El 1 de octubre en Cataluña y las Guerras de Cuarta Generación. Por Jesús Manuel Pérez Triana (GuerrasPosmodernas.com).

4th Generation War. Syed Zaid Zaman HamidCuando arranqué a escribir el blog Guerras Posmodernas, allá por 2005, uno de los autores que más influyó en mi visión sobre la guerra irregular fue William S. Lind, un paleoconservador estadounidense y padre del concepto de «Guerras de Cuarta Generación». El pensamiento de Lind está repartido por innumerables artículos de opinión y alcanzó especial repercusión durante los peores años de la insurgencia iraquí, transcendiendo el eje político y apareciendo en lugares como antiwar.com. El problema es, que a falta de textos extensos que establecieran la forma canónica del concepto, la difusión de las ideas de Lind supuso también su distorsión según cada cual las interpretaba. Cuando en España se empezó a hablar de Guerras de Cuarta Generación poca gente parecía conocer las ideas del propio Lind. Se mencionaba el artículo original, publicado en 1989 en la Marine Corps Gazette, donde apareció el término por primera vez y poco más. La gente hablaba de Guerras de Cuarta Generación con el mismo entusiasmo que los emprendedores usan vocablos en inglés y con el mismo entusiasmo con el que ahora se habla de Guerra Híbrida.

Lind habla de las Generaciones de la guerra moderna a partir de la Paz de Westphalia en 1648, que estableció en Europa al Estado como actor fundamental del ámbito internacional. La Primera Generación se caracteriza por las formaciones cerradas de tropas que chocan en el campo de batalla. Los factores fundamentales son el orden y la coordinación. Un vestigio de aquella era es la instrucción de orden cerrado que forma parte de la formación básica de los militares en casi todo el mundo y se exhibe en los desfiles militares.

La Segunda Generación fue una superación de la primera vía, la tecnología. Las formaciones compactas de tropas fueron contrarrestadas con la aplicación de potencia de fuego gracias a los avances de la Segunda Revolución Industrial. Pensemos en la introducción de la ametralladora que convirtió en suicida el avance en formaciones compactas al estilo de las guerras napoleónicas. El cénit de las Guerra de Segunda Generación fue la Primera Guerra Mundial. Según Lind, el ejército de Estados Unidos sigue anclado en este modelo de guerra: cualquier desafío táctico se resuelve pulverizando al enemigo con potencia de fuego.

La Tercera Generación fue nuevamente una superación de la anterior. La acumulación de potencia de fuego en la Primera Guerra Mundial convirtió en suicida el avance de masas compactas de soldados y obligó al atrincheramiento de los soldados, estancando los campos de batalla. La solución vino con la mecanización y el uso de la radio para superar la guerra de posiciones mediante la guerra de maniobra. El objetivo ya no era la destrucción del enemigo sino su colapso, colándose por sus líneas de defensa y avanzando hacia su retaguardia. El modelo por antonomasia de las Guerras de Tercera Generación fue la ofensiva alemana contra Bélgica y Francia en mayo de 1940, una estrategia conocida popularmente fuera de Alemania como Blitzkrieg (Guerra Relámpago).

Lind trabajó en el desarrollo del concepto de guerra de maniobra para el Cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos. Fue en ese período cuando empezó a especular sobre las guerras del futuro. Si su modelo suponía que cada salto generacional había sido el resultado de avances tecnológicos e innovaciones en el campo de la táctica y la estrategia, en la aparición de las Guerras de Cuarta Generación plantea transformaciones sociales y políticas. He ahí uno de los puntos débiles de su modelo, al pasar arbitrariamente de cambios tácticos y tecnológicos como motores de la transformaciones de la guerra a los cambios puramente sociales y políticos.

A Lind le preocupaba la crisis de legitimidad del Estado y la aparición de actores no estatales violentos. Las Guerras de Cuarta Generación suponen el fin del Estado como actor fundamental del panorama internacional y el fin de su monopolio de la violencia legítima allí donde la gente se siente más identificada con un grupo étnico o religioso. Parte de las preocupaciones de Lind tenían que ver, desde su punto de vista como conservador estadounidense, con el auge de las políticas de identidad en el seno de la izquierda posmoderna. Lind temía la fragmentación social de Estados Unidos. Pero esa parte de su pensamiento ha sido pasada por alto y la popularización del concepto tuvo principalmente que ver con la preocupación en Estados Unidos por el fracaso en Irak durante los primeros años de ocupación tras la invasión de 2003 y la proliferación de guerras en Estados fallidos. El desafío de las Guerras de Cuarta Generación, es por tanto, cómo devolver la legitimidad al Estado, considerando que no existe una solución exclusivamente militar.

4th Generation Warfare Handbook, de William S. Lind y Gregory A. ThieleRecientemente las ideas de Lind han sido recuperadas y han aparecido publicadas en sendos libros. El primero es el texto de una conferencia donde explica su visión de las Guerras de Cuarta Generación. El segundo es el 4th Generation Warfare Handbook, coescrito con el teniente coronel Gregory Thiele del Cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos. Me acordé de las ideas de Lind después de presenciar en las redes sociales  y en los medios de comunicación internacionales la debacle que supuso para España los acontecimientos en Cataluña del 1 de octubre. Acudí a la lectura del manual de Guerras de Cuarta Generación intuyendo que la perspectiva de Lind sería interesante para reflexionar sobre los acontecimientos vividos. Yo mismo me sorprendí con la relevancia de muchas ideas, así que decidí traducir algunos párrafos.

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