Parte 4 de 4. Ya es hora de cambiar la munición militar estadounidense para fusil. Problemas y Soluciones. Por Gary K. Roberts.

Munición de dotación en EE.UU. en calibre 5'56 mm.Con esta cuarta parte termina este documento del Dr. Gary K. Roberts, en el que no sólo explica la evolución en cuanto a calibre y munición para combatir con fusil, sino que además argumenta por qué el calibre 6’8 mm. SPC constituye la mejor opción.

(Pulsa aquí para leer la tercera parte de este documento)

Informe de las pruebas de evaluación del Modified Upper Receiver Group (MURG) [conjunto superior modificado] para el fusil M4A1/MK12, de julio de 2007, realizado por el Tactical Operations Subgroup (TOS) [Subgrupo de Operaciones Tácticas], del Technical Support Working Group (TSWG) [Grupo de Trabajo de Apoyo Técnico] adscrito a la Counter Terrorism Technical Support Office (CTTSO) [Unidad de Apoyo Técnico Contraterrorista].

Varias unidades militares y policiales estadounidenses, entre las que se encontraban unidades de operaciones especiales del Ministerio de Defensa, del Ejército de Tierra, de la CIA y de organizaciones policiales estadounidenses, así como algunas unidades militares de operaciones especiales de otros países, le encargaron al Technical Support Working Group (TSWG) [Grupo de Trabajo de Apoyo Técnico] que evaluara si existía algún calibre de fusil mejorado [Enhanced Rifle Caliber] que cumpliera los requisitos establecidos en una Combat Mission Needs Statement (CMNS) [declaración de necesidades de misión de combate] y Operational Needs Statement (ONS) [declaración de necesidades operativas] para mejorar el rendimiento de combate de los fusiles actuales.

En base a los resultados de todas las pruebas disponibles hasta la fecha, los usuarios finales seleccionaron el calibre 6’8 mm. como el mejor calibre intermedio disponible para que el TSWG evaluara el Modified Upper Receiver Group (MURG) [conjunto superior modificado del fusil].

Se solicitaron tres variantes diferentes del MURG:

  • Una carabina compacta especial [Special Compact Carbine (SCC)] con cañón de entre 8 y 10 pulgadas (entre 20 y 25 cm.), equivalente al fusil Mk18.
  • Una carabina estándar [Standard Carbine (SC)] con cañón de entre 12 y 14 pulgadas (entre 30 y 35 cm.), equivalente al fusil M4.
  • Un fusil de tirador selecto [Designated Marksman Rifle (DMR)] con cañón de entre 16 y 18 pulgadas (entre 40 y 45 cm.), equivalente al fusil Mk12.

Se probaron cuatro propuestas de MURG en calibre 6’8 mm., de los fabricantes Barrett, Bushmaster, HK y LWRC, tomando como referencia el fusil calibre 5’56 mm. Colt M4A1.

De las pruebas realizadas se sacaron las siguientes conclusiones:

  • El MURG 6’8 mm. constituye un producto comercial ya desarrollado listo para su completa puesta en servicio en cuestión de 12 meses.
  • El MURG 6’8 mm. resulta totalmente compatible con los conjuntos inferiores o cajones de mecanismos [lower receiver] de los fusiles M4A1 y M16
  • El MURG 6’8 mm. permite al usuario final cambiar sobre el terreno entre diferentes modelos en cuestión de segundos.
  • Durante las pruebas NO se observaron fallos en ninguna pieza de los MURG 6’8 mm.
  • Los MURG 6’8 mm. demostraron una precisión, fiabilidad, capacidad de supresión del sonido, gestión del retroceso y cadencia de fuego similar o superior a la de las armas actuales en calibre 5’56 mm.
  • El MURG 6’8 mm. está disponible con sistema de pistón de gases/varilla de accionamiento para mayor durabilidad y fiabilidad y menor mantenimiento del usuario.
  • El MURG 6’8 mm. ha de considerarse un sistema integral formado por conjunto superior del fusil, cargadores, supresor de sonido y munición, para así garantizar la máxima fiabilidad.

El MURG 6’8 mm. permite que las unidades se adiestren con los conjuntos superiores del fusil en calibre 5’56 mm. actualmente en servicio y combatan con conjuntos superiores del fusil en calibre 6’8 mm. configurados exactamente igual, de tal forma que la “memoria muscular”, el manejo del arma y el equipo portamaterial se mantengan idénticos.

Para mitigar los problemas de escaso potencial de incapacitación y reducida capacidad de penetración de barreras intermedias inherentes al calibre 5’56 mm., volver a adoptar un cartucho de la longitud del 7’62 x 51 mm. constituye una opción (por ejemplo, 7’62 x 51 mm., 7 x 46 mm., 6’5 mm. Creedmore). El mayor alcance, potencial de incapacitación y capacidad de penetración de barreras intermedias de las armas en calibre 7’62 x 51 mm. puede suponer una ventaja decisiva respecto a armas en calibres más pequeños. No obstante, se hace OBLIGATORIO utilizar municiones con un rendimiento terminal muy SUPERIOR a la actual munición blindada reglamentaria M80 para optimizar el potencial de fusiles en calibre 7’62 mm. en combate cercano (CQB) y combate urbano.

Ninguna munición blindada M80 calibre 7’62 mm. actual ofrece una precisión o rendimiento terminal ideales, especialmente con cañones de menos de 40-45 cm. (16-18 pulgadas). La munición calibre 7’62 mm. M118LR con proyectil de precisión de punta abierta (OTM) Sierra Match King (SMK) de 175 grains (11’3 gramos) utilizada en fusiles de sniper como el Mk11, el M110, el M24 y el M40A3 resulta muy precisa y ofrece un buen rendimiento a distancias largas, lo cual la convierte en ideal para su uso por snipers. Sin embargo, el documentado inconsistente rendimiento terminal a distancias cortas y el pobre rendimiento frente a barreras intermedias del pesado proyectil de punta abierta (OTM) Sierra Match King lo convierten en una opción para nada ideal para enfrentamientos en combate cercano (CQB) y combate urbano o para su uso en fusiles de cañón corto. Para optimizar el rendimiento terminal del calibre 7’62 x 51 mm. en fusiles de cañón corto (Mk14/M14 EBR, KAC SR25K, HK417, FN Mk17 SCAR-H) se hace necesario disponer de munición mejorada.

A pesar de las muchas buenas características de las armas en calibre 7’62 x 51 mm., tienen varios inconvenientes importantes, tales como su mayor precio, tamaño, peso y retroceso, así como su reducida capacidad del cargador y difícil control de las ráfagas en fuego automático. La dotación de munición por arma se reduce y aumenta el peso total que carga el soldado. Los fusiles de cañón corto en calibre 7’62 x 51 mm. presentan un considerable fogonazo y onda expansiva en la boca de fuego, junto con un menor rendimiento terminal. Los cargadores de munición 7’62 mm. utilizan portacargadores de tamaño diferente al de los del actual equipo portamaterial para los fusiles M4/M16. Además, algunos de los últimos modelos de fusiles calibre 7’62 mm. no han demostrado ser fiables y duraderos en condiciones de combate.

¿Cómo podrían disponer de munición más eficaz los militares estadounidenses?

La solución más rápida para mejorar el rendimiento terminal con las actuales carabinas en calibre 5’56 mm. radica en abandonar el M855 y adoptar como munición 5’56 mm. reglamentaria en las Fuerzas Armadas estadounidenses una munición de combate “ciega a las barreras”, de rendimiento consistente, especialmente diseñada para su uso con carabina.

La respuesta ideal para mejorar las armas existentes y la opción evidente para cualquier nuevo fusil de asalto consiste en adoptar un calibre intermedio como el 6’8 mm., dado que se ha demostrado que es la opción más eficiente y eficaz para fusiles con cañones de 40 cm. (16 pulgadas) o menos.

La última alternativa consiste en adoptar un fusil en un calibre 7’62 mm. mejorado, aunque para que esto sea beneficioso, resulta necesario que la munición reglamentaria ofrezca un rendimiento terminal infinitamente superior al de la munición blindada M80, tal como la munición TSWG con proyectil de precisión de punta abierta (OTM) de 155 grains (10 gramos) o preferiblemente una nueva munición ciega a las barreras.

NOTA: la disponibilidad de la actual munición perforante M995/M993 es muy limitada, especialmente para su uso con fusil y carabina. Resulta fundamental garantizar que hay munición perforante (AP) eficaz en clips desechables inmediatamente disponible para su uso con carabinas y fusiles, para TODO el personal que potencialmente vaya a entrar en combate, al igual que los soldados disponían de tal munición durante la Segunda Guerra Mundial para sus fusiles M1 Garand y BAR. La disponibilidad de munición perforante (AP) en abundancia puede resultar crítica en los posibles futuros conflictos contra adversarios modernos bien equipados que utilicen blindaje personal avanzado.

Más de 100 años después, puede que sea el momento de que el Congreso y el Presidente estadounidenses reevalúen la arcaica y obsoleta prohibición establecida por la Convención de la Haya de 1899 frente al uso reglamentario en combate de la munición expansiva, habitualmente utilizada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Las directrices establecidas por el Convenio de La Haya ya no resultan relevantes en el actual campo de batalla urbano en el que se entremezclan estrechamente civiles inocentes y combatientes irregulares.

EE.UU. no forma parte del Convenio de La Haya de 1899, pero lo ha cumplido en los conflictos armados internacionales. Como resultado, la mayoría del personal militar estadounidense está limitado al uso de munición blindada en combate. Resulta a todas luces absurdo concluir que incapacitar adversarios peligrosos en combate mediante el uso de los mismos proyectiles expansivos utilizados legalmente a diario por policías sea de algún modo inhumano e ilegal, mientras que en la guerra sí se aprueba y tolera herir o matar a ese mismo enemigo mediante el uso de municiones mucho más potentes y destructivas, tales como granadas de mano, minas, proyectiles de mortero o de artillería, cohetes, bombas, bombas de racimo, bombas de explosión de aire-combustible (FAE) y bombas termobáricas. No sólo no resulta lógico ni justo, sino que además no limita en nada la gravedad de los heridos en el campo de batalla.

En muchos aspectos, el uso de munición expansiva tipo policial en el combate moderno resulta mucho más humano, dado que una munición precisa y eficaz reduce la necesidad de varios disparos, lo que reduce la posibilidad de que los disparos fallen su blanco e impacten sobre civiles inocentes. Los proyectiles expansivos también reducen la posibilidad de que un transeúnte inocente sea alcanzado por un proyectil que atraviesa su blanco. También puede reducir el número de disparos necesarios frente a un adversario peligroso, lo que podría limitar la cantidad de cirugía necesaria para controlar la hemorragia.

Ya es hora de pasar página e ir más allá de las prohibiciones ilógicas respecto a los proyectiles expansivos modernos para armas portátiles establecidas por la anticuada Convención de La Haya de 1899 y autorizar a todo el personal militar estadounidense el uso habitual de la misma munición expansiva que utilizan a diario los policías estadounidenses, dado que ha demostrado consistentemente que resulta más eficaz para detener rápidamente acciones hostiles por parte de adversarios violentos y para proteger tanto a fuerzas aliadas como civiles inocentes.

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Acerca de Jorge Tierno Rey

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