la parte superior de la nalga izquierda y la de salida más abajo, en la parte superior del muslo izquierdo. Aún siendo una herida desagradable de sufrir, el hecho de que el proyectil de AK-47 fuera más lento de lo que iría un proyectil de M4 desde la misma distancia, junto con el hecho de que el proyectil permaneció intacto y no cabeceó significativamente al atravesarle, supuso que la herida no fuera tan devastadora como la herida de M4 en la misma zona anteriormente mencionada. No obstante, hay que señalar que esta comparativa dista mucho de ser perfecta, dado que la herida de M4 afectó al hueso y la de AK-47 únicamente atravesó tejidos blandos. ¡Los compañeros de equipo del herido tenían un gran sentido del humor y le hicieron la foto siguiente unos días más tarde mientras dormía!

Por qué preferiría recibir un disparo de un fusil AK-47 antes que de un fusil M4. Por Dan Pronk.

Pues ahí lo tienes. En igualdad de condiciones, cuando ya está todo dicho y hecho, prefiero mil veces recibir un disparo de un fusil AK-47 que de un fusil M4. Desde luego, como personal sanitario, lo importante siempre es tratar la herida y no el fusil que la infligió, y lo cierto es que a lo largo de los años he visto algunas heridas de AK-47 espantosas y algunas de M4 relativamente pequeñas. Todo depende. Los principales aspectos a tener en cuenta por primeros intervinientes y personal sanitario son: sé consciente de la magnitud de los daños que puede causar la cavidad temporal en las heridas de proyectiles de alta velocidad y si encuentras una herida de entrada ¡quién sabe dónde puede haber acabado el proyectil!

¡Gracias por leerlo! Las preguntas y comentarios son bienvenidos.

Saludos, Dan.

El Dr. Dan Pronk estudió Medicina con una beca del Ejército de Tierra australiano y estuvo la mayor parte de su carrera militar destinado en Unidades de Operaciones Especiales, realizando cuatro despliegues en Afganistán y más de 100 misiones de combate. El Dr. Pronk recibió la medalla al mérito [Commendation for Distinguished Service] por sus acciones en combate durante su segundo despliegue en Afganistán.

Durante su carrera militar el Dr. Pronk representó a la sanidad australiana en el Committee on Tactical Combat Casualty Care (CoTCCC), así a las Operaciones Especiales Australianas en el NATO Special Operations Forces Medical Expert Panel [panel de expertos sanitarios de Fuerzas de Operaciones Especiales de la OTAN].

El Dr. Pronk es miembro del Royal Australian College of General Practitioners [Real Colegio Australiano de Médicos] e instructor del curso de atención temprana de heridos graves [Early Management of Severe Trauma Course] del Royal Australian College of Surgeon [Real Colegio Australiano de Cirujanos].

El Dr. Pronk trabaja actualmente como médico [Senior Medical Officer] en Emergencias de un hospital regional, y como Director Médico para TacMed Australia, proporcionando asesoramiento sanitario táctico y formación a múltiples grupos tácticos de policías y otros organismos gubernamentales.

(Este artículo es una traducción de su original en inglés Why I’d rather be shot with an AK-47 than an M4 ─escrito por el Dr. Dan Pronk para TacMed Australia─ realizada con la autorización del autor por Jorge Tierno Rey, Capitán de Infantería de Marina)

Acerca de Jorge Tierno Rey

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