El reseteo del disparador: si escuchas un «clic» lo estás haciendo mal, porque ya vas tarde.

El control del disparador no solo es uno de los principios básicos del tiro, sino que se suele considerar como el más fundamental. De este principio básico dependerá en gran medida que los impactos vayan a su sitio o no, dado que hasta que el proyectil no abandona la boca de fuego el dedo que presiona el disparador puede desviar el arma. Además, el control del disparador ─especialmente el reseteo del disparador─ determina la capacidad de colocar todos los impactos sobre el blanco en secuencias de varios disparos con una elevada cadencia de fuego.

El control del disparador implica mantener el control del arma en todo momento mientras se presiona el disparador. Esto comprende cuatro etapas:

  • el recorrido inicial del disparador, que comprende el movimiento del disparador desde la posición en la que descansa normalmente hasta el lugar en el que encuentra la resistencia previa al disparo propia de la fricción del fiador y otras piezas que van a liberar el martillo o la aguja percutora.
  • el punto de disparo, que es el lugar en el que se encuentra el disparador cuando realmente se produce el disparo una vez se libera el martillo o la aguja percutora.
  • el final del recorrido del disparador, que es dónde se detiene el disparador en su movimiento hacia atrás tras producirse el disparo y que suele coincidir con el punto de disparo ─aunque no siempre─.
  • el reseteo del disparador, que el el lugar en el que el disparador vuelve a engranar o enganchar con el fiador y otras piezas tras producirse el ciclo del disparo y quedar el arma lista para volver a disparar.

De esas cuatro etapas, el reseteo del disparador adquiere vital importancia a la hora de realizar una secuencia de disparos con precisión, principalmente por tres razones:

  1. Evita el movimiento innecesario del disparador, lo que contribuye a la economía de esfuerzo, a raíz de la economía de movimiento, de tal forma que se reduce el tiempo ─algo que no sobra en un combate con armas de fuego─.
  2. Minimiza el desplazamiento del arma y, por tanto, de los elementos de puntería, lo que una vez más evita perder tiempo alineando continuamente los elementos de puntería.
  3. Ayuda a no sacudir el arma en el momento de presionar el disparador, lo que contribuye a no fallar.

Esas son algunas de las razones que justifican que se realice correctamente el reseteo del disparador, lo que implica necesariamente aprender a hacerlo bien. El problema surge cuando no se enseña o aprende correctamente, como suele pasar ─y a mi me ha pasado, hasta que no enmendé mi error─. Esto sucede cuando se cree que aplicar el reseteo del disparador implica escuchar o sentir un clic «cuando los elementos de puntería ─y el arma─ vuelven a apuntar al blanco tras el disparo y el retroceso». ¡Pues no! ¡ese no es el momento!

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