Mi padre era de las Fuerzas Especiales, un «Comeserpientes» [Snake Eater], y durante mi infancia siempre tuvimos serpientes como mascota -las cuales terminábamos soltando en la naturaleza. Tuvimos serpientes venenosas y no venenosas. Mi hermano y yo aprendimos mucho sobre serpientes, mi madre y mi hermana no tanto. Por ejemplo, por aquí tenemos tres serpientes venenosas comunes – mocasines de agua [water moccasin] o bocas de algodón [cottonmouth], cabezas de cobre [copperhead] y serpientes de cascabel [rattlesnake]. Después de convivir un tiempo con ellas aprendes que cada una de estas serpientes tiene una personalidad diferente.
La serpiente boca de algodón [cottonmouth] es un personaje absolutamente peligroso. Es agresiva y sin ningún sentido del humor, odia que le molesten y se apartará de su camino para atacarte, incluso mientras intenta escapar. Has de mantener tus ojos bien abiertos, comprobando constatemente si hay alguna presente, especialmente en agua estancada o con poca corriente, lo que aquí abunda. Si localizasa alguna de estas serpientes toma todas las precauciones posibles, encuentra otro itinerario y déjalas estar.
La serpiente cabeza de cobre [copperhead] no resulta tan agresiva. Su respuesta habitual ante un potencial problema consiste en quedarse inmóvil. El problema de su respuesta es que nosotros estamos programados para detectar movimiento, un indicador de posibles problemas. Puedes pasar por encima de una cabeza de cobre que mientras no la pises nunca te va a atacar. Pero si no prestas atención y la pisas se va a defender de ti mordiendo.
La serpiente de cascabel [rattlesnake] es una criatura fascinante. Tiene una piel preciosa con colores y patrones asombrosos, lo que también le sirve como camuflaje. Normalmente no es muy agresiva. Cuando se ve amenazada se queda inmóvil para evitar ser detectada o intenta escapar. Cuando se ve acorralada o amenazada emite un sonido de advertencia sacudiendo el cascabel de su cola para ahuyentar a sus oponentes. Si todo esto no funciona muerde. La cascabel se comporta habitualmente de forma pasiva salvo que se vea obligada a defenderse. Esa es una de las razones por las que los rebeldes coloniales americanos utilizaban este símbolo en su bandera «No me pises» [Don’t Tread On Me].
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