El tiro con pistola a una mano. «Porque la vida no es perfecta». Por Juan I. Carrión.

El empleo de una linterna suele implicar disparar a una mano

Hola a todos.

«Prepárate para lo peor y nada te sorprenderá». Este axioma, aprendido a fuego durante mis primeros años en la milicia, me ayuda a iniciar este intento de explicar el motivo por el cual se hace necesario, desde mi punto de vista, entrenar el tiro con pistola a una mano.

Si la vida fuera perfecta, el tirador tendría siempre posibilidad de disparar con su pistola a dos manos. Es la manera más eficiente, rápida y segura de hacerlo. Es también la manera que, con diferencia, más habrá empleado el tirador desde el primer día que empuñó una pistola.

Pero ahora resulta que no, por desgracia, la vida no es perfecta. La variedad de las situaciones que se le pueden presentar en un enfrentamiento contra un adversario/os que amenace su vida o la de terceras personas, es motivo más que suficiente para que se plantee el hecho de entrenar el tiro a una mano mucho más de lo que en principio se tendría planeado o deseado.

¿Cuál es esa variedad de situaciones que se pueden plantear? Pueden ser tan variopintas como éstas:

– Tener que disparar utilizando una linterna con la otra mano (90% de los miembros de las FF.CC.S cuando están haciendo uso de una).

– Tener que disparar agarrando al agresor para impedir que continúe su acción lesiva, como un acuchillamiento, por ejemplo.

– Tener que disparar agarrando a una persona a la que se quiere proteger.

– Tener que disparar mientras se utiliza la otra mano para realizar una acción complementaria como agarrarse a una escalera, abrir una puerta de un coche, soltarse el cinturón de seguridad, levantarse del suelo, etc.

– Tener que disparar cuando se tiene la otra mano/brazo herido e incapacitado para moverlo.

Éstas son unas cuantas situaciones que se alejan de lo ideal y que obligan a una ración extra de entrenamiento específicamente enfocado a las mismas. El tiro es tiro, no hay nada de avanzado en enrasar miras y apretar el disparador. Las situaciones en las que se realiza sí pueden ser avanzadas, y éstas lo son.

¿Cómo hacer un buen tiro a una mano? Voy a relatar una serie de consejos que desde mi experiencia considero que ayudan a hacer un tiro a una mano más eficiente.

1. Empuñamiento alto. Si a dos manos es importante, a una mano es indispensable. En mi caso, he encontrado que mantener el pulgar hacia arriba ayuda a mantener la presión sobre la parte posterior de la pistola.

El pulgar abajo resta fuerza a la presión posterior

Pulgar arriba afianza el empuñamiento

2. Mantener el brazo estirado con el codo bloqueado. El control de la elevación del arma es mejor que haciéndolo con el codo del brazo armado ligeramente doblado.

Codo bloqueado ayuda al control del arma

3. Mantener la verticalidad del punto de mira. No soy partidario de cantear el arma ligeramente hacia dentro al objeto de buscar los elementos de puntería. No considero que sea necesario si se mantiene la mejilla pegada al hombro armado. Además nos presenta una imagen de las miras más acorde a como lo hace cuando se dispara a dos manos (principio de consistencia).

Pegando la cara al hombro y estirando el brazo se alinean las miras con el ojo director

Existe otro inconveniente a cantear el arma hacia dentro. Al disparar a una mano, el retroceso de la corredera hace que el arma se desplace hacia donde se le presenta menor resistencia, en el caso de un diestro, hacia su izquierda. Si se cantea el arma hacia ese lado, se acrecienta el problema y reduce la eficiencia del tirador en los siguientes disparos.

El canteo cambia la imagen de miras habitual e incrementa la reelevación de la pistola

4. En el caso de hacer tiro estático, cargar el peso sobre la pierna del brazo armado y ladear ligeramente el cuerpo. Esto ayuda al control del movimiento del arma y al retroceso, al implicar más músculos en la acción (dorsales y trapecio).

Además del proceso del disparo, deben entrenarse las acciones que lo acompañan al objeto de crear una impronta en el subconsciente que evite tener que pararse a pensar cómo deben realizarse dichas técnicas. De ese modo el desenfunde (incluido el entrenamiento de cómo retirar la ropa con la misma mano que se va a utilizar el arma si se está portando el arma de paisano).

Se deberían entrenar técnicas específicas para manejar el arma con una mano

Por último, y porque de nuevo, la vida no es perfecta, debe hacerse este entrenamiento con ambas manos. Ese es uno de los motivos por los que no me gusta llamar “mano débil” a la mano que no es la armada, el emplearla no puede implicar debilidad. “Reactiva o de apoyo” son denominaciones más acordes a la función que esta mano realiza en el proceso del tiro.

Prepárate para lo peor y nada te sorprenderá”.

Un saludo a todos.

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