
No cabe duda que a menor preparación, menos posibilidades de superar una prueba o examen. En el caso del combate con armas de fuego esto se traduce sencillamente en competencia en el uso y manejo del arma de fuego, que dependerá directamente de la preparación, siendo la prueba o examen definitivo el hecho de tener que hacer uso del arma de fuego en una determinada situación táctica. Sí, las circunstancias de cada situación táctica van a complicar las cosas, pero si ya de origen partimos de una «competencia cuestionable» –o «incompetencia manifiesta»–, la dificultad de la situación se complica hasta el punto de poder llegar a convertirse en negligencia. En otro artículo ya hablamos sobre este tema.











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