La Toma De Decisiones: La Fracción De Segundo Que Puede Cambiar Tu Vida. Por Alejandro Madrid.

«Todo lo que podía ver era su pecho y el cuchillo, y entonces todo se quedó tranquilo y el movimiento se volvió más lento. Sentí que podía sopesar las opciones: ¿Qué pasaría si sacrificaba al rehén delante de mí? ¿Y si el asesino tiraba el cuchillo y se reía de mí? ¿Confiaba el rehén en que sabía lo que estaba haciendo? Sabía que tenía que disparar o el rehén moriría. Durante solo un segundo, me pareció que toda mi vida había sido para este momento, un momento que era ahora y nunca más volvería a ocurrir. Solo yo podía decidir».

Este texto extraído de los archivos del escritor y ex-policía Loren Christensen es un ejemplo formidable de las complejas decisiones a las que tienen que hacer frente día tras día los agentes de policías de todo el mundo en el desempeño de sus funciones, decisiones en las que una fracción de segundo supone la diferencia entre vivir o morir.

Hablar de toma de decisiones conlleva la esencial tarea de hablar de todos los mecanismos fisiológicos y psicológicos que entran en juego en un momento dado de estrés repentino, donde las decisiones están basadas en las emociones y en la influencia de los procesamientos mentales de los que no somos conscientes. Dicho esto, podemos decir que la atención es un factor clave en la referida toma de decisiones, por lo que llegar a ser capaces de captar y prestar atención a estímulos significativos y filtrar los que no son relevantes puede llegar a ser clave. Ahora bien, ¿cómo influye nuestra atención en una situación de emergencia? ¿Cómo podemos centrar nuestra atención en lo que de verdad es relevante?

Según el Dr. William J. Lewinski (2009), en su estudio sobre la atención indicó que durante siglos en muchos países el campo del derecho ha considerado al ser humano como una máquina factual de procesamiento de información y un tomador de decisiones racional. Los llamamientos al corazón o la influencia de las emociones no tenían cabida. El pensamiento de que las emociones podrían influir en la percepción, incluso a un nivel subconsciente, habría sido absurdo. Sin embargo, investigaciones posteriores demostraron lo contrario, incluso que las emociones influyen en la percepción antes de que esta se produzca.

La investigación señala que en una situación conflictiva en la que tengamos que tomar decisiones, nuestra atención puede ser internamente dirigida o conducida hacia algo, o externamente atraída hacia ella, y este proceso es a la vez consciente y automáticamente inconsciente. Lewinski indica que, si un agente de policía que se encuentra identificando a un individuo y este de manera repentina e inesperada saca una pistola y apunta al policía, ese movimiento atrae de modo instantáneo la atención del agente, incluso si este ni siquiera estaba pensando en que el suceso pudiera volverse violento. Este ejemplo nos ofrece dos maneras en las que la atención de un agente puede ser atraída hacia algo. Su formación, experiencia y/o información le lleva a deducir que necesita buscar visualmente algo en su entorno o algo en el entorno que capte su atención.

Tiroteo policial en Baton Rouge, La.

La policía detiene un automóvil y le indica al conductor que muestre sus manos después de venir de la dirección de un tiroteo policial en la autopista Airline Highway en Baton Rouge, La.,  el 17 de julio de 2016 donde varios agentes resultaron muertos y heridos. (AP Photo / Max Becherer)

Sin embargo, hay que tener en cuenta que no somos seres multitarea, aunque creamos lo contrario. Podemos beber café, hablar por el móvil y conducir al mismo tiempo, pero en el momento en que nuestra atención se centra en algún estímulo, dejamos de ser conscientes de los otros estímulos que estamos ignorando, incluso si están justo delante de nosotros. Nuestros recursos atencionales son muy limitados, como dice la Dra. Artwohl, «nuestra incapacidad para poner atención a múltiples cosas a la vez es el centro de nuestra incapacidad para realizar múltiples tareas de manera eficaz». Por lo que en un agente que esté intensamente enfocado visualmente en una amenaza su cerebro ignorará o incluso suprimirá los estímulos auditivos, dado que el cerebro es incapaz de prestar toda la atención a todas las modalidades sensoriales en todo momento. Cuanto más nos enfocamos en una modalidad sensorial, más sufrirán las demás.

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