Uno de los ejercicios de tiro que utilizo en los cursos de pistola consiste en hacer que los tiradores realicen una secuencia de disparos de precisión todos desde la funda pistolera. Les digo que desenfunden tan rápido como puedan y que entonces realicen los disparos con la cadencia adecuada para lograr el nivel de precisión deseado. En realidad, después de desenfundar todo es exactamente igual que al realizar una secuencia de disparos de precisión normal, pero hay un principio de entrenamiento clave implicado.
El ejercicio de tiro está diseñado con la intención de que los dos principales pasos se contradigan conscientemente el uno al otro. Cuando desenfundas rápidamente el cuerpo recibe una pista física de que vaya rápido. Ahora después de que tu cuerpo haya recibido esa pista subconsciente tan marcada, has de decirte conscientemente a ti mismo que aminores con el objetivo previsto de que con el tiempo el proceso de aminorar también sea subconsciente basándose en lo que dicten los elementos de puntería. Con el tiempo lo que estoy modelando en el tirador es que separe el desenfunde del primer disparo y así utilice la velocidad óptima para cada tarea específica.
A este tipo de ejercicio de tiro lo denomino «cambio de marchas» y más concretamente consiste en un ejercicio de ajuste entre precisión y velocidad. Aplico esta técnica en ejercicios de tiro con blancos múltiples tanto con fusil como con pistola al realizar una serie de disparos rápidos seguidos de un disparo de precisión. Esto resulta básico para un buen entrenamiento porque la velocidad del disparo debería estar ligada a nada más que a la cantidad deseada de precisión necesaria. Por esta precisa razón ayer estuve realizando ejercicios de tiro tipo desenfunde-disparo-recarga-disparo a 50 yardas (46m) sobre un blanco RSR metálico reducido de IPSC. Me obliga a desenfundar a toda velocidad, aminorar y realizar un disparo a 50 yardas (46m), realizar una recarga rápida tan rápido como pueda y a continuación aminorar otra vez y realizar otro disparo de precisión.
Cuando utilizas una pistola para defensa o para competir, existe una penalización en tiempo por realizar un desenfunde lento e impreciso y eso va a parte de los requisitos del disparo. El «cambio de marchas» o ajuste entre precisión y velocidad constituye una técnica mental elemental y como tal debería ejercitarse y refinarse con el apoyo de un ejercicio de tiro estructurado para aislarla y practicarla.
Cuanto tengo poco tiempo esta es mi rutina de 20 minutos y 50 disparos diseñada para integrar la contradicción consciente de un desenfunde, una recarga (rápida o de emergencia) o un cambio de cargador (recarga táctica) rápidos en una prueba de precisión de 50 disparos. Lo realizo sobre un blanco de precisión tipo B-8 o preferiblemente sobre un disco de metal de 6 pulgadas (15cm) de diámetro.
Comentarios recientes