Habrá quién se crea que un empujón o caerse de la bicicleta constituye experiencia real en combate, pero evidentemente no lo es en modo alguno. Una experiencia real en combate entraña enfrentarse a una o varias amenazas que verdaderamente pretenden acabar con tu vida y ponen todo su empeño en ello. No se trata de ninguna suerte que una persona cuente en su haber con tal experiencia real en combate pero cuando se sale airoso de tal situación sin duda pasa a constituir algo reseñable en la vida de una persona y le acredita en modo alguno para hablar con mayor propiedad sobre lo que es el combate.
Hace casi dos meses el Diario de Ibiza publicó un artículo bajo el epígrafe «Un ibicenco en tierra hostil» en el que un hermano de armas, un infante de marina, de nombre Lorenzo, habla con toda la humildad y respeto sobre su experiencia real en combate allá por tierras afganas en 2009. No puedo ocultar mi orgullo y admiración, no sólo porque conozco a Lorenzo personalmente, sino porque demuestra una gran consideración por los demás en sus palabras y no muestra ninguna petulancia.
Las palabras que recoge este artículo a nadie dejarán indiferente y no hacen más que confirmar lo que ya sabíamos, que combatir no es nada fácil y gran parte del éxito se deberá a una instrucción y/o adiestramiento adecuados junto con cierto factor suerte.
Comentarios recientes