
Si eres seguidor de cualquier foro de Internet, probablemente te habrás encontrado con el típico debate sobre si el tiro deportivo constituye una ventaja o una desventaja para el «mundo real». Los «deportistas» defienden que la competición es la clave del éxito, y los «gurús tácticos» sentencian que los deportes con armas de fuego te condenan a arder en las llamas del Infierno. La verdad se encuentra a medio camino entre lo que dicen unos y otros. En primer lugar, que quede claro que no estoy en contra de la competición. Lo cierto es que fui uno de los miembros fundadores de la IPSC y la IDPA, e inicié la competición con tres armas [three-gun] en EE.UU. En el pasado competía en estas tres modalidades deportivas y, aunque nunca fui un «gran tirador», era bastante «bueno».
Sin lugar a dudas, las competiciones deportivas generan tiradores muy habilidosos. En los cursos que llevo impartidos a lo largo de 35 años he observado que normalmente los mejores tiradores tienen experiencia en el ámbito del tiro deportivo. Yo creo que aquellos tiradores que se han sometido al estrés de disparar en una competición, verdaderamente han aprendido algunas lecciones importantes sobre cómo hacerlo cuando se salen de lo habitual. Manipular un arma, dispararla rápido y con precisión, y moverse con ella, son habilidades que pueden llegar a dominarse a través de la competición. Criticar el tiro deportivo porque no es realista, o no es válido para desarrollar las habilidades del tiro de combate, no resulta sensato.
Fíjate en todos los grandes instructores y comprobarás que la mayoría tienen un pasado en el tiro deportivo. Jim Cirillo fue uno de los mejores combatientes con armas de fuego de su era. También fue campeón en la modalidad Practical Pistol Course (PPC), de tiro deportivo, y siempre decía que su pasado en la competición fue una de las claves de su éxito en muchos enfrentamientos armados. Así que podemos decir que el tiro deportivo aporta beneficios, ¿verdad? Pero también tiene algunos inconvenientes. Si te centras en una modalidad deportiva en particular, con la finalidad de llegar a ser realmente bueno en la misma, tendrás que adoptar técnicas y prácticas que pueden resultar perjudiciales en el mundo real. Como todo lo que hacemos en la vida, eres lo que practicas. Cuanto más lo practiques, más subconsciente se vuelve.
Por ejemplo, hace poco tuve un joven alumno en uno de mis cursos que resultó ser muy habilidoso con el arma. Competía en la modalidad United States Practical Shooting Association (USPSA), y disparaba muy rápido con precisión. Cada vez que todos los tiradores de su línea de tiro terminaban los ejercicios, él rápidamente descargaba y enfundaba la pistola (sacaba el cargador, echaba la corredera hacia atrás y atrapaba el cartucho expulsado con la mano). Incluso aunque les dije a todas las líneas de tiro que recargaran sus armas, y después las enfundaran, antes de ir a comprobar los impactos y parchearlos, él hacía lo mismo una y otra vez, y nunca estaba preparado para volver a disparar cuando los tiradores de su línea de tiro eran llamados a la línea de tiro para el siguiente ejercicio. Avanzado ya el día, mientras que todos los tiradores de su línea de tiro terminaban los ejercicios, y recargaban y enfundaban el arma, él todavía se dedicaba a vaciar la recámara y descargar la pistola. Al final me acerqué a él y le pregunté, «¿por qué cojones te dedicas a descargar la pistola cada vez que terminas de un ejercicio de tiro?». Se puso colorado y me respondió: «la costumbre».
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