Cuando presionas el disparador ha de ser con un resultado predecible ─el proyectil impacta donde necesitas que lo haga, o al menos muy cerca─. La velocidad con la que disparas la dicta la precisión que necesitas. Con blancos grandes cercanos puedes disparar rápido. A medida que aumenta la distancia y/o disminuye el tamaño del blanco tienes que reducir la velocidad para conseguir la precisión deseada.
Algunas técnicas se pueden ejecutar a la misma velocidad independientemente de las condiciones. Desenfundo la pistola a la misma velocidad sin importar el tamaño del blanco o la distancia al blanco. La velocidad a la que desenfundas es aquella que te permita hacerlo de forma eficiente sin errores. La cadencia de fuego varía según las condiciones.
Con la velocidad a la que disparas pasa lo mismo que con la velocidad a la que conduces. La velocidad varía según las condiciones de la carretera. Una velocidad normal en una carretera seca, recta y en buen estado puede ser demasiado rápida en una carretera mojada con curvas. La cadencia de fuego a la que disparas también la dictan las condiciones.
Uno de los principales problemas que se observan en el campo de tiro es que los tiradores pretenden disparar a la misma velocidad independientemente de la distancia y el tamaño del blanco. Disparan rápido sobre blancos grandes cercanos. Luego intentan disparar a la misma velocidad sobre un blanco pequeño más lejano ─y no le dan─. Al no darle vuelven a disparar, pero a la misma velocidad o incluso más rápido para intentar recuperar. No hacen más que fallar una y otra vez.
Cuando no le das al blanco es porque disparas demasiado rápido. Normalmente esto sucede cuando se presiona el disparador demasiado rápido, más como un golpe o un tirón. Con blancos cercanos/grandes puedes salirte con la tuya aún presionando el disparador de forma cuestionable. A mayor distancia ─o con blancos más pequeños─ la presión sobre el disparador ha de ser suave. Debería producirse un «disparo por sorpresa», algo así como que el disparo te pilla desprevenido.
El hecho de fallar el blanco también puede deberse a enfocar el blanco en lugar del punto de mira. Esto pasa mucho a distancias largas. El enfoque rebota entre el blanco y el punto de mira. Este movimiento del enfoque también se produce cuando se bate un blanco móvil ─el ojo se siente atraído por el movimiento─. Concentrarte en el punto de mira te permite mantener los elementos de puntería estables. Concéntrate en el punto de mira antes, durante y después del disparo.
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