Lo ordinario se define como lo normal, lo habitual, lo aburrido o lo común. Así que ¿quién quiere resultar ordinario cuando se trata de técnicas de combate? En mi opinión, cuando entrenamos y practicamos el arte del combate nos esforzamos por resultar ordinarios. Por ejemplo, cuando presiono el disparador debiera ser normal que impacte sobre el blanco. Si no estoy convencido que vaya a resultar un buen impacto no debiera presionar el disparador. Esto es cierto tanto si estoy de pie inmóvil como si me estoy moviendo, como si el blanco se está moviendo, … No importa lo que suceda. Presiono e impacto.
Debiera llegar a ser habitual que cuando perciba un problema potencial me mueva. Moverse –buscar una cubierta, crear distancia o poner a la amenaza en un modo reactivo- constituye una prioridad número uno. En el campo/galería de tiro, cuando estás mentalmente preparado y sabes lo que va a pasar, resulta fácil moverse ante la más mínima pista. En tu vida diaria cuando algo malo sucede nuestro instinto natural consiste en congelarnos en el sitio. Se requiere mucho entrenamiento y práctica para que moverse constituya una respuesta inmediata.
La pistola se queda vacía o sufre una interrupción. Esto debiera resultar en una respuesta bastante aburrida. Recargas o resuelves la interrupción. Estás manipulando el arma, moviéndote si es necesario y probablemente a oscuras. A base de practicar -lo mejor es practicar en seco con munición inerte- las recargas o la resolución de interrupciones se ejecutan en un proceso subconsciente. El subconsciente se encarga de lo aburrido, de las cosas que hemos aprendido a base de repetir. Esto libera a tu mente consciente para que pueda concentrarse en las cosas imporantes, como alcanzar una cubierta entre tú y tu atacante.
Puede que no resulte habitual para ti que te ataquen pero si ocurre tenemos que tratarlo como una ocurrencia habitual. No puedes permitir que el hecho de estar siendo atacado, y las consecuencias de la derrota, entren en tu proceso de pensamiento. Eso te distraerá de ejecutar las acciones necesarias para vencer. Cuando te atacan evalúas la situación, elaboras una solución y la aplicas inmediatamente, incluso si no representa la respuesta perfecta. Haz algo para ganar tiempo y distancia para hacer algo mejor. Para programar la respuesta adecuada, sin encontrarte frente a un ataque real, estudia y practica la visualización mental. Esta técnica, por ejemplo imaginar intensamente un ataque y cómo derrotar a la(s) amenaza(s), puede hacer que se trate de una actividad común que te resulte familiar.
Comentarios recientes