Reducir silueta: ¿mito o realidad?

A día de hoy existen diferentes tácticas, técnicas y procedimientos (TTP’s.) que parecen resultar más o menos eficaces para «reducir silueta», tales como la dieta Dukan, la alcachofa de Laón, XL-S Medical, etc. Aunque no existe una receta mágica válida para cualquier persona, sin lugar a dudas lo que suele ofrecer mejores resultados consiste en una dieta equilibrada, combinada con una práctica habitual de ejercicio físico.

¿Y qué tiene que ver el «reducir silueta» con el combate con armas de fuego? Pues habría que preguntárselo a quienes lo utilicen como argumento para justificar determinadas TTPs ─lo que no implica que tales TTPs no resulten eficaces, aunque quizás sean otros los argumentos.

«Encogerse de hombros y flexionar ligeramente las rodillas», con la sana intención de «reducir silueta» ─como se argumenta en alguna ocasión─, parece tan ineficaz como absurdo en el ámbito del combate con armas de fuego. Teniendo en cuenta que la zona de impactos considerada más rentable sobre una amenaza, se suele representar por un círculo de 20cm de diámetro sobre el pecho (corazón y arco aórtico) ─lo que se suele denominar «centro de masas»─, poco o nada va a influir el típico «reducir silueta» sobre la total exposición de dicha zona a recibir impactos. Lejos de reducir dicha zona, lo único que se va a conseguir al «encogerse de hombros y flexionar ligeramente las rodillas» ─para reducir silueta─, es bajar dicho centro de masas unos pocos centímetros.

Cierto es que el impacto podría fallar su blanco, si este fuera a incidir en el borde superior del hombro, ya que habría bajado unos pocos centímetros respecto a su posición original. No obstante, parece que se tratará más de una cuestión de suerte que de eficacia por «reducir silueta», porque es dudoso que realmente la intención del tirador sea disparar sobre el hombro.

Si alguien considera que por bajar ligeramente su centro de masas se convierte en un blanco menos rentable, lo mejor es que no tenga que comprobarlo.

Otra forma habitual de «reducir silueta» consiste en poner «rodilla en tierra». En este caso, al igual que en el anterior, lo único que se consigue es bajar el centro de masas, esta vez dejándolo unos 50cm más abajo respecto a su posición original con el cuerpo erguido. Sin embargo, el centro de masas mantiene las mismas dimensiones, es decir, no se reduce lo más mínimo y continúa encontrándose igual de expuesto a los impactos.

Se podría pensar que bajar el centro de masas 50cm al poner «rodilla en tierra» supone alguna ventaja respecto a no hacerlo así. En realidad, solo sería una ventaja si el adversario en ningún caso fuera a corregir su puntería y se mantuviera apuntando al mismo sitio, a pesar de comprobar claramente cómo su blanco ha bajado ligeramente su posición, manteniéndose exactamente en el mismo plano vertical. El desplazamiento angular en su línea de puntería que ha de aplicar un tirador para asumir un desplazamiento lineal de su blanco de 50cm, se traduce en 9,5º a 3m, 5,7º a 5m, 2,8º a 10m, 1,9º a 15m, 1,4º a 20m, 0,6º a 50m y 0,3º a 100m, lo que no entraña demasiadas dificultades a la hora de corregir la puntería.

Si realmente queremos «reducir silueta», quizás la mejor opción consista en «echar el cuerpo a tierra» y adoptar una «posición de tendido». En tal caso, el frente del centro de masas que se expone a recibir impactos procedentes de una amenaza frontal parece reducirse, aunque es la cabeza quien ocupa su lugar y se expone a recibir los impactos, cosa que tampoco resulta recomendable [ver vídeo más abajo].

Nuevamente se trata más de bajar el centro de masas que de reducirlo. Al igual que en el caso de poner «rodilla en tierra», el desplazamiento angular de la línea de puntería necesario para asumir el desplazamiento lineal del centro de masas de la amenaza no entraña excesiva dificultad. Asumiendo que el desplazamiento lineal es de 1,5 metros, el desplazamiento angular sería de 26,6º a 3m, 16,7º a 5m, 8,5º a 10m, 5,7º a 15m, 4,3º a 20m, 1,7º a 50m y 0,9º a 100m. Asimismo, en el caso de encontrarnos a menos de 20 metros de nuestra amenaza, echar el cuerpo a tierra será más un perjuicio que un beneficio, por la restricción de movilidad y la pérdida de tiempo.

La eficacia de lo que se llama «reducir silueta» se puede poner a prueba fácilmente para comprobar hasta qué punto representa más ventajas que desventajas. Basta indicarle a un compañero que se sitúe erguido a 3, 4 o 5 metros frente a nosotros, y que observemos qué sucede al pedirle que «reduzca silueta»: primero «encogiéndose de hombros y flexionando ligeramente las rodillas», luego poniendo «rodilla en tierra», y, por último, «echando el cuerpo a tierra». Solo hay que observarle hacerlo y reflexionar respecto a las ventajas y desventajas que pueden suponer tales acciones en el caso de ser nuestro compañero una amenaza. ¿Realmente representaría «reducir silueta» una dificultad para nosotros a la hora de batir una amenaza que actuara de tal forma? ¿supondría más una dificultad para la propia amenaza que reduce silueta a la hora de batirnos ─con la pérdida de tiempo y movilidad correspondiente─?

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