
Una conversación que tuve ayer con un policía instructor en el uso de la fuerza me recordó un chiste de un fiscal jurídico militar al que conocí hace años.
Unas personas tienen 22 años de experiencia y otras tienen 22 veces un año de experiencia.
Una de mis profesoras de universidad llevaba 10 años enseñando exactamente la misma clase de matemáticas. Utilizó las mismas transparencias de acetato durante esos 10 años. Tenían un montón de manchas y algunas cosas tuvo que volver a escribirlas por encima para que pudieran leerse durante la clase. A algunos sujetos les enseñan muchas materias de esa misma forma. Los conceptos no suelen estar actualizados con información reciente. Aunque las Matemáticas no cambian demasiado, las Ciencias Sociales y el Derecho pueden ─y así lo hacen─ cambiar rápidamente.
Durante la conversación con el instructor le mencioné un caso reciente que parecía invalidar su opinión. Incluso le facilité el texto de búsqueda a través del que localizar el caso. En lugar de dedicarle un minuto a estudiarlo, me espetó una frase típica de apelación a la autoridad. «Llevo 22 años de policía enseñando uso de la fuerza». Me temo que con eso ya supe qué le enseñaba a su clientela.
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