Introducir los cartuchos ─municionar─ en el cargador, ¡sin mirar! ¿mito o realidad?

Hace años se podía leer en algún manual, no recordamos cuál, que había que aprender a introducir los cartuchos ─municionar─ en el cargador ¡sin mirar! Las razones para esta práctica iban desde que a oscuras no puedes ver lo que haces y tienes que acostumbrarte a eso por si tienes que hacerlo en esas condiciones, hasta que cuando agotas la munición en el cargador tienes que introducir los cartuchos sin perder de vista lo que sucede a tu alrededor. La verdad es que esa práctica no se la hemos escuchado nunca de boca de autores que consideramos que saben de lo que hablan y creemos entender por qué: ¡sencillamente porque resulta bastante absurdo! Este tema puede resultar un tanto controvertido, en algunos casos porque no son pocos a los que les habrán enseñado así y no es raro que les pese aquello de «siempre se ha hecho así». Sin embargo, está claro que eso no son argumentos.

¿Seguro que miraste bien cuando metiste los cartuchos?

Es bastante evidente que en la vida real todos los cargadores van siempre municionados y «casi» toda la munición va siempre en cargadores, es decir, que no hay munición suelta que meter en el cargador ni hay cargador vacío en el que meter la munición. Al menos, como norma general. De inicio, en un combate con armas de fuego solo tienen utilidad los cargadores con munición o la munición en los cargadores. La munición que no va en un cargador, o el cargador que no tiene munición, no sirve de nada si tienes que disparar. Es obvio.

No hay que ser muy listo para saber, por pura lógica, que los cartuchos se introducen en el cargador ANTES de tener que meterse en un combate con armas de fuego, es decir, antes de iniciar un servicio, una guardia, una patrulla o una misión, antes de salir de casa. No solo eso, sino que además los cargadores se municionan en una zona propia, resguardada, segura ─lo que sea─, en la que se puede hacer con cierta tranquilidad y seguridad, con luz, prestando especial atención a lo que se tiene entre manos para evitar males mayores en el momento menos oportuno, como podría ser encontrarse un cartucho que se cuela al revés en el cargador por no mirar.

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